Sayyida Al-Hurra, la reina andalusí de Tetuán

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Sayyida al-Hurra (Dama Noble o Dama Libre) nació, según algunas fuentes, en 1485 en Granada. Su padre, de la dinastía andalusí “Banu Rashid”, y su madre, Zurha de Vejer de la Frontera, huyeron al norte de Marruecos debido al hostigamiento que sufrían los andaluces que aún vivían en los territorios cristianos.

Cuenta la leyenda, que cuando la joven cristiana Catalina Fernández conoció a un emir granaino, llamado Ali ibn Rachid se enamoró de este, desposándose al poco tiempo, y teniendo un hijo, Mulay Ibrahim, y una hija, Aysha (después conocida como Sayyida al-Hurra). Tras la llegada de los cristianos a territorio andalusí, y la expulsión de las gentes que allí vivían, tanto Ali ibn Rachid como su esposa, ahora musulmana y renombrada Lalla Zhara, se exiliaron a Marruecos, instalándose, junto con muchas más personas andaluzas, tanto musulmanes como judías, en la zona que formaría la ciudad de Chauen. 

Eran tanto el anhelo y el recuerdo de las tierras andaluzas, tanto lo perdido y el dolor que conllevó, que Ali ibn Rachid, en honor a su esposa Zhara, nacida de en Vejer de la Frontera, edificó la ciudad basándose en la estructura y fortificaciones del pequeño pueblo gaditano. Allí vivieron hasta el día de su muerte, siendo enterrados en el cementerio de Muley Ali ibn Rachid, el más antiguo de la ciudad y nombrado así en honor al fundador. Ambos pueblos, en recuerdo y memoria de lo que les une y unió, están hermanados desde julio del año 2000.

Desde Chauen, Alí ibn Rashid, padre de Sayyida, lideró la defensa y el intento de recuperación de los reinos andalusíes tomados por los cristianos. A tal nivel llegó su poder, que formó un reino independiente de Marruecos, con capital en Chauen, ciudad que fundaría con exiliados andalusíes.

Sayyida promovió la piratería y el corso, algo que muchos estados permitían en la época como forma de aumentar las ganancias de los reinos y mermar las fuerzas de los enemigos, siendo, en este caso, los cristianos peninsulares.

Sayyida se casó en 1500 con Sidi Al-Mandri, antiguo jefe militar del Reino de Granada, y quien había reconstruido la ciudad de Tetuán, también con exiliados andaluces. Debido a la importancia comercial que tenía esa área del Mediterráneo, siendo un paso directo de diversas mercancías, no era raro que se promoviera la piratería, que atacaba directamente a los barcos mercantes de occidente, y dejaba cuantiosas fortunas por la zona. A partir de 1510 aproximadamente, Sayyida se hace con el control del reino de Tetuán, debido, principalmente, a la enfermedad que su marido arrastraba tras las diversas guerras. Su legado duraría alrededor de 30 años.

Siendo ella gobernadora de Tetuán, con su hermano Ibrahim ahora como gobernador de Chauen tras la muerte de su padre, Sayyida promovió la piratería y el corso, algo que muchos estados permitían en la época como forma de aumentar las ganancias de los reinos y mermar las fuerzas de los enemigos, siendo, en este caso, los cristianos peninsulares.

Todo esto, le ganó a Sayyida una enemistad profunda con los reinos del otro lado del Mediterráneo, tanto con Castilla como con Portugal. Haciéndose aliada del mítico Barbarroja, gobernador de Argel, y controlando por completo aquella zona tan importante para la navegación y el comercio, formó su propia flota pirata, siendo la líderesa indiscutible.

Resistencia

En 1539 fallecería su hermano, y su marido en 1540, dejando a Sayyida sin sus más importantes aliados. El reino de Chauen pasaría a manos de su hermanastro, quien intentaría apoderarse de Tetuán, resistencia que capitaneó Sayyida.

Ante esta situación, que ponía en serio peligro su independencia y la vida de los habitantes de Tetuán, en 1541, Sayyida, con más de 50 años, se desposa con el rey de Marruecos, un poderosísimo aliado que la ayudaría a velar por sus intereses. Tal era la voluntad de la Dama Libre, que el propio rey de Marruecos viajó hasta Tetuán para desposarla, cosa que jamás había sucedido.

Tal era la voluntad de la Dama Libre, que el propio rey de Marruecos viajó hasta Tetuán para desposarla, cosa que jamás había sucedido.

Aún así, nada de esto evitó que en 1542, Hasan Hashim, un miembro de la aristocracia granaina, y consuegro de Sayyida, invadiera Tetuán, haciéndose con la ciudad y todos sus dominios. Una enemistad que venía de tiempo a atrás y que no había evitado el matrimonio de una de sus hijas con Ahmad, hijo de Hasan, que se convertiría en el nuevo gobernador de Tetuán tras el exilio de Sayyida.

Instalada en Chauen, la ciudad que su familia fundó, y encerrándose en la casa familiar, su vida se tradujo en la soledad y el retiro absoluto, sin más aparición en la historia hasta el 14 de julio de 1561, fecha de su muerte.

Su tumba, a día de hoy, es un lugar de numerosas visitas que aun la recuerdan con devoción, como un icono de la libertad y la autodeterminación.

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