FemZine: Feminismo, cúter, grapas,…¡Y acción!

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Este texto está en la sección La Corrala, el patio de vecinas de La Poderío donde cada una charlotea, cascarrilla y pone colorá lo que sea mientras le da el fresquito o el sol en la cara. Más agustito que te quedas, oú. Eso sí, La Poderío no se hace responsable de lo que opinan las autoras y autores, solo apoya la participación de las lectoras como espacio de libre expresión. Puedes enviar tus artículos a ole@lapoderio.com. Otra cosa, antes de hacernos las propuestas pedimos que leas nuestro ideario.

Araceli Pulpillo.//Coordinadora del Femzine Labio Asesino. Editora de Piedra Papel Libros.

Tal y como señala Gelen Jeleton en su Archiva del DIY¹: «El fanzine ha sido una herramienta usada por la “contracultura” (aquella cultura no representada en los medios hegemónicos) y medios underground (medios no mainstrean o contra la corriente principal) como estrategia política para poner en circulación sus intereses y demandas, publicando y haciendo red». Si bien es cierto que hacer una clasificación de lo que es un fanzine puede ser una tarea compleja, y bien se muestra en los propios testimonios de personas fanzineras², esta definición nos parece bastante acertada para hacernos una idea de la esencia que hay detrás del acto primero de plantearse hacer uno.

Antes de conocer el fanzine tal y como lo conocemos hoy en día, Andrea Galaxina nos cuenta como el nacimiento de este formato se da en los años 30 gracias a los seguidores de la ciencia ficción y ahonda más, ya que cuenta que «el precedente más primitivo […] lo encontramos en los panfletos de grupos disidentes producidos durante la Revolución Americana y Francesa en el siglo XVIII»³. Sin embargo será el Dadaísmo y el Surrealismo, movimientos de vanguardia artística de finales del siglo pasado, los que «crearán una conciencia comunal crítica durante la posguerra»⁴ con unas publicaciones que son el reflejo de los actuales fanzines. Tampoco podemos olvidar los panfletos y pasquines de los Situacionistas, allá por los años 50 y 60, ya que «ellos no querían que la gente viese el arte como una actividad para especialistas y elitista, sino que formase parte de la vida cotidiana. Intentarán difundir sus ideas a través de la autoedición produciendo sus propios panfletos»⁵.

Los femzines nacieron como protesta a un movimiento que, nuevamente, quería relegar la voz de las mujeres a un segundo plano.

Así, como se recoge en el documental Grapas⁶, en los años 60 nace el movimiento underground en Estados Unidos bajo la influencia de la generación beat, el movimiento hippy, los poetas malditos de Europa y el mayo del 68 francés; con el movimiento underground habrá una proliferación de estas publicaciones que cogerán de estas corrientes parte de su praxis.  

En el Estado español, como es de imaginar, en esos momentos seguía la dictadura franquista, por lo que lo que llegaba de fuera era poco y de forma clandestina. En 1967 se publica por primera vez en Madrid Cuto, considerado el primer fanzine del estado dedicado al cómic. En septiembre de 1973 nace en Barcelona El rrollo enmascarado, el cual se considera el primer tebeo underground del estado español. En noviembre de 1975 se publicará por primera vez Bazofia, con unos «contenidos [que] eran dispares e irregulares, unidos sólo por la espontaneidad y las ganas de comunicar que transmitían sus historias».⁷

Primeros femzines conocidos.

Pero hay que tener en cuenta que mundo del fanzine desde sus inicios ha sido un mundo de hombres blancos y heterosexuales. Así llegará con los 90 un movimiento que visibilizará los fanzines hechos por mujeres que «como reacción […] y subvirtiendo el orden “natural” de las cosas surgirán los angry grrrl zines y los homocore zines, que darán una vuelta de tuerca a la historia del fanzine contando como autoras a chicas y a personas pertenecientes a la comunidad LGTBQ⁸». Podemos decir que los femzines nacieron como protesta a un movimiento que, nuevamente, quería relegar la voz de las mujeres a un segundo plano. Lejos de lo que parecía, las mujeres y las personas disidentes usamos un formato tremendamente empoderador para, a través de él, elevar nuestras voces y generar lazos.

Femzine ven a mí, ven a mí

Lo que pretendo con este artículo, más que hacer una profundización en la historia del fanzine y del femzine, es hablar desde la propia experiencia personal de los beneficios que trae consigo hacer un fanzine/femzine. Mientras tanto, si queréis hacer un acercamiento a sus inicios, podéis encontrar trabajos bastante exhaustivos, como los de Gelen Jeleton o Andrea Galaxina, ya citados, cuya lectura recomiendo.

La primera vez que tuve un fanzine en las manos yo ni siquiera sabía que aquello se llamaba así. Fue gracias a Antonio, un compañero de militancia, allá por el año 2010, que como parte de la Asamblea Libre de Estudiantes⁹ creó un boletín informativo en formato cuartilla con noticias sobre actualidad política. Poco más tarde conocí el fanzine de inminente caducidad COTARRO¹º, de la editorial Piedra Papel Libros (de la que años más tarde llegué a formar parte).

“Hacíamos un fanzine y empezábamos una Revolución”.

Estos dos proyectos me inspiraron para proponer en la Asociación de Estudiantes Neos crear el primer fanzine colectivo que hice, se llamaba El Búho Informa y pretendía ser mucho más que aquel primer experimento de búsqueda de noticias. En éste los contenidos los creábamos nosotras mismas, con artículos de opinión, crónicas de actividades, sección de cultura, entrevistas… Decíamos en el primer número: «en este espacio que abrimos esperamos crear conciencia y debate interno, mostrando una cara diferente de la vida universitaria basada en la política, la implicación, la cooperación, la solidaridad, la justicia y la crítica»¹¹.

Nosotras, por aquel entonces, parafraseando a Andrea Galaxina en uno de sus trabajos, pensábamos que «hacíamos un fanzine y empezábamos una Revolución¹²». En la Universidad de Jaén creamos una herramienta de expresión bastante potente, sin filtros por parte de la Institución, que repartíamos de mano en mano por el campus.

Empecé a indagar en internet y me pillé mis primeros femzines, verdaderas joyas que me eclipsaron, como Los Archivos de Beauvoir o Bulbasaur. Conocí la editorial Antipersona, que trabaja con el formato fanzine textos exquisitos, verdaderas maravillas necesarias en tiempos oscuros. Por ese tiempo en Comando Sororidad, colectivo feminista del que formo parte, creamos un femzine para autogestionarnos que se llamaba Lucha y Rabia, una recopilación de textos del colectivo desde que se creó hasta 2017 y que aún hoy se puede adquirir.

Labio Asesino

Pero no fue hasta que tuve que migrar desde Jaén a un pueblo pequeñísimo de Toledo cuando me di cuenta de lo empoderador que tiene hacer un fanzine/femzine. De golpe y porrazo me encontré en un pueblo en el que no conocía prácticamente a nadie, toda mi militancia estaba en el lugar de donde venía y sentía la necesidad de hacer, hacer, hacer; sin embargo el contexto físico me imposibilitaba mucho las cosas. En ese momento fue cuando empecé el proyecto Labio Asesino, un femzine que pretendía ser mucho más. Todo lo que había aprendido de edición y maquetación en proyectos pasados me sirvió como oro en paño. Y como dirá Lolo Rico «sola no puedes, con amigas sí», ahí fue cuando amigas como Virginia Piña o Beatriz Pérez me dieron el achuchón para embarcarnos en este proyecto que coordino y que ya lleva 2 años y tres números a sus espaldas y actualmente trabajando en un monográfico de feminismo andaluz que verá la luz en breve. Con Labio Asesino me he dado cuenta de que se puede hacer militancia de muchas formas y que un fanzine es un arma política muy potente tanto de dentro hacia fuera como de fuera hacia dentro.

Labio Asesino, un femzine para la militancia.

Y es que el fanzine te empodera precisamente porque hace que te capacites por ti misma, hace que no te pongas límites o que los superes y que puedas con lo que te propongas. Pero además es un acto de resistencia porque te da la posibilidad de vivir la vida con una mirada totalmente diferente. Crear redes entre colaboradoras, lectoras y proyectos afines, que van tejiendo cuidados e intercambios, debates y reflexiones, decíamos en el editorial del primer número «tenemos la necesidad de organizar la rabia […]. Vivimos en un mundo hostil donde es necesario crear redes y lazos que estén al margen de todo lo que nos bombardea diariamente, que nos haga respirar y sentirnos cercanas, crear nuevas alternativas al binarismo hiriente que nos encasilla en moldes irreales y asfixiantes, crear debates y conocimientos más próximos».

En estos tres años hemos conocido a muchas mujeres que han contado sus experiencias, sus saberes, sus reflexiones. Ilustradoras que han hecho magia. Proyectos afines que a día de hoy son mucho más y con los que siempre ponemos escusas para vernos y enredarnos. Hemos asistido a ferias, encuentros, presentaciones, mesas redondas donde hemos aprendido muchísimo y donde hemos crecido un poco más.

El panorama del femzine en el estado español a día de hoy es riquísimo. Como os decía antes, he tenido la suerte de compartir experiencias con muchas de las mujeres que están detrás de algunos de estos proyectos. Cada uno tiene su idiosincrasia, sin embargo nos unen muchas cosas, y es que detrás hay mujeres inquietas que buscamos formas de expresión sin censuras.

Otras editoriales

Podemos encontrar desde editoriales como Antipersona, de la que hablaba un poco más arriba, con Layla Martínez detrás haciendo una selección de textos que abren muros, Bombas para desayunar con Andrea Galaxina a los mandos y que tanto está haciendo por el mundo del fanzine, Antorcha Ediciones, con Raquel Manchado rastreando, literalmente, publicaciones, revistas y tarjetas/postales “humorísticas” ofensivas para las mujeres que han sido un potente socializador de prejuicios; Amor de Primas, que ya dicen en su manifiesto de declaración de intenciones «proclamamos lo hecho con amor, desde la entrañas, lo orgánico, la belleza del proceso y el error»; o Ediciones Inestables, a medio camino entre México y Valencia, con un acercamiento al feminismo desde el ecologismo y el anarquismo.

Tenemos proyectos de fanzines periódicos a los que hay que seguirles la pista, son el caso de Vulva Estelar, con Irene Bebop coordinando desde Murcia tropical; Cuir Madriz, un grupo de amigxs que dan voz a todx disidente que quiera vivir fuera de los parámetros de la heteronormatividad; Zorras Peligrosas, un fanzine que nace para visibilizar a las mujeres artistas y enseñarnos lo que son capaces de hacer; AK-69, una revista antipatriarcal que habla sobre género dentro del movimiento anarquista; Regla Fanzine, lugar donde se escribe, se dibuja, se siente, se ve y se oye la menstruación como algo bonito y que coordina Sasha Mú; o Salmorejho Majhao, un fanzine andaluz que escribe desde el/los feminismo(s) andaluz(es) colectivo(s) y que pretende poner en el centro las formas de resistencia y vivencia de las mujeres andaluzas, con Carmela La Candela detrás de su coordinación.

Salmorejho Majhao y Comando Sororidad reivindican el feminismo andaluz.

También encontramos colectivos que gracias a este formato pueden darse a conocer y autogestionarse, es el caso de los fanzines La Pera Limonera del colectivo Acción Feminista Linares; Lucha y Rabia de Comando Sororidad; DerbyZine, un fazine que habla sobre el Roller Derby con una perspectiva transfeminista, que te acerca a diferentes experiencias de este deporte y de sus principios; el poemario de Herederas de Salem, que editan con diferentes poemas de las integrantes; o Mujeres Organizadas, Camino a Nuestra Emancipación de Lumbre – Estudios Históricos e Intervención Social. O ilustradoras comprometidas que cuentan pequeñas historias, como es el caso de Mamarracha, con su última publicación Trinchera, cuaderno salvavidas sobre dolor y recuperación; o Yeyei Gómez que editó el fanzine Guy, pionera del cine, sobre la cineasta Alice Guy para rescatar su memoria.

Hay quien dice que el fanzine empezó con la música, y en parte ambos están ligados, sin embargo, su origen tiene que ver más bien con las inquietudes y la resistencia ante una cultura que no acaba de satisfacer y llenar los huecos de lo que acontece. La cultura del DIY (Do I Yourself) o Hazlo tú misme, es un alegato a empoderase, a coger las riendas y hacer lo que quieras sin ningún tipo de filtro. No necesitas tener un gran capital solo ponerte manos a la obra y contar lo que quieras contar.

Papel, cúter, grapas.

¿Empezamos una Revolución?

***Bibliografía y notas

  1. https://issuu.com/gelenjeleton/docs/tesis_una_archiva_del_diy_low
  2. https://www.monmagan.com/fanzines/
  3. https://issuu.com/andreagalaxina/docs/puedo_decir_lo_que_quiera_puedo_hac
  4. Ibídem
  5. http://www.m-arteyculturavisual.com/2013/06/03/fanzines-hechos-por-mujeres/#nota11
  6. https://www.youtube.com/watch?v=8et1B6vt968
  7. https://www.tebeosfera.com/publicaciones/bazofia_1975_bazofia.html
  8. http://www.m-arteyculturavisual.com/2013/06/03/fanzines-hechos-por-mujeres/
  9. Asamblea que se creó en la Universidad de Jaén en el contexto de movilización estudiantil de los años 2010-2012.
  10. En el siguiente enlace se pueden encontrar todos sus números: https://issuu.com/piedrapapellibros/stacks/ea356757b2204a35938a92397c309cb5
  11. En el siguiente enlace se pueden encontrar todos sus números: https://issuu.com/elbuhoinforma
  12. https://issuu.com/andreagalaxina/docs/andreagalaxina_hazunfanzine_bombasp
La Poderío

Acerca de La Poderío

Una revista parida en el sur, con los aires frescos, reivindicativos, inclusivos, diversos, plurales y feministas de Andalucía, pero sobre todo, con las ganas de visibilizar las historias de personas reales olvidadas en los medios de comunicación y de desgranar el sistema heteropatriarcal que las victimiza y/o criminaliza en la mayoría de los casos.

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