Juan Marín, ni chicha ni limoná

Por Antonia Ceballos Cuadrado

Este artículo ha sido publicado en colaboración con el diario Público

Una persona que hace lo posible y lo imposible por agradar a todo el mundo, por satisfacer los anhelos de propios y ajenos. Cosa harto complicada. Lo mismo pacta con PSOE que con PP, pero siempre con una sonrisa.


Juan Marín, candidato de Ciudadanos a la presidencia de la Junta de Andalucía en las próximas elecciones del 19 de junio, es lo que en nuestra tierra se conoce como un «bien queda». Una persona que hace lo posible y lo imposible por agradar a todo el mundo, por satisfacer los anhelos de propios y ajenos. Cosa harto complicada. Lo mismo pacta con PSOE que con PP, pero siempre con una sonrisa. Lo que viene siendo Ciudadanos, pero en amable.

«Sin ideología»

Marín pertenece al peligroso grupo de los que se autodenominan «sin ideología»; esos que propugnan el «sentido común» que viene a ser el «virgencita que me quede como estoy»; esos que se creen «neutrales» y, casualmente, siempre están del lado de los ganadores. Sin ideología, pero en 1983 iba en la lista de Alianza Popular. Sin ideología, pero trabajó como jefe de comunicación del Partido Andalucista. Sin ideología, fundó su propio partido en su Sanlúcar natal y pactó con el PSOE para arrancarle la alcaldía al PP. Sin ideología, pero sostuvo el último gobierno de Susana Díaz. Sin ideología, pero ha sido la muleta del gobierno del PP en Andalucía, en connivencia con Vox.

Con tanto vaivén, parece que Víctor Jara le hubiera escrito para él aquello de «Arrímese mas pa’ ca / Aquí donde el sol calienta / Si uste’ ya está acostumbrado / A andar dando volteretas/ Y ningún daño le hará / Estar donde las papas queman / Usted no es na’ / No es chicha ni limoná / Se lo pasa manoseando / Caramba zamba su dignidad».

La huelga de basuras que lo cambió todo

Todo el alumnado en Andalucía aprende casi como una letanía eso de que «el Guadalquivir nace en Cazorla y desemboca en Sanlúcar de Barrameda». Lo que nadie nos cuenta es que Sanlúcar (Cádiz), además de ser un pueblo precioso, es uno de los más pobres de España. A alguien con vocación de servicio público sería lógico que esa situación le hiciera saltar como un resorte e implicarse en cambiar las cosas. Sin embargo, a Juan Marín, que nació en dicha localidad el 31 de diciembre de 1962, fue algo muy diferente lo que lo impulsó. Algo que preocupa mucho más a los adalides de la «no ideología», claro está.

Marín comenzó sus estudios de Relaciones Laborales, pero los tuvo que abandonar para hacer frente al negocio familiar, una joyería, una vez fallecido su padre. Su primera implicación con la res pública fue como presidente de la Asociación de Comerciantes de Sanlúcar. Puesto ideal para reclamar del Ayuntamiento políticas en favor solo de unos pocos.

El 4 de julio de 2005 comenzó una huelga de basuras en Sanlúcar de Barrameda que provocó la declaración de alerta sanitaria por parte de la Junta de Andalucía y el recurso a las distintas empresas privadas de la comarca para sofocar los daños. Dicen que su mujer le animó a hacer algo y a él no se le ocurrió otra cosa que fundar un partido, Ciudadanos Independientes de Sanlúcar, y presentarse a las elecciones. En las municipales de 2007, consiguió tres concejales, los justos para ser la llave de gobierno. Marín se convirtió en primer teniente de alcalde en un gobierno del PSOE que terminó con las mayorías del PP. Ahí aprendió a hacerse imprescindible, pese a ser una fuerza minoritaria. Enseñanza que ha aprovechado al máximo.

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