‘La Invisible me ha dado otras maneras de relacionarme con la ciudad’- Entrevista a Marta Caballero

¿Puede un espacio configurar el modo en que sus vecinas se relacionan con la ciudad? En esta charla con la diseñadora gráfica y artivista Marta Caballero reflexionamos sobre esta y otras muchas cuestiones. 

Cuéntanos quién eres 

Marta Caballero. Mi despertar activista fue en la plaza en el 15M en 2011, estuve haciendo artivismo con un grupo de mujeres que conocí en la plaza, me involucré en La Casa Invisible, siempre desde la comunicación y en concreto desde el diseño gráfico que es a lo que me dedico remuneradamente en la vida. Me fasciné y volqué con la hipótesis municipalista durante años. Fui madre y reduje mucho mi actividad como activista, a excepción de momentos puntuales en La Invisible.

¿Cuál es el primer recuerdo que tienes de La Invisible? 

En 2007 oí hablar de que se había ocupado un edificio. Me acerqué en una ocasión y estaba cerrado. Nunca volví a ir hasta 2011. El 15M tuvo en La Invisible un espacio clave cuando se dejó la plaza y se empezó a experimentar con otras formas, en mi caso con el artivismo, y más tarde, con grupos de pensamiento crítico organizados por la ULEX (Universidad libre experimental).

¿Qué actividad has desarrollado/desarrollas en La Invisible?

He usado el espacio muchas veces; he ido a talleres, durante años, bailé candombe con Lula y flamenco con Chachi; he participado en la gestión, aunque siempre centrada en la comunicación y el diseño gráfico. Llevo muchos años participando en comunicación, aunque intermitentemente. Dependía de mi energía vital, disponibilidad laboral y según la situación de urgencia en la que se encontraba La Casa.

Me he reunido muchas veces con diferentes proyectos y colectivos. Después del 15M experimenté mucho con el artivismo, con intervenciones gráficas y con el cuerpo, haciendo performances en la calle. Participé durante el tiempo que estuvo activa después del 2011 en la ULEX.  En el que más me involucré fue en el movimiento por la democracia, en el que pensábamos, discutíamos y experimentamos otra forma de construcción de democracia a raíz de la crítica de falta de la misma que reivindicaba el 15M, y que derivó en la hipótesis municipalista.

Me ha dado otra perspectiva, otra manera de relacionarme con la ciudad y con las personas que me rodean. Me ha abierto la puerta a un mundo cultural, político y artístico

Marta Caballero

¿Qué te ha dado La Invisible como creadora, activista, persona…?

Me ha dado otra perspectiva, otra manera de relacionarme con la ciudad y con las personas que me rodean. Me ha abierto la puerta a un mundo cultural, político y artístico que se escapa a las lógicas capitalistas gentrificadoras de la ciudad de Málaga. Me ha conectado con personas a las que me ha unido el pensamiento crítico, otra forma de estar en el mundo. Y de esas relaciones han surgido millones de proyectos, relaciones, amistades, lecturas, películas, conversaciones, bailes, risas, llantos, discusiones en diferentes momentos de mi vida durante estos 10 años. No solo me ha dado, también me ha quitado mucho tiempo.

Haciendo balance de estos casi 15 años, ¿cómo crees que ha cambiado la actividad de la invisible el paisaje-la radiografía de la ciudad de Málaga?

Ha dado a Málaga un espacio de creación, experimentación y muestra cultural, artística y política a todo lo que no cabe en el recorrido institucional/oficial/museístico. Ha puesto la cultura al alcance de todas las malagueñas.

Ha dado a Málaga un punto de encuentro y de ideas para aquellas que se escapan a la lógica capitalista de relacionarse desde el consumo, ha dado una programación cultural y artística alternativa a la de los circuitos oficiales.

Ha programado a grandes pensadores, artistas, músicas, escritoras, monologuistas que de ninguna forma las habríamos visto en Málaga en un espacio en el corazón de la ciudad y gratuito. Ha sido la casa de muchísimos movimientos sociales en la ciudad de Málaga, donde les ha dado un sitio donde reunirse, donde poder desarrollar sus actividades y un punto de encuentro con otros colectivos y personas de las que han surgido nuevos proyectos.

Es el único lugar autogestionado, abierto y horizontal de Málaga en donde puedes reflexionar colectivamente, puedes experimentar o crear con una mirada crítica a la política neoliberal implementada en la ciudad.

La Invisible ha dado a Málaga un punto de encuentro y de ideas para aquellas que se escapan a la lógica capitalista de relacionarse desde el consumo

Marta Caballero

En una ciudad como Málaga, en la que la cultura y el arte están tan presentes, y que es referente en el resto de ciudades del estado español, ¿por qué es importante la existencia de un espacio como La Invisible?

La existencia del propio inmueble ocupado desde hace 15 años en el centro de la ciudad, y la reivindicación desde el inicio de una cesión en uso con el argumento de que es un espacio de la ciudadanía y gestionado por ella, es una reivindicación política en sí misma y una evidencia de que otra forma de habitar y pensar la ciudad es posible. En una ciudad como Málaga, donde todo gira en torno al monetizar cualquier espacio y en turistificarlo, que siga existiendo La Invisible.

Si La Invisible fuera un órgano de la ciudad de Málaga, ¿cuál crees que sería?

Para mí serían los pulmones, pero no puedo decirlo a escala ciudad.

¿Qué aporta el feminismo a La Invisible? ¿Qué tiene de feminista La Invisible?

¿La Invisible es feminista? Estamos en una sociedad machista en la que convivimos con conductas y lógicas machistas, también las hay en La Invisible, pero lo que la hace feminista es que quiere serlo. El colectivo pone el foco en ser feminista, en aprender de las compañeras feministas, en nutrirse de prácticas feministas. Ahora mismo no se entendería un proyecto como La Invisible sin que el feminismo fuera transversal y atravesara todos los grupos de trabajo, asambleas, reuniones y colectivos.

Como madre, me encuentro con lo difícil que es estar activamente participando en La Invisible y compaginarlo con cuidar a un niñe. Las asambleas no son a horarios compatibles con los cuidados a menores y no se hacen online. Mi participación se tiene que limitar a realizar tareas que han sido aprobadas en otras reuniones y asamblea sin tener realmente capacidad de decisión en el colectivo por no participar activamente en las asambleas (es la pescadilla que se muerde la cola). Aunque sea un espacio feminista desde el punto de vista de las relaciones y cuidados con las compañeras, esta muy lejos de poder compatibilizar el cuidar a un dependiente y tener decisión en La Casa.

Acerca de Laura Rueda

Creo en la comunicación que reivindica otras realidades, y en la cultura como herramienta de transformación del alma y de la sociedad. Nunca me etiquetes ni me digas que no puedo hacer algo, soy una entusiasta con la energía y cabezonería suficientes para demostrar que mi manada y yo siempre podemos.

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