Cuidados en el medio rural

Este texto está en la sección La Corrala, el patio de vecinas de La Poderío donde cada una charlotea, cascarrilla y pone colorá lo que sea mientras le da el fresquito o el sol en la cara. Más agustito que te quedas, oú. Eso sí, La Poderío no tiene nada que ver con lo que se pone aquí, solo apoya la participación de las lectoras. Puedes enviar tus artículos a ole@lapoderio.com. Otra cosa, antes de hacernos las propuestas pedimos que leas nuestro ideario.

Ani Gonzalez Dominguez/ Cdr Montaña Y Desarrollo, Universidad Rural Paulo Freire.

Lo minúsculo, ahora grande. Sí, hablo de lo que veíamos minúsculo antes de esta situación de alerta sanitaria y ahora se nos aparece como algo grande, algo valioso, algo indispensable. Cuánto hemos cambiado en un mes, cuánto valor han adquirido los cuidados en este breve tiempo, hasta los aplaudimos cada día en balcones y ventanas, reconocemos su valor. Si me dicen que seríamos más conscientes del valor de los cuidados en menos de un mes, no lo hubiera creído. «Ni a soñar que me hubiera ‘echao’».

Ahora que es más momento de lo minúsculo, de lo real, de lo importante, es cuando la palabra «cuidado» se nos ha hecho grande. Dicen que es una palabra que viene de cogitatus, reflexión, pensamiento que a su vez viene de agitar o dar vueltas a las cosas en compañía, en la compañía de mujeres, de muchas mujeres que, en nuestros pueblos, cuidan dentro y fuera.

Todo lo que nos está pasando en este momento nos lleva a preguntas y respuestas colectivas. ¿Cómo pensamos que se está cohesionando el medio rural? ¿la gente se ayuda? ¿cuántas cosas minúsculas de echarse manos, ayudarse, estar pendientes unas de otras personas cuando se necesita algo? ¿cómo nos estamos cuidando ahora en el medio rural?.

Eso es algo que tiene que ver con la capacidad de ver y no sólo mirar nuestros pueblos, nuestras casas, nuestros cortijos, sino tener la capacidad de ver la vida de la gente que vivimos en ellos, también ahora.

Un poco de frío, un poco de fatiga pueden ser buenos, pero mucho frío constante, sin abrigo, y con fatiga diaria terminan dejando su marca sobre la salud, los huesos, el ánimo… Y ese es el frío soportado durante mucho tiempo por uno de los sectores más precarizados a día de hoy también en el medio rural: el sector de ayuda a domicilio.

En esta catástrofe el medio rural está teniendo una gran capacidad de respuesta ante lo real, está cuidando de la gente a través de la producción de alimentos. Ahora, es lo más próximo lo que adquiere valor, la agricultura y la ganadería se reconocen como sectores clave y se les aplaude también por poder cuidarnos.

Desde dónde escribir ahora sobre los cuidados en el medio rural es el reto, en el que hablar del después del confinamiento quiere decir para la mayoría de la gente hablar de la salud colectiva y, sorprendentemente, eso es algo que tiene que ver con la capacidad de ver y no sólo mirar nuestros pueblos, nuestras casas, nuestros cortijos, sino tener la capacidad de ver la vida de la gente que vivimos en ellos, también ahora.

«Las personas no son recipientes vacíos a llenar de salud. La gente tiene sus propias formas de vivir, algunas muy saludables y otras no. Los déficits de nuestra salud colectiva e individual indican más cosas de lo que vemos a simple vista. Vivir en una situación de injusticia social en la vida, nos hace estar en mayor riesgo de enfermar, vivir con menos de lo mínimo que una persona necesita es muy estresante, sobre todo si tienes que cuidar de otras personas». (Los cuidados. Saberes y experiencias para cuidar los barrios que habitamos. Edith Pérez Alonso, Antonio Girón y Juan Luis Ruiz-Giménez).

En el medio rural llenamos el espacio del confinamiento de forma diferente y desde ahí, desde ese mirar, nuestras prácticas no pueden estar atrapadas en sistemas normativos contradictorios que tienden a vaciar de sentido mucho de nuestro día a día.

En el medio rural llenamos el espacio del confinamiento de forma diferente y desde ahí, desde ese mirar, nuestras prácticas no pueden estar atrapadas en sistemas normativos contradictorios que tienden a vaciar de sentido mucho de nuestro día a día, algo que hemos podido ver con la realidad en distintos territorios de la venta directa de los productos de las huertas, por ejemplo. Algo que no es nuevo, por supuesto, y que vuelve a situar las decisiones políticas en decisiones tomadas referenciando lo urbano y no teniendo en cuenta algunas de las diferentes realidades rurales.

Nos vamos a esconder para hacer otro mundo donde la única heroicidad válida será en grupo, nunca individual, y es más urgente que nunca enfrentar con urgencia la sostenibilidad de la vida. Tendremos que repensar nuestro modelo de gestión de cuidados en el medio rural, los modelos de las dependencias y de las distintas vulnerabilidades. Ya íbamos tarde, pero ahora está claro que no podemos esperar.

Tenemos que ver en este momento la oportunidad que supone para el medio rural el antes y el después de esta catástrofe sanitaria. Lo común, la fuerza de lo colectivo es lo que tenemos por delante para enfocar el cuidado de la salud de las personas en el medio rural, de formas diferentes, con miradas distintas.

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La Poderío

Acerca de La Poderío

Una revista parida en el sur, con los aires frescos, reivindicativos, inclusivos, diversos, plurales y feministas de Andalucía, pero sobre todo, con las ganas de visibilizar las historias de personas reales olvidadas en los medios de comunicación y de desgranar el sistema heteropatriarcal que las victimiza y/o criminaliza en la mayoría de los casos.

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