Zulaina Laínez Otero, periodista, sindicalista y mujer latina, es la nueva presidenta de la Federación Internacional de Periodistas (FIP), elegida la pasada semana en París en el congreso celebrado por la organización global de la profesión periodística más representativa, con 600.000 periodistas de más de 150 países de todo el mundo.
En este congreso hemos sabido de los grandes retos y graves amenazas que acosan al periodismo internacionalmente y pudimos entrevistar a la periodista Zuliana Lainez Otero, nueva presidenta elegida con más del noventa por ciento de los votos de los delegados congregados en el Congreso de la FIP. Lainez, presidenta de la Asociación Nacional de Periodistas del Perú, es la tercera mujer que se pone al frente de esta organización centenaria, tomando el relevo a la periodista Dominique Pradalié, del Sindicato Nacional de Periodistas de Francia (SNJ).
La sindicalista peruana estará acompañada de tres vicepresidencias, las de Nasser Abu Baker, del Sindicato Palestino de Periodistas (PJS); Jennifer Moreau de Unifor Canada y Zied Dabbar, del Sindicato Nacional de Periodistas de Túnez (SNJT) así como un equipo de dieciséis personas que completan el Comité ejecutivo que dirigirá la FIP en los próximos tres años.

Zuliana Lainez tiene muy claro su nueva tarea al frente de la FIP, «en tiempos tan adversos el Comité Ejecutivo de la FIP trabajará en unidad basada en la identidad de los trabajadores y trabajadoras, sabiendo que la organización sindical es nuestro mayor instrumento de lucha». Hasta su nombramiento ha desempeñado el cargo de vicepresidenta de la organización durante dos mandatos, si bien ahora sus compañeras y compañeros la han puesto al frente de un cargo que según nos dice “es un tremendo desafío” y en el que espera “desarrollar esa forma de gobierno que solemos tener las mujeres, en un tono de mayor horizontalidad, que es en la que nos hemos formado y con la que venimos construyendo las mujeres periodistas”.
En este Congreso, en el que se han celebrado los cien años de vida de la FIP, uno de los temas que se han abordado es la igualdad y la diversidad en el periodismo. Tanto desde su Consejo de Género como desde la aprobación de mociones que se han presentado al Congreso por parte de distintas delegaciones, la FIP ha manifestado en sus resoluciones y en su gobernanza la importancia de impulsar iniciativas para combatir la discriminación y promover la presencia y el liderazgo de las mujeres, también para luchar contra la violencia hacia las compañeras, ya sea en las redacciones o en los entornos digitales.
El mensaje lanzado en el 32 Congreso fue claro, tolerancia cero contra cualquier violencia o discriminación que se ejerza a las mujeres periodistas (Habrá que ver qué opina de esto el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez y otros muchos como él, que pasean impunemente su machismo en declaraciones y ruedas de prensa sin ningún pudor).
Junto a la igualdad, las principales cuestiones debatidas en el Congreso de París han sido la de la violencia física, ciberacoso y persecución judicial a periodistas; la precariedad laboral; los retos de la inteligencia artificial y los ataques al sector audiovisual público, su desmantelamiento y manipulación (en Andalucía estas últimas semanas venimos asistiendo a las movilizaciones de Canal Sur en defensa de una RTVA como servicio público de calidad, con un plan de empleo que permita reponer la plantilla perdida durante años, una producción propia e inversión tecnológica y terminar con la “constante manipulación informativa y partidaria que ejerce la dirección de la RTVA”).
A la violencia que termina con la vida de nuestros compañeros y compañeras, se suman las nuevas amenazas contra la libertad de expresión y el periodismo.
Lo primero es felicitarte por tu nombramiento como nueva presidenta de la Federación internacional de Periodistas. Con tu cargo recién estrenado, ¿cómo ves la situación a la que se enfrenta hoy el periodismo?
El periodismo a nivel mundial tiene un tremendo desafío, porque está afrontando una situación absolutamente adversa. No son sólo las tradicionales amenazas del pasado. Hoy siguen asesinando a periodistas con situaciones que rompen cualquier esquema histórico que haya habido de violencia contra las y los periodistas. Tenemos Palestina, Ucrania, Líbano, Sudán, pero en Europa tenemos también, por ejemplo, el asesinato de Daphne Caruana en su momento o en Latinoamérica, por ejemplo, en mi país, Perú, donde el año pasado asesinaron a cuatro periodistas después de ocho años sin asesinatos de compañeros. Vivimos una situación donde a las amenazas a la prensa que han estado siempre ahí, como es la violencia que termina con la vida de nuestros compañeros y compañeras, se suman las nuevas amenazas contra la libertad de expresión y el periodismo.
Hoy en varias regiones del mundo tenemos un avance de la extrema derecha que significa regresiones a nivel del ejercicio de derechos y libertades. De hecho, la libertad de expresión y el ejercicio del periodismo sufren un tipo de ataque particular porque la extrema derecha potencia su acción en la expansión de la mentira, en traficar mentiras como verdades, utilizando muchas estrategias comunicativas. Utilizan nuestro propio lenguaje porque intentan abanderar, bajo la idea de la libertad de expresión, el discurso del odio y una estigmatización altísima contra el periodismo. Y eso nos confronta a un escenario muy complejo porque el periodismo busca la verdad. No hay periodismo que no esté basado en la búsqueda de la verdad y cuando tienes un escenario en el que se pone en duda incluso la verdad, tienes un ataque directo a la naturaleza de periodismo.
Pero también tienes periodistas presos en el mundo, una situación en la que la amenaza, la criminalización contra la prensa y la vigilancia van en aumento. El uso de sistemas para vigilar a periodistas se ha aplicado, está documentado, por ejemplo, el uso de Pegasus tanto en Europa como en Latinoamérica. En Centroamérica, El Salvador, es uno de los países donde se ha podido probar que el Estado estaba utilizando un software para espiar a periodistas. Eso es gravísimo.
Y ese es el actual escenario, que se suma a lo que siempre ha estado ahí, como es la precarización del sector, la pérdida de puestos de trabajo bajo o la entrada de la inteligencia artificial en las redacciones.
Me cabe la tremenda responsabilidad de ser la primera mujer latinoamericana en asumir este compromiso mundial.
Dos mujeres en todo un siglo han ocupado la presidencia de la FIP. Ahora, en esta nueva etapa, han elegido a una mujer de nuevo, una mujer periodista, sindicalista y latina ¿qué supone esto?
Bueno, creo que los mensajes que deja este Congreso son importantísimos para el tema de la igualdad. No sólo por mi elección en la presidencia de la FIP, pues la FIP ha cerrado su primer siglo con una mujer en la presidencia, Dominique Pradelié. Este es un signo muy positivo, y además la elección de una mujer que viene del sur, de América Latina, de hecho, me cabe la tremenda responsabilidad de ser la primera mujer latinoamericana en asumir este compromiso mundial.
Pero a mí también me gustaría destacar que este congreso ha aprobado una moción que da un signo claro sobre cuál es la postura de los sindicatos miembros en la FIP. Aquí se ha aprobado la paridad, hemos aprobado una moción en la que no se deja al propósito el tema de la paridad, sino que se dice que nuestro comité ejecutivo, que tiene veintidós miembros, debe tener once hombres y once mujeres. Lograr ese consenso en una organización que tiene sindicatos en los que, la tasa de mujeres que la integran es bajísima, y que esos sindicatos hayan apoyado decididamente esta moción para marcar la paridad, lo estructural, creo que es muy positivo.
Por eso decía que sí, que mi elección es un signo positivo, pero yo rescataría también y quizás con más prominencia, el hecho de que hayamos aprobado una normativa que ahora les dé el deber a los congresales de garantizar la paridad en las próximas elecciones de la FIP.

Un lema acuñado hace ya tiempo es ‘Sin periodismo no hay democracia’ y te pregunto, ¿sin feminismo hay periodismo?
No, sin feminismo no hay periodismo. Y eso lo tenemos claro. El feminismo en las redacciones también se tiene que ver como un deber. Yo vengo de una generación en la que los medios de comunicación te decían: aquí le damos apertura a las mujeres porque tenemos una sección en nuestro medio. Y en un primer momento se luchaba por la transversalidad de ese problema que lo sufrimos todas y todos como ciudadanía, no se puede quedar reducido a una sección del medio.
Hoy todavía tenemos esas discusiones. Es más, te voy a citar que hay gente que todavía le duele la piel cuando usas el lenguaje inclusivo. Una siente que esas batallas están ya superadas, que tendrían que pertenecer al pasado, pero no. Como periodista me pasa a veces en redes, usando lenguaje inclusivo, que me dicen: “cómo una representante del periodismo puede maltratar el lenguaje, porque la RAE…” Y necesitarías tener tres días para contestarles que la RAE no es palabra bendita, que el lenguaje social va cambiando. También hay estructuras machistas en todos estos espacios. Yo siempre le digo a esta gente: ¿te hace algún daño que nombre a las mujeres?, entonces, ¿cuál es tu problema para usar el lenguaje inclusivo?
El machismo, la misoginia todavía está ahí. Yo discutía el lenguaje inclusivo hace veinte años, dabas la batalla y lo discutías, pero ¿hoy? Esos temas deberían de estar totalmente superados.
Sin duda el papel de las mujeres en el periodismo ha avanzado, pero también es innegable su estancamiento en los últimos tiempos. Lo vienen demostrando informes e investigaciones como el Monitoreo Global de Medios de la última década o la no consecución del apartado dedicado a ‘Mujeres y Medios’ de la IV Conferencia de Pekín de 1995. Treinta y un año después. ¿Cuáles son los retos del periodismo respecto a las mujeres?
Sí, aún queda mucho. Se ha avanzado, por supuesto, pero también se ha avanzado porque la realidad está reconfigurada de manera distinta. Por ejemplo, para nosotras en Latinoamérica y creo que para el resto del mundo también, una de las cosas más difíciles ha sido siempre el techo de cristal. Latinoamérica es una región en la que la feminización del periodismo en las facultades es clarísima. Yo enseño en la facultad de Periodismo y ahí ves que en un aula hay treinta mujeres y cinco hombres. Hay una feminización clarísima en la formación y cada vez hay más mujeres en las redacciones, es verdad. Yo, que hago periodismo en activo, ves que cada vez tienes más compañeras en la redacción, pero todavía el techo de cristal para los cargos de dirección es tremendo.
Quizás los avances también se ven por la reconfiguración de las nuevas formas de hacer periodismo. Un ejemplo muy claro puede ser Perú, donde tenemos casi once medios de alcance nacional impresos, tradicionales, y sólo hay una mujer en la dirección. Pero sin embargo los siete medios digitales, medios que marcan la agenda, hacen mucha investigación y son muy citados incluso por los medios tradicionales, esos medios están manejados por mujeres.
Pero siempre decimos y nos preguntamos por qué las mujeres tenemos que fundar nuestros medios para poder dirigirlos. En la prensa tradicional, especialmente en el impreso, el techo de cristal es muy evidente. Cuando una mira los números globales vee que hay más mujeres dirigiendo, pero esto se debe también al nuevo contexto, porque cuentas los medios digitales, y quizás habría que explorar si esa es la dinámica que nos está dando mejores números, que ya es positivo, por supuesto, porque el consumo de medios -y esto lo indican reportes últimos sobre consumo de medios- se está trasladando a lo digital, al streaming. Entonces, que las voces de las mujeres estén ahí es muy positivo.
El machismo y la misoginia se trasladan, se potencian y se viralizan en las plataformas digitales y estas actúan como si no fuera su responsabilidad.
Pero esto también nos lleva a que nuestras compañeras se convierten en blanco automático de estigmatización de acoso. Lo que viven las mujeres periodistas en las plataformas digitales es tremendo e inaceptable. No sólo que los estados no hagan nada, porque a mí me ha tocado acompañar varias denuncias de acoso y estigmatización en redes y el que las autoridades te pregunten «¿Y quién puede ser?» Cuando esto a veces viene de cuentas que están creadas desde una IP que tú como periodista no puedes identificar, porque ese tendría que ser el trabajo de las autoridades. Si en un aeropuerto avisan de que hay una bomba, te aseguro que ubican la IP en cinco minutos, ¿no? Pero si es una mujer periodista a la que están acosando con hacerle una violación masiva, te dicen que es imposible ubicar el IP de donde sale esa amenaza.
Y luego está la responsabilidad de las plataformas digitales, porque en eso también nosotros somos clarísimos y clarísimas. Si tú entras a un bar y alguien te empieza a insultar, a acosar, el dueño de ese bar y la seguridad de ese bar, probablemente saquen a esa persona del bar. Sin embargo, las grandes plataformas, Facebook, Instagram, TikTok, que son de las más usadas, evaden su responsabilidad: aquí están mis términos de uso, pero si te amenazan de muerte yo no tengo nada que hacer.
En América Latina hay iniciativas para que se regulen la responsabilidad de las plataformas digitales frente a estos llamamientos de ataques masivos, especialmente a mujeres periodistas, porque una vez más el machismo y la misoginia se trasladan, se potencian y se viralizan en las plataformas digitales y estas actúan como si no fuera su responsabilidad.

¿Crees que la ola reaccionaria que recorre el mundo afecta de manera muy especial a las mujeres?
Sí, hay una regresión absoluta en el ejercicio de derechos y libertades. De hecho, el lenguaje inclusivo debe estar también en su decálogo, junto con el género y demás. Y hay que seguir resistiendo y trabajando en esta dirección, apostando por el feminismo. No hay que aceptar las premisas que hoy todavía ocurren de, “no, yo no soy ni feminista ni machista”. El feminismo no es la otra cara del machismo, el feminismo es igualdad y no creo que nadie se pueda oponer a ella.
Mujer y periodista: Esta doble amenaza está sobre la mesa, nos tienen como un blanco deliberado de ataque e invisibilización.
La extrema derecha en este momento es la peor amenaza para mujeres y periodistas. Esta doble amenaza está sobre la mesa, nos tienen como un blanco deliberado de ataque e invisibilización.
Hay retrocesos evidentes, satanización a las colectivas feministas en el país, recorte de fondos de cooperación internacional porque se empieza a criminalizar el tema de la defensa de las mujeres, el derecho a decidir, la protección de las niñas… pero la extrema derecha suma también su objetivo contra el periodismo. Entonces, si eres mujer y periodista, la tienes por partida doble.
Hay una satanización absoluta con la utilización de la palabra género. Yo que vengo de Perú, en mi país la extrema derecha y los grupos conservadores en general, tienen una alianza tácita en el poder legislativo, donde existe una normativa que prohíbe al funcionariado del Estado utilizar la palabra género en sus documentos.
Y esta no es una realidad solo de Perú, lo hemos visto en otros países en los que se acusa a Naciones Unidas o al movimiento social internacional, de querer instalar la palabra género. En América Latina existen varias expresiones que argumentan esta batalla a todo lo que tiene que ver con el género, diciendo siempre que lo hacen para proteger a los niños y las niñas, pues el género lo que quiere es distorsionar la división natural de hombre y mujer. Y hay gobiernos que ceden sin ser de extrema derecha. Nosotros, felizmente hasta hoy, no hemos tenido un gobierno de extrema derecha en el poder, pero sin embargo estos gobiernos han cedido rápidamente a las demandas de estos grupos en el legislativo. En Latinoamérica tenemos extrema derecha, pero también tenemos extrema izquierda conservadora, y ambos se encuentran, pues ves a ambas peleando para que se elimine la palabra género, cambiando por ejemplo el nombre del Ministerio de la Mujer por el de Ministerio de la Familia.
A la extrema derecha no le gusta el ejercicio de las libertades informativas y se apropia de conceptos que han sido manejados históricamente por los movimientos sociales. Ellos, cuando salen a atacar a la democracia, dicen que están ejerciendo su libertad de expresión, cuando en realidad lo que están intentando es meter bajo ese paraguas el discurso del odio, la mentira, traficarte una mentira como verdad para hacerte que dudes de todo. El juego de la extrema derecha es sembrar la duda de todo lo que estés viendo, de lo que es cierto, y ese juego les funciona.
Lo que pasa es que yo creo que quizás ahora con algunas experiencias electorales en Europa y también con situaciones que viene sucediendo en algunos de los países, parecería que este: “yo hago lo que me da la gana”, que vemos con Trump y en las Américas quizás, llega un momento en que sentimos que la extrema extrema derecha puede estar tocando su techo, porque la gente está un poco harta de que todo sea mentira. Hemos visto resultados electorales en esa línea, incluso aquí en Europa.
La lucha se hace desde el movimiento social, la hacen las mujeres, se hace desde el periodismo y por eso el periodismo y las mujeres son un blanco deliberado de la extrema derecha.
Esperamos que el movimiento social se articule, entienda que no son los buenos contra los malos, porque esa polarización es uno de los instrumentos de batalla de la extrema derecha, sino que comprenda finalmente que el avance de la extrema derecha es malo para todos y todas, Sus discursos son estigmatizantes con la inmigración, pasa aquí en Europa, pero también en América. Por ejemplo, venezolanas y venezolanos han tenido que migrar masivamente a varios de nuestros países y la extrema derecha también ahí ha sacado su discurso xenófobo de cierre de fronteras, aquello de “nos están quitando los puestos de trabajo” y responsabilización a la migración de defectos que son problemas estructurales de sus países como pueden ser las altas tasas de inseguridad.
Así que la lucha tiene que ser frontal. La lucha se hace desde el movimiento social, la hacen las mujeres, se hace desde el periodismo y por eso el periodismo y las mujeres son un blanco deliberado de la extrema derecha.

En este Congreso uno de los temas tratados ha sido la inteligencia artificial. Distintas mociones sobre la IA y el futuro de las noticias, la protección de los profesionales del periodismo frente a la IA ante el aumento de los despidos, el gravar a los gigantes tecnológicos, la lucha contra la violencia hacia las mujeres periodistas facilitadas por la tecnología digital y la IA, o el uso ético de la IA, han sido aprobadas ¿En tiempos de la inteligencia artificial qué importancia tiene la Carta Ética de la FIP?
Sin duda, en nuestros últimos congresos uno de los acuerdos que tomaron los y las delegadas que asistieron hace ya más de cuatro años, fue refrescar nuestra Carta de ética mundial. La FIP, organización centenaria que acaba de cumplir cien años aquí en París, donde nació en 1926, durante muchas décadas contó con una carta de ética que, por supuesto, preceptuaba los principios básicos del periodismo. Cien años después los principios básicos del periodismo siguen siendo los mismos: la búsqueda de la verdad, el rigor, la protección de las fuentes, etc., pero ahora también han cambiado las plataformas en las que se desarrolla la actividad periodística. Hoy en el mundo hay mucha legislación en Europa y también en las Américas, que pone el foco en la protección de los datos personales, por ello había necesidad de actualizar esta Carta en épocas de la inteligencia artificial.
Y la irrupción de la IA es innegable. Se está utilizando inteligencia artificial en las redacciones, pero muchas veces se está haciendo sin transparentar su uso y eso es terrible para el periodismo, es un fraude a la ciudadanía. Cuando tú has usado o has redactado con IA, utilizando un setenta u ochenta por ciento de herramientas de inteligencia artificial, -peor si es generativa-, y no se lo dices a la gente, no le dices que la construcción de esa información estuvo basada en inteligencia artificial o que esa imagen es producto de la inteligencia artificial generativa, lo que haces es faltar a un principio básico del periodismo, que es la búsqueda de la verdad y la transparencia. Y nuestra Carta de ética recoge esos principios.
En Perú llevamos un promedio anual de entre treinta y treinta cinco periodistas llevados a los tribunales por hacer su trabajo.
Y centrándonos en tu país, Perú, donde presides la Asociación Nacional de Periodistas, ¿cuál es la situación que vive allí el periodismo?
En este momento la profesión quizás esté en el momento peor de los últimos treinta años. El año pasado asesinaron a cuatro periodistas. Nosotros llevábamos ocho años sin asesinatos de periodistas en el país. Además tenemos otros problemas, como judicialización del periodismo. En Perú llevamos un promedio anual de entre treinta y treinta cinco periodistas llevados a los tribunales por hacer su trabajo. Hay una criminalización del periodismo.
A los periodistas no solo nos llevan a los tribunales acusados de difamación, sino que nos investigan por pertenencia a organización criminal. Hay intentos de violar principios fundamentales del ejercicio periodístico como es la reserva de las fuentes. Cada vez más fiscales y jueces quieren obligar a los periodistas a decir quién les dio una información. El día que logren eso, se acabó el periodismo porque ninguna fuente querrá darte información.
Pero, además, y por eso digo que es la peor situación de los últimos treinta años, acoplado a la inestabilidad política del país -nosotros hemos tenido ocho presidentes en los últimos diez años- hay una tendencia a acosar al periodismo.
Nosotros estamos gobernados por una clase política que está unida por temas conservadores, que odian a las mujeres, que odian la libertad de expresión, que ven al periodismo como su peor amenaza porque, todos los casos de corrupción que se conocen en el país salen del periodismo. En Perú hay muy buen periodismo de investigación y eso hace que el poder ejecutivo lo estigmatice todo el tiempo: el periodismo miente, el periodismo no te dice la verdad, etc. El poder legislativo, cada sesenta días, saca un proyecto legislativo que tiene impacto en las libertades informativas o el poder judicial y el ministerio público abre investigaciones de periodistas por reglajes.
Zuliana Laínez Otero
La recién elegida presidenta de la Federación Internacional de Periodistas es presidenta de la Asociación Nacional de Periodistas de Perú y vicepresidenta de la Federación de Periodistas de América Latina y el Caribe, así como su afiliación a la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género.






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