Caminata del Silencio, los pasos de la memoria feminista

Nombres y apellidos que se pierden entre el machismo heteropatriarcal, entre los papeles de denuncias y las reliquias de asesinadas que lloran sus familiares. Ese es el objetivo de esta acción cada 25 de noviembre en un acto de memoria, para devolverles la justicia que nadie les hizo a las víctimas del feminicidio. Disculpen, pero nos están matando.

“¿Cómo estás, hía? Aquí estamos. Un año más y ya van tres. ¡Ay que ver! Y será posible que esto no para. . Con esta cascarilla empezó a llenarse la céntrica malagueña calle Larios de mujeres vestidas de negro. Un luto que cada Caminata del Silencio pesa más. En esta marcha no están todas. Faltan las asesinadas. 101 feminicidios en lo que va desde el 25 de noviembre de 2018 al 25 de este mismo año. Por eso, con este acto reivindicativo previo al Día Internacional Contra las Violencias Machistas, y sin la presencia institucional, este domingo 24 el objetivo ha sido mostrar que sí se puede hacer reparación y justicia con unos números que tienen nombres, apellidos y compañeras que no las olvidan.

Durante la marcha las mujeres portaban velas y mensajes en alusión contra la violencia machista./ Foto cedida: La Caminata del Silencio.

El silencio y el respeto se hizo palpable en el momento que Feliciana, una de las activistas más activistas de Málaga, empuñó la pancarta que encabezaba la marcha: Caminata del Silencio. Detrás de ella, en fila y hasta la 101, una a una, las mujeres portaban el nombre de cada una de las que han sido asesinadas a manos de la misoginia y el machismo de hombres que se las han llevado por delante, ya sean parejas o exparejas, madres, trabajadoras sexuales, mujeres transexuales, tan solo por el hecho de ser mujeres. Pero también, estaban los nombres de las hijas e hijos asesinados. Víctimas de feminicidios que los datos oficiales no recogen, pero que colectivos sensibilizados como feminicidio.net no dejan de hacer en un trabajo prácticamente voluntario y muy necesario para la humanidad. Tras ellas, la larga fila continuaba con mujeres que iluminaban con una vela el paso.

La Caminata serpenteó las calles, bajo la mirada de un centro turístico y un silencio roto solo por el ruido de la gentrificación que se hacía notar en el eco de las ruedas de una maleta e incluso el pitido de un patinete eléctrico dejado en un mal sitio impidiendo el paso de la gente. Incluso había algún que otro peatón que pensaba que se trataba de una procesión. Las mujeres caminaban en fila, solas cada una con su duelo, con sus pensamientos, con su luto, pero delante y detrás siempre había (y habrá) una compañera que velaba por ellas y en las que se podían apoyar. La sororidad es otra de las características de esta marcha. 

«Estamos hartas de repetir hasta la saciedad las múltiples formas en que las mujeres somos violentadas cotidianamente: violencia machista en las relaciones afectivas, feminización de la pobreza, acoso callejero, agresiones sexuales, violaciones grupales, cosificación y sexualización, brecha salarial, techo de cristal, suelo pegajoso, juicio y control constante sobre nuestros cuerpos, etc».

Fragmento del Manifiesto de la Caminiata del Silencio/ Málaga. 24 Noviembre 2019

Quizás las asesinadas nunca fueron sus vecinas, ni nunca escucharon de estas mujeres en los medios de comunicación, pero todas compartían su dolor, su agonía y vivieron su asesinato como el de una compañera más. “Tengo que decirte una cosa”, me decía Rosa (nombre ficticio para proteger su identidad) nerviosa y emocionada por la marcha, “hoy tengo que dar gracias de que mi madre no sea una de las mujeres que estén en esa lista de asesinadas”, concluyó mientras nos fundimos en el abrazo más caluroso y consolador, pero a la vez con más rabia.

La madre de Rosa es una superviviente de la violencia machista. Durante años, ha estado protegiendo a sus hijas y a ella misma de un agresor que prefería verla humillada y muerta, que en vida. “La violencia, el maltrato, era todos los días en mi casa. Desde que yo era chica. Yo pensaba que un día se la llevaba por delante. Esperaba que llegara ese día”, se desahoga Rosa. Y sí, su madre denunció durante mucho tiempo, pero la justicia fue larga y aún más dolorosa. “Yo me sentía muy desprotegida. Denunciaba y no me hacía caso, ¿tenía que estar muerta para que me escucharan? Ha sido muy difícil hasta que por fin este hombre acabó juzgado y en la cárcel. Ahora intento rehacer mi vida. Me ayuda mucha gente, muchas asociaciones con psicóloga y lucho por mis hijas”, cuenta la madre de Rosa que está delante de ella en la Caminata del Silencio con el nombre de una mujer asesinada colgado del cuello.

«En Andalucía nos encontramos en un contexto político de un gravísimo retroceso material y simbólico de los derechos conquistados, no solo el recorte en las partidas presupuestarias sino todo un discurso que viene a cuestionar la existencia de la violencia machista hacia las mujeres y el colectivo lgtbiq+ […] Los discursos misóginos y de odio hacia las mujeres se materializan en políticas públicas que poco a poco van calando en el imaginario colectivo, y legitiman el retroceso al que algunos quieren devolvernos».

Fragmento del Manifiesto de la Caminiata del Silencio/ Málaga. 24 Noviembre 2019

La Caminata del Silencio recorre las calles del centro de Málaga hasta llegar a La Merced. Sin parar. Una vez allí, la luz y el brillo de la impotencia en los ojos resplandece. Tras el nombre en voz alta de cada una de las hermanas asesinadas, en el centro de la plaza de La Merced se arrejuntaron las mujeres al lado de la artista Lula Amir que entre zapatazos y la cuenta de los 101 feminicidios rompieron al grito de “Ni Una Menos” que terminó con un “Aquí estamos, nosotras no matamos”.

Es tiempo de abrazos con desconocidas que entienden el llanto y el desahogo, que entienden el proceso de sanar el alma y el cansancio de las feministas que con todo el derecho de una vida plena, no pueden bajar la guardia ante una época en la que cada vez hay más personas en la misma trinchera, pero también con más fuegos que apagar: el discurso neofascista que viola los derechos de la humanidad, la normalización de la cultura de la violación y el sometimiento a las mujeres, la educación patriarcal, la violencia institucional y el asesinato. Aún así, esta revolución es feminista.

Memoria a las víctimas de feminicidio durante la Caminata del Silencio en Málaga./ Foto cedida: Caminata del Silencio.

Desde Chile hasta Andalucía

Hace tres años que Málaga, la primera provincia andaluza, se unió a esta marcha que nace en 2013 en Valaparaíso, Chile. Cruzando los mares, la Caminata del Silencio con el Feminicidio es la respuesta de la colectiva feminista La Huacha, articulada en la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres que forman diferentes organizaciones feministas del país. Este año, la caminata también llenó las calles de Sevilla.

“Esta caminata ha generado un mensaje a mujeres que no están vinculadas al feminismo y fue muy mágica la primera Caminata que vivimos en Málaga en 2017, porque vinieron muchas mujeres diversas que no están dentro del bloque autónomo feminista de la ciudad. Nos juntamos más de 200 mujeres. Todas caras nuevas que no habíamos compartido militancia en otras áreas”, explica Viki Hidalgo, una de las organizadoras de esta Caminata del Silencio e integrante de La Medusa Colectiva y que ha sido un pilar importante para poner en marcha esta acción en Málaga. “La caminata del silencio somos todas. Lo más importante de esta Caminata es que la conformamos todas las mujeres que deciden participar y no hay más momento. que el 25 de noviembre todas las mujeres se sientan parte de esa acción. Mujeres de todas las sensibilidades ,distintas partes del mundo, y ese día existe un hermanamiento y no hay ningún tipo de cuestionamintos”, añade Viki.

Sin embargo, en el caso de Chile, desde que se puso en marcha no se hace ni una, ni dos, ni tres veces al año, sino 12: una cada mes, siempre con el mismo recorrido y las mismas características. “Esta marcha empieza en Chile porque una de las componentes de la Huacha vive muy de cerca dos casos de feminicidio y entre todo el colectivo deciden que hay qué hacer algo”, explica Viki, que además de traer al sur de España esta Caminata la ha vivido en primera persona en el país de origen en el que vivió durante dos años, emocionada por el impacto de la acción. “Las compañeras latinoamericanas, la chilenas en concreto, tienen mucha fuerza en sus acciones, ponen el cuerpo tremendamente y el compromiso es muy fuerte, da igual lo que pasara, había que salir sí o sí. todo esa rebeldía y ese compromiso me caló muy hondo y lo echaba de menos y lo propuse también para no desvincularme de ellas en Madrid. La propuesta salió adelante y el 25N de 2016 se hizo con gente de la Plataforma Contra la Violencia, entre todas, con un recorrido desde Ópera a Sol y a pesar de la lluvia fuimos muchas mujeres”.

«Claro que es violencia machista, claro que la violencia tiene género. Porque nos va la vida en ello. Ya el 15 de Enero salimos en toda Andalucía en masa. Nosotras somos la manada, por eso ante su violencia, nos van a encontrar organizadas y revueltas».

FRAGMENTO DEL MANIFIESTO DE LA CAMINIATA DEL SILENCIO/ MÁLAGA. 24 NOVIEMBRE 2019
Lucía

Acerca de Lucía

Impulsiva, quejica, cabezona. Mu de mi casa. Me gustan las lentejas, y si no las dejas. Feminista y periodista que va por ahí con una cámara hablando de lo que la Ley Mordaza no quiere que contemos.

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