La relevancia histórica de las mujeres en la gestión de la salud

Laura García Espigares

Las investigaciones feministas desvelan que los intereses del patriarcado en el dominio, control, apropiación, subordinación y exclusión de las mujeres del ámbito público se manifiestan históricamente con total claridad y extrema violencia en el campo de la salud. 

En la Historia escrita por hombres no aparece el papel crucial en el desarrollo de la humanidad que han tenido las mujeres como sanadoras, médicas, parteras… 

Puesto que suponían una fuerte competencia y hasta una amenaza para la institución médica, la Inquisición se sirvió de su apoyo para la ejecución de múltiples formas de violencia, que culminaron en la tortura y asesinato de miles de mujeres acusadas de brujería. Al mismo tiempo son muchos los médicos que con total impunidad, han maltratado y experimentado con mujeres para estudiar su cuerpo y realizar “avances” para la ciencia médica, causando sufrimientos inimaginables.

Las mujeres fueron sanadoras autónomas y sus cuidados fueron muchas veces la única atención médica al alcance de los más pobres y de las propias mujeres.

La represión ejercida a las mujeres sanadoras bajo el avance de la medicina institucional fue una lucha política, encarnada en la lucha de sexos y la lucha de clases. En tiempos pasados las mujeres fueron sanadoras autónomas y sus cuidados fueron muchas veces la única atención médica al alcance de los más pobres y de las propias mujeres. Los sucesos conocidos como la “caza de brujas” resultan un hito social a partir del cual se declina el protagonismo histórico de la mujer como sujeto activo en la sanación del conjunto social popular y experta en los cuidados de la salud sexual de las mujeres.

Sanadoras

Las sanadoras de la época eran médicas, excluidas de los libros, que custodiaban la acumulación del conocimiento de generaciones sobre plantas medicinales, anatomía, control de la fertilidad, tratamientos para simples y complejos malestares, los sabios remedios para abortar y la ciencia para ayudar a otra mujer a parir sin violencia. 

Se puede afirmar, por tanto, que las sanadoras, señaladas y acusadas de brujería por la Inquisición, están siendo recuperadas para la historia del feminismo como mujeres referentes por su resistencia al patriarcado y por su valiosa labor social en la salud comunitaria.

Cuerpo: recuperar el espacio colonizado

La violencia obstétrica de la medicina convencional que se manifiesta en muy diversas formas como la penalización del aborto, las violentas intervenciones en los partos y la manipulación de nuestra energía con sobredosis de hormonas a través de la medicalización de nuestros cuerpos, junto con todo el dispositivo de violencia alrededor de la plenitud sexual de la vida de las mujeres, despoja a la mujer de su gran poder y la somete y reduce a una paciente dócil e ignorante.

Con lo expuesto anteriormente, se pone de relieve que el ámbito de la salud es un escenario clave y una cuestión crucial y de alta relevancia política para el feminismo.

La sanación de nuestros cuerpos es una tarea política comunitaria.

El autocuidado y el autoconocimiento son herramientas indispensables para el desarrollo del bienestar de nuestras vidas y la soberanía sobre nuestra salud y cuerpos. Nadie puede enseñarnos más sobre nosotras mismas sobre aquello que encarnamos y sentimos. El cuerpo de la mujer es fuente de sabiduría, somos sujetos epistemológicos.

La búsqueda incansable de conocimiento nos lleva a sumergirnos en nuestras profundidades para llegar a las raíces de un saber que nos pertenece. La medicina forma parte de nuestra herencia de mujeres, pertenece a nuestra historia, es nuestro legado ancestral.

La sanación de nuestros cuerpos es una tarea política comunitaria, ya que el cuerpo de la mujer es un espacio de colectividad entre las mujeres, donde a través de las experiencias compartidas se estructura una sabiduría común, para poder habitar nuestro cuerpo sin dolor, sin miedo y sin violencia, disfrutando a través de él de la experiencia de estar vivas.

*Bibliografía recomendada

ANA LLURBA, BRIGITTE VASALLO, DEYANIRA SCHURJIN Y ÚRSULA SANTA CRUZ (2020).Cultura de la violación. Apuntes desde los feminismos decoloniales y contrahegemónicos. Editorial Antipersona

BARBARA EHRENREICH Y DEIRDRE ENGLISH (1973). Brujas, parteras y enfermeras. Una historia de Sanadoras. The Feminist Press

BELÉN NOGUEIRAS GARCÍA (2018).La teoría feminista aplicada al ámbito de la salud de las mujeres: discursos y prácticas (España, 1975-2013). Universidad Complutense de Madrid.

CARLA CERPA,INÉS CHEUQUELAF Y PABLA PÉREZ SAN MARTÍN (2011). Del cuerpo a las raíces. Ediciones La Picadora de Papel 

CLARISSA PINKOLA ESTÉS (1989).Mujeres que corren con los lobos.Ediciones B

LADY STARDUST (2007).Mujeres en la hoguera. La caza de brujas, el cercamiento de tierras y la aparición del capitalismo en Europa. Editorial Antipersona.

PABLA PÉREZ SAN MARTÍN (2015).Manual introductorio a la ginecología natural. Ginecosofía Ediciones.

SILVIA FEDERICCI (2004).Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Traficantes de sueños.

YADIRA DEL MAR (2019).La sabiduría de nuestras ancestras contra la tristeza y la ansiedad. Kalicabra.

Acerca de La Poderío

Una revista parida en el sur, con los aires frescos, reivindicativos, inclusivos, diversos, plurales y feministas de Andalucía, pero sobre todo, con las ganas de visibilizar las historias de personas reales olvidadas en los medios de comunicación y de desgranar el sistema heteropatriarcal que las victimiza y/o criminaliza en la mayoría de los casos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *