El latir de una ciudad es indesalojable

Ante una nueva amenaza de desalojo por parte del PP y de Ciudadanos, reflexionamos con dieciséis mujeres creadoras y activistas sobre por qué La Casa Invisible es imprescindible en Málaga

Collage de @caoticacollage

La historia de una ciudad la escriben las personas que viven en ella, pero también sus calles, sus plazas, sus edificios… Sobre todo, si son edificios llenos de gente que la proveen de latidos, reivindicaciones, aliento… En pleno centro de Málaga hay una casa que respira y proporciona oxígeno al mismo tiempo. Pone la vida en el centro, con todo lo que esto conlleva. En sus salas, la dimensión de los afectos tiene el tamaño que le corresponde, uno bien grande. Hay espacio para el pensamiento crítico, para la reflexión, para la cultura, para los cuidados… Pero, sobre todo, hay espacio para las personas. Esa casa es La Invisible. 

Porque es un ejemplo que traspasa fronteras

La Casa Invisible o la Invi, como se la nombra cariñosamente, ya es toda una institución en Málaga, y también en todo el país y fuera de él. Y es normal porque en casi 15 años de vida, este edificio nunca ha cesado su actividad. Desde Buenos Aires, llegó la actriz Sofía Urosevich por primera vez en 2018 a recibir un premio como mejor actriz en el Festival de Cine: “El recibimiento institucional daba a entender que se trataba de un territorio donde la cultura era fundamental no solo para sus habitantes sino también para quienes gobiernan”. 

Fue a los pocos meses cuando regresó con una gira por Europa de la obra de teatro «Brasita , Perro, Chagualo». “Entonces conocí a la verdadera Málaga. Azotada por la gentrificación. Llegamos a La Invisible, que recibió nuestra obra de teatro latinoamericana, y la abrazó”. Sofía ha mantenido lazos con la casa desde entonces, organizando varias actividades como un Festival de Cine argentino con colectivos y artistas de la ciudad hace dos años: “Fue un sueño hecho realidad poder sentir que de verdad las fronteras no existen, que los proyectos colaborativos no entienden de límites cartográficos, que la cultura nos hermana y nos potencia. Nada de eso podría haber sido posible sin La Invisible y su gente, sin el espíritu colaborativo, transfronterizo, feminista y de iguales que la habita”.

Foto de Francisco Gil

Porque desde sus inicios nos demuestra que otro modelo de ciudad es posible

El primer recuerdo que Carolina tiene de la Casa Invisible es del año 2007, momento de su nacimiento. “Empezó a fraguarse la idea de ocupar un edificio durante el Festival de Cine para realizar un festival alternativo, el Festival de Cultura Libre, que pusiera el foco en la necesidad de promover a las creadoras y creadores locales, denunciando la situación de falta de apoyo. Estuve el día de la ocupación con algunas amistades que nos presentamos a apoyar. Mi recuerdo es de absoluta sorpresa y admiración al ver el despliegue tan vasto y organizado de muchísimas personas que vinieron de diferentes localidades a realizar toda una logística que permitió poner en marcha esa misma tarde las primeras actividades. Tengo ese día grabado como muy emocionante y novedoso para mí, estaba muy sorprendida de todo lo que estaba pasando”, sentencia.

Desde entonces La Invi no ha dejado de bosar pensamiento, cultura, arte y activismo hecho desde el tejido local. Muchísimas iniciativas han nacido entre sus paredes. Proyectos que han  cambiado la radiografía cultural, social y ciudadana de Málaga en esta casi década y media como ‘Feministas Nómadas’, ‘Pariendo deseos’, la Universidad Libre Experimental (ULEX), el Sindicato de Inquilinas,  l@s Yay@flautas de Málaga, la Plataforma Antidesahucios o la Red Malaguita de Apoyo Mutuo, surgida durante el confinamiento. “A mí me emocionó mucho la red que se hizo durante la pandemia de apoyo para la gente de los barrios que no podía salir a comprar. Los compañeros, sobre todo, los jóvenes. Eso no lo hace nadie. Igual Cáritas, pero es algo totalmente distinto, una cosa es caridad y la otra solidaridad”, confiesa Yolanda Tovar, miembro del Club de Lectura feminista, cuyas componentes llevan casi 7 años leyendo y formándose en este espacio. 

Porque ha sido fundamental para las creadoras locales 

La Invi también ha hecho posible que muchas creadoras hayan ganado premios nacionales o autonómicos, como María del Mar Suárez «La Chachi», Premio Lorca de Teatro. “La Invisible me ha dado el espacio donde he desarrollado mi labor como investigadora escénica y profesora de flamenco. 14 años con las puertas abiertas y yo encerrada por cualquier sala, ensayando o creando. Mi refugio. Todas las piezas que he creado, todas con premios autonómicos, han sido gestadas aquí’, señala. 

La música y actriz Luisa ‘Tirititando de Luisa’  recuerda lo difícil que es para una artista desarrollar su trabajo sin disponer de lugar donde crear: “No puedes invertir en tus ensayos porque no te pagan bien, nuestro trabajo no está bien remunerado. Una de las cosas, muy importantes, que nos ofrece La Invisible es un espacio de creación. En Málaga no hay sitios que te cedan espacio para tus creaciones. De aquí ha salido mucha gente que luego ha puesto sus producciones fuera. De aquí han salido cosas muy potentes.Todas las ciudades deberían de tener algo así. No entiendo esa manía de cargarse todo lo que la gente va plantando”. 

A las creadoras artesanas les ha dado un espacio donde vender sus creaciones, en el mercadillo de los sábados. “La Invisible me ha ayudado, dejando que usara su espacio como escaparate para mis obras. Soy artesana y no puedo permitirme ir a un mercadillo grande de esos que te exigen pagar una cuota fija, vendas lo que vendas. En La Invisible pagamos un porcentaje según la venta, y para pequeños artesanos como yo es la única forma de poder optar a un puesto en el que vender nuestros productos”, nos cuenta May.

@lacasainvisible

Porque es un lugar de encuentro 

El carácter intergeneracional de la casa es otro de sus valores. El primer recuerdo de Selma de La Invisible es con 8 o 9 años, sobre el año 2008 o 2009. Para ella, la casa ha generado “una posibilidad de relacionarnos en una ciudad que no ofrece espacios para ello fuera de las dinámicas de consumo. Creo que la Invisible ha potenciado la cultura de lo común, algo que Málaga necesita. La ciudad está un poco más completa con lugares como este, que de forma prácticamente ininterrumpida ofrece actividades y cultura para las personas que la habitamos y buscamos un poco más de humanidad en una Málaga que está volcada hacia el turismo de masa”. 

Mary Ángeles, perteneciente a la asamblea de pensionistas, llegó a la Invisible en el año 2015 y nos cuenta que allí se constituyó este grupo del que partió la actual coordinadora provincial de pensionistas de Málaga, que ha unido a todos los grupos de pensionistas de la ciudad. “Algo muy importante, en La Invisible nacieron l@s yay@sflauta de Málaga”, apostilla. Y gracias a sus actividades, de manera indirecta, también nació el colectivo afrofeminista Biznegra cuando algunas de sus componentes se encontraron años antes de su origen. “Atrae una actividad y luego en consecuencia se genera un colectivo, se genera una actividad, nuevas propuestas y eso da aire a la ciudad”, reflexiona Ilia, una de sus fundadoras. 

Porque te acoge y te arropa

Beatriz Ifrán comenzó colaborando con la Oficina de Derechos Sociales (ODS). “Era un servicio gratuito, voluntario y comprometido, destinado apersonas en condición de precariedad que necesitaban una respuesta urgente y sensible”. Beatriz nos cuenta que la Invisible le ha hecho reconciliarse con la nostalgia: “A veces no es nada fácil tejer redes desde cero cuando llegas a un país extraño, sin certezas, con mochilas muy pesadas y una familia que depende de ti. Por momentos te gana la tristeza y la apatía. Pero de pronto, te encuentras en un lugar como La Invisible que te abraza, que te arropa y tienes la certeza de que no importa lo que pase: nunca volverás a estar sola”.

La actriz, directora, docente y payasa, Eliana Donnola, también comparte con nosotras su experiencia como migrante que llegó a Málaga en el 2015. “La Invisible es un espacio que te acoge de una manera increíble porque te da la posibilidad justamente de desarrollarte, de que sea un espacio donde conoces no solamente a otras artistas, sino a otras personas que tienen intereses en común contigo: las artes, la organización, el trabajo comunitario, el entenderte como un grupo social. Una figura que es parte de un todo, esta posibilidad de mezclarte con distintas personas que vienen cada una de sus propias experiencias y ahí confluyen. En esa mezcolanza se desarrollan actividades hermosas y alucinantes”, subraya. 

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Porque es un espacio feminista

Ahora nos parece impensable no poner el feminismo en el centro, pero hace 10 años, todavía se consideraba como algo periférico en las asambleas del 15M, y mucho más extraño era nombrarlo en 2007, cuando se constituyó la casa. Un ejemplo de esto es que el grupo de Feministas Nómadas tardó, que dos años hasta nombrarse así. Sin embargo, en las salas de La Casa Invisible se han gestado y conviven proyectos de gran valor para este movimiento social y político: la Medusa Colectiva, la propia La Poderío, el festival Fem Fest de 2018 o el Café Feminista. 

“El feminismo es algo que atraviesa la casa de manera transversal, desde los cimientos y hasta el techo. En un espacio que no lo sea no puede reunirse un colectivo feminista y sentirse seguro. Tanto yo como muchas compañeras del colectivo cuando nos reunimos en la casa sabemos que el espacio va a responder si atendemos a una agresión machista. Eso no lo pueden decir muchos espacios. El espacio se organiza desde las asambleas y desde todas las que habitamos el espacio. Las decisiones se toman desde el común y se genera que podamos crear un espacio que sea seguro para todas, con mucho trabajo como en todos lados, pero está, existe y se hace”, comparte con nosotras Ana, de Café Feminista.  

@lacasainvisible

Porque es un lugar que resiste a las dinámicas capitalistas  

Quien vive en Málaga sabe que el centro está cada vez más vacío de sus vecinas de toda la vida. Las viviendas del casco histórico se han convertido en apartamentos vacacionales y Airbnb, destinadas a acoger a los turistas que nos visitan. “La Invisible sigue siendo uno de los pocos espacios que se resisten a las dinámicas gentrificadoras y capitalistas en Málaga”, reconoce Anouk. Añade, además, que “esto se puede aplicar perfectamente al plano cultural y artístico, ya que cada vez hay menos espacios donde crear desde lo común, sin ningún tipo de interés ni de rentabilización, menos espacios donde manifestarse de forma diversa artísticamente”.

Sara, librera de Suburbia, recuerda lo que le sorprendió el contraste entre La Invi y su Marbella natal: “Ver un espacio del común como la Invisible me parecía una anomalía, me costaba creer que algo así pudiera ser real”, nos cuenta. “De repente transitaba un espacio que no se destinaba al consumo sino al encuentro, donde había una comunidad de creadoras que la hacían posible y que la sostenían, y donde los movimientos podían encontrarse y afectarse. Allí se daba una socialidad que es imposible que pueda darse de igual manera en cualquier otro sitio de la ciudad. Es un espacio multiplicador de mundos”.  

Porque sobran los motivos

“Ha programado a grandes pensadores, artistas, músicas, escritoras, monologuistas que de ninguna forma habríamos visto programadas en el corazón de la ciudad de forma gratuita. Ha sido la casa de muchísimos movimientos sociales en la ciudad de Málaga. Es el único lugar autogestionado, abierto y horizonal de Málaga en donde puedes reflexionar colectivamente”, aporta Marta Caballero.

“Parafraseando a Virginia Woolf, creo lo más importante que nos ofrece la Invisible es un espacio propio, pero un espacio propio que no es privado o privativo sino de y para el común, un espacio donde recuperar el deseo de compartir, un espacio no moldeado por relaciones mercantilistas ni burocráticas. Y cuando digo espacio, no me refiero solo al espacio físico, arquitectónico, sino también al relacional, a esa trama o embrollo de personas, colectivos y proyectos, de líneas de pensamiento, de acción y de vida”, comparte Monka. 

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Devolvamos a la Invisible todo lo que nos ha dado en casi 15 años

La Invi es como un pariente muy cercano o como una de estas amigas que son familia elegida. Nos ha dado tantas cosas a lo largo de estos casi quince años, que cualquier forma de agradecérselo se queda corta. Si durante esta década y media has pasado por Málaga y eres creadora, activista, persona con conciencia crítica, defensora de la cultura libre y de lo común, seguro que has habitado sus salas o su patio en al menos una ocasión. Ahora es el momento de devolverle todo lo que nos ha dado. Salgamos a la calle en comunidad el próximo sábado, 27 de noviembre, a las 11.30h en calle Nosquera para gritar que la Casa Invisible es indesalojable. 

@lacasainviisble @graficaperversa

CRÉDITOS

Collage: Marta Caballero @caoticacollage

Entrevistas: Laura Rueda @lasociedadrueda y Marta Caballero @caoticacollage 

Artículo: Laura Rueda @lasociedadrueda

Gracias a todas las entrevistadas por compartir con nosotras su historia con la casa: Yolanda Tóvar, Maria Luisa Tomás ·Tiritando de Luisa», Mª del Mar Suárez «La Chachi», Marta Caballero, Sara L. Fernández, May Giménez, Moníca Lama, Beatriz Ifrán, Ilia, Carolina Suárez, Anouk, Mary Ángeles Rubio, Selma Benazzouz, Ana SVG, Eliana Donnola y Sofía Urosevich. En las próximas semanas compartiremos las conversaciones completas con cada una de ellas. 

Acerca de Laura Rueda

Creo en la comunicación que reivindica otras realidades, y en la cultura como herramienta de transformación del alma y de la sociedad. Nunca me etiquetes ni me digas que no puedo hacer algo, soy una entusiasta con la energía y cabezonería suficientes para demostrar que mi manada y yo siempre podemos.

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