María Teresa López: El nombre y apellidos de la «Chiquita Piconera»

María Teresa López nació en Buenos Aires en 1913. Su familia había emigrado desde la Córdoba andaluza para buscar futuros mejores. Cuando la niña cuenta con siete años, su familia regresa a su ciudad. Aquí, la familia pasa necesidades y Teresa va a vivir a casa de su abuela, vecina del famoso pintor Julio Romero de Torres.

El pintor de «la musa gitana», de la «Chiquita Piconera», pasaba algunas temporadas en su Córdoba natal. Allí, nacieron algunas de las grandes obras del pintor y de allí serían sus grandes musas, aunque ellas no serían tan famosas como sus rostros y poses. 

Buscando una nueva modelo, Julio Romero da con una jovencísima Teresa, y queda prendado de su rostro juvenil. Se inicia una relación laboral entre ambos. La joven Teresa pasa a ser una de sus grandes musas, pintándola durante diez años en infinidad de cuadros que darían la vuelta al mundo. Entre estos, se encuentran los famosos cuadros de la “Fuensanta” o “la Chiquita Piconera”, el último que pintaría Julio Romero con ella como modelo, antes de morir en 1930. 

Con su muerte, su producción artística desaparece, pero no la rentabilidad de sus cuadros, que continúan apareciendo en infinidad de imágenes publicitarias y la imagen de la Córdoba en la posguerra en varias ocasiones. Tanta es la popularidad que en 1953, la “Fuensanta” se imprime en los billetes de 100 pesetas y empieza a circular por todo el mundo. 

¿Qué pasó con María Teresa?

Al mismo tiempo que la fama del pintor subía como la espuma gracias a sus posados, la de la joven caía en picado. Julio Romero tenía fama de seductor y de haber tenido como amantes a sus modelos. Teresa siempre mantuvo en vida que su relación con el pintor fue cordial, sin más intercambios de palabras que aquellas referidas a su posición mientras la retrataba.

Teresa afirmaba que esta época de su vida sería de las peores, por todo el daño que le habían causado esos rumores y habladurías.

Una vez fallecida, la escritora Concha Calleja publicó una biografía basada en su vida, donde Teresa relata toda su historia con Julio Romero. Ahí contaba como en la Córdoba de los años 20, comienza a circular el rumor de que la joven se había convertido en la amante del pintor, viviendo un romance ilícito a ojos de la población de la época, que la condenaría. Decían cosas horribles sobre ella, sobre su vida y sus deseos, hasta tal punto de que tuvo que marchar y desaparecer. Teresa afirmaba que esta época de su vida sería de las peores, por todo el daño que le habían causado esos rumores y habladurías.

Más bonita que las pesetas y más pobre un bolsillo descosío

El auge de su rostro no viene acompañado, ni mucho menos, de un reconocimiento a Teresa, ni económico ni social. Teresa sigue con su vida. Se echó un novio, del cual quedó embarazada de una niña, casándose con él. Teresa llegó a afirmar que esta niña era en realidad hija de Julio Romero.

La desgracia no tardó en llegar. La niña, llamada Paquita, fallece al poco tiempo de nacer por una neumonía. Su marido la abandona a los dos años de matrimonio. Y ahí, en lo cotidiano, Teresa desaparece. Se dedica a trabajar como costurera, mientras su rostro juvenil y risueño circula por los bolsillos de sus vecinas, a la vez que su cuerpo padece los infortunios de la vida y de la pobreza.

El cuadro de la “Fuensanta”, donde María Teresa posa con solo 13 años, alcanzó un coste en el mercado de 1,2 millones de euros en 2007.

En 1988, con 75 años, sufrió un desahucio. Su voz se escuchó en algunos programas de televisión, en artículos de prensa, reclamando un poco de ayuda a quien había puesto rostro a toda Córdoba. Nadie se acordó de ella. 

El cuadro de la “Fuensanta”, donde María Teresa posa con solo 13 años, alcanzó un coste en el mercado de 1,2 millones de euros en 2007. Su protagonista murió sola y pobre en 2003, en el Hospital de Los Morales. Había pasado sus últimos años en una residencia de Palma del Río, Córdoba.

*Para saber más:
Mujeres Andaluzas que hacen la Revolución

Acerca de Mujeres Andaluzas que hacen la Revolución

Mujeres Andaluzas que hacen la Revolución es un proyecto online que busca situar las experiencias y los saberes de las mujeres andaluzas. Además de mujeres, somos andaluzas, lo cual significa que nuestro papel en la historia no solo ha sido ignorado, sino también manipulado a base de discursos andaluzofóbicos. Necesitamos crear genealogías y referentes que nos hablen de las manos que han construido nuestra tierra. Soy Virginia Piña y estoy aquí para hablar de historia, feminismo y Andalucía.

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