‘El feminismo es algo que atraviesa la casa de manera transversal, desde los cimientos y hasta el techo’- Entrevista a Ana SVG

Ana tiene 26 años y participa en el Café Feminista de Málaga desde hace cuatro años, momento en el que empezó en el activismo feminista. ‘Empezamos en el café entonces y ha sido una parte crucial de mi vida. Desde siempre me he interesado por el feminismo y el antifascismo’. Charlamos con ella sobre lo que ha significado un movimiento como el feminista para La Invisible.

Entrevista: Marta Caballero y Laura Rueda 

Actividad que desarrollas en La Invisible

El Café Feminista empieza primero reuniéndose en la Universidad de Málaga, pero empezamos a realizar los cafés mixtos en el patio cuando una compañera nos presentó a La Invisible como espacio. El Café Feminista es un espacio feminista no mixto en el que nos reunimos solamente mujeres y en el que nos organizamos como colectivo solamente mujeres. Tiene una parte formativa y una parte organizativa. 

En la parte formativa, celebramos cafés mixtos cada cierto tiempo. Actualmente no hacemos muchos cafés mixtos, en su momento hacíamos uno cada dos meses en La Invisible. A raíz del intento de desolojo que hubo en marzo de 2018, que entraron a cerrar la barra, el Café feminista estaba allí en apoyo a la casa. Y fue muy buena decisión porque algo que era un apoyo momentáneo a la casa, hizo que La Invisible se convirtiera en nuestro hogar. Nosotras la llamamos nuestro hogar, nuestra casa. 

Hemos usado el espacio para realizar todo tipo de actividades, desde trueques de ropa a recaudación de dinero para las jornaleras de Huelva. 

‘Es un punto de encuentro, no solamente un espacio, donde se crean cosas y conoces a compañeras con activismos distintos al tuyo’

Ana

Nosotras tenemos la parte formativa y luego cómo nos organizamos como colectivo, ya sea en la acción directa, ya sea en las diferentes acciones que creemos, que vayamos decidiendo en asamblea. El hecho de reunirnos en la casa nos aporta, no solo un espacio donde reunirnos, sino tener un espacio donde poder llevar a cabo un montón de actividades, que de ninguna manera podríamos hacer, más el apoyo de las compañeras de la invisible, y la relación con otros colectivos feministas, ecologistas, LGTBQ+… También nos nutrimos de todos aquellos colectivos, organizaciones y creadoras que se reúnen en la casa para hacer cosas conjuntamente. 

Es un punto de encuentro, no solamente un espacio, donde se crean cosas y conoces a compañeras con activismos distintos al tuyo. Es un territorio donde estamos todas, nos encontramos, nos juntamos… entonces es una comunidad al final. Es un sitio de encuentro, de creación, donde las cosas ocurren. Al final hablamos de espacios que son libres y autoorganizados 

Primer recuerdo que tienes de la invisible

Yo tendría unos 16 años cuando la conocí, pero en ese momento no conecté con ella. Fue a través del feminismo como realmente lo hice. Yo me había movido en espacios antifascistas, que al fin y al cabo son muy machistas, porque su manera de hacer política es muy patriarcal, en la que no entran dentro formas de hacer. La Invisible me abrió las puertas a un montón de pensamientos y a un montón de cosas, como creo que un poco a todos. 

‘En los últimos años, la turistificación y la gentrificación han llegado al cúlmen en Málaga, y yo creo que La Invisible es un pequeño oasis’

Ana

En una ciudad como Málaga, en la que la cultura y el arte están tan presentes, y que es referente en el resto de ciudades del estado español, ¿por qué es importante la existencia de un espacio como La Invisible? 

En los últimos años, la turistificación y la gentrificación han llegado al cúlmen en Málaga, y yo creo que La Invisible es un pequeño oasis. Aporta un sitio en el centro en el que estás fuera de toda esa ciudad artificial que han creado, y que poco representa a la gente que la habita y a las vecinas a las que han ido echando del centro. Poco a poco la ciudad se ha ido convirtiendo en un parque de atracciones turístico horrible e insostenible. Si realmente se buscara una ciudad agradable para el turista, se buscaría también una ciudad agradable para las que la habitamos. Todo el mundo aprecia el arte, la cultura, lo underground, la reivindicación… pero al final ganan los intereses económicos que le puedes sacar a la ciudad. 

‘El feminismo es algo que atraviesa la casa de manera transversal, desde los cimientos y hasta el techo’

Ana

¿Qué aporta el feminismo a La Invisible?

No hay un espacio feminista sin que haya detrás una feminista cabreada por las conductas machistas de los compañeros. Eso es una realidad que asumimos. Hay feministas que han puesto y que ponen el cuerpo para que las conductas machistas que se dan en todos los espacios se reduzcan, y para que el feminismo tenga una perspectiva transversal en absolutamente todas las decisiones y todo lo que ocurre dentro de la casa. 

Nada es perfecto porque vivimos en una sociedad patriarcal y la reproducción de roles está claro que está. Lo que sí que es cierto es que, en base al trabajo de muchas compañeras, que han hecho que muchos compañeros también se revisen cosas, que ha sido trabajo también de las compañeras, ya sean de la casa o ya sean de fuera, hace que La Invisible sea un espacio que busca que el espacio sea seguro y se revisan cosas. 

Es de los pocos espacios que tiene esa predisposición. 

El feminismo es algo que atraviesa la casa de manera transversal, desde los cimientos y hasta el techo. En un espacio que no lo sea, no puede reunirse un colectivo feminista y sentirse seguro. Tanto yo, como muchas compañeras del colectivo, cuando nos reunimos en la casa sabemos que si atendemos a una agresión machista, sabemos que el espacio va a responder. Eso no lo pueden decir muchos espacios y sobre todo no puedes dejar esas decisiones a los espacios que son privados, porque el problema es cuando se pierde lo público, cuando se pierde lo autogestionado, se pierde también que eso sea importante y depende de una persona que es la dueña de ese espacio, estamos hablando de lo privado y no podemos reducirnos a eso. El espacio se organiza desde las asambleas y desde todas las que habitamos el espacio. Las decisiones que se toman, al final se toman desde el común, y se genera que podamos crear un espacio que sea seguro para todas, con mucho trabajo como en todos lados, pero está, existe y se hace.

Acerca de Laura Rueda

Creo en la comunicación que reivindica otras realidades, y en la cultura como herramienta de transformación del alma y de la sociedad. Nunca me etiquetes ni me digas que no puedo hacer algo, soy una entusiasta con la energía y cabezonería suficientes para demostrar que mi manada y yo siempre podemos.

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