Carmen Tórtola Valencia, la coreógrafa que desafió su tiempo

Carmen nació en el barrio de Triana, en 1882, hija de un catalán y una andaluza. Con tres años, marcha con sus padres a Londres, donde la dejan junto con un tío, mientras ambos viajan a México en busca de fortuna. La mala suerte hace que en el transcurso de tres años, ambos fallezcan al otro lado del mundo, dejando a Carmen bajo el cuidado de su tío en Londres.

El hombre, un burgués adinerado, procura para la niña una educación excelente, mezclando el aprendizaje de los idiomas (Carmen llegó a hablar hasta 6), con la danza, la costura o la música. Hasta que su tío cae en la ruina y pierde todo su capital. Carmen, con 26 años, decide en ese estado comenzar su propio camino, de forma independiente y valiéndose de todo el aprendizaje recibido hasta el momento. No duda en coser sus propios vestidos al principio y forjar sus espectáculos desde sus propias raíces.

El cuerpo como herramienta

Se especializa en la danza oriental, innovando sin dejar de aprender de las grandes artistas del momento. Utiliza su cuerpo como una herramienta, que la deja explorar los límites de la sensualidad y de la propia anatomía.  En 1908, Carmen aparece por primera vez en un escenario, en el Gaiety Theater de Londres, cautivando a todo el público, dando el pistoletazo de salida a una trayectoria artística que la convertiría en una leyenda que perdura hasta nuestros días, dejándonos estampas imperecederas.

Durante sus primeros años, pasea su poderío por los escenarios europeos: París, Berlín, Copenhague, Londres, Grecia o Rusia, llegando hasta la India. Cuando la artista aterrizó en Madrid, en 1911, ya había acumulado una fama notable en Europa y fuera de ella. En Francia se la conocía como la “Bella Valencia” y por ahí hablaban de una de las mujeres más bellas de todo el viejo continente. Pero cerquita de su casa, en Madrid, su espectáculo fue todo un fracaso. No volvería hasta unos años después, convencida por sus amigos escritores, como Rubén Darío, Valle-Inclán o Pío Baroja para actuar en el Ateneo de Madrid. El regreso fue un éxito, que la puso durante muchos años a la cabeza de obras y espectáculos en el Estado español, y la animó a seguir conquistando el mundo, esta vez en buena parte de América Latina. 

La historia y vida de Tórtola Valencia fue intensa para una época que nos suena lejana: fue vegetariana y budista, bisexual y luchó abiertamente contra el uso del corsé

Artista polivalente

Carmen Tórtola Valencia fue una artista polivalente que también hizo de su vida fuera de los escenarios una leyenda. Su poderío no solo se reflejaba en los teatros, pues también modeló para pintores como Zuloaga. En en 1920 expuso en la Sala Layatena de Barcelona su propia concepción del baile y la danza en general a través de 45 pinturas. Su vida amorosa, cómo no, también se vio envuelta en los rumores de la época. Se le achacaban números amantes de altas élites, como Alfonso XIII o el archiduque José de Baviera. Su relación más sonada fue con Antonio de Hoyos, de la cual se dice que fue una tapadera para que ambos pudieran vivir su sexualidad con tranquilidad. Y es que el verdadero amor de Carmen era Ángeles Vila-Magret, catorce años menor que ella, con quien compartía su vida desde 1928 y de quien no se separó hasta el fin de sus días.

Rodeada de artistas e intelectuales

La historia y vida de Tórtola Valencia fue intensa para una época que nos suena lejana. Fue vegetariana y budista, además de bisexual. Luchó abiertamente contra el uso del corsé, que dañaba a las mujeres e impedía el libre movimiento de sus cuerpos, algo que para ella resultaba primordial para la emancipación. Sufrió los efectos de la adicción a la morfina y siempre estuvo rodeada de artistas e intelectuales de la época.

Se especializa en la danza oriental y utiliza su cuerpo como una herramienta, que la deja explorar los límites de la sensualidad y de la propia anatomía

Con 48 años anuncia el fin de su carrera artística y se baja de los escenarios. Al caer gravemente enferma, decide dar su última actuación en 1930, en Quito. Al volver, se instala en Barcelona, donde en 1934 adopta a Ángeles como hija, para acallar rumores y asegurar que no habrá futuras represalias por su convivencia. En el barrio de Sarriá, viviría sin muchas apariciones públicas, dedicándose al coleccionismo y la pintura y sabiendo conservar su intimidad en mitad de todos los acontecimientos políticos que se aceleraban en Barcelona. 

Carmen Tórtola Valencia fallecería en su hogar, en 1955, tras sufrir un infarto al corazón. Sus grabaciones, trajes, imágenes, aún son portada y recursos artísticos conservados con cuidado. Una leyenda del movimiento, que ante una crisis económica que llevó a la arruina a su familia, decidió bailar y traspasar los límites de todo lo permitido e imaginado

Gracias a la artistaza andaluza Annie Knock por la sugerencia. En nuestras redes podéis mandarnos todo lo referido a mujeres andaluzas que encontréis.  

http://lapoderio.com/todas-las-primas-sumais/

Referencias:

Carmen Tórtola Valencia. Real Academia de la Historia. http://dbe.rah.es/biografias/9034/carmen-tortola-valencia

Carmen Tórtola Valencia. https://es.wikipedia.org/wiki/Carmen_T%C3%B3rtola_Valencia

Tórtola Valencia, la bailarina más bella y ‘lasciva’ de Europa https://www.lavanguardia.com/hemeroteca/20200213/473449327862/carmen-tortula-valencia-bailarinas-espana-danzas-orientales-soglo-xx.html

La leyenda de Tórtola Valencia, la bailarina de los pies desnudos: https://www.lavanguardia.com/cultura/20210221/6256982/tortola-valencia-naves-del-espanol-danza-leyenda.html

Acerca de La Poderío

Una revista parida en el sur, con los aires frescos, reivindicativos, inclusivos, diversos, plurales y feministas de Andalucía, pero sobre todo, con las ganas de visibilizar las historias de personas reales olvidadas en los medios de comunicación y de desgranar el sistema heteropatriarcal que las victimiza y/o criminaliza en la mayoría de los casos.

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