La Delito te enamora si visitas Cabaret Infierno

#YoTengoDelito

Cabaret Infierno nos adentra en la vida de “La Delito”, su protagonista. Una vedette malagueña que entre actuación y actuación comparte sus sentires en la intimidad de su camerino con el público, situado al otro lado del espejo en el que se refleja su imagen y su historia, que es la suya, pero que también es la historia silenciada de muchas, muchos, muches.
La Salvaora (y una servidora) tuvieron el honor de estar entre las bambalinas del Microteatro Málaga, con integrantes y directores de las compañías de teatro malagueñas La Duermevela y La Coracha, hablando sobre Cabaret Infierno, la obra que ocupa el cartel de la Sala Maynake este mes de Mayo y que deja boquiabierta a quienes la ven.

Detrás de este montaje teatral, que ha vuelto a la Sala Maynake en Mayo después del éxito obtenido en Febrero con el 100% de entradas vendidas en todas las funciones, están Jamp Palô, escritor y director de Cabaret Infierno, Paco Pozo, actor que encarna a “La Delito”, Sandra Rollán y Juanjo del Junco, miembros de los equipos de La Duermevela y de La Coracha, que colaboran estrechamente en esta pieza (y en otras) para situarse frente a la precariedad que asola el mundo de las artes escénicas en Andalucía.

Sobre Compañías de teatro y lo que supone vivir de esto en Málaga en el s.XXI

La Duermevela Teatro nació en 2013 con un montaje llamado Muñequita de Trapo Visita el Cementerio  que obtuvo el segundo premio de MálagaCrea. Desde entonces se ha convertido para Jamp Palô en el lugar desde el que catapultar sus textos e ideas personales, y también los encargos que recibe. Esta compañía se ha ido especializando poco a poco en teatro social, cercano y/o íntimo. Paco Pozo formó La Coracha Teatro junto a Inmaculada Caballero hace dos años y decidieron emprender juntos este camino por intereses similares a los de La Duermevela. Él escribe los textos de La Coracha y la describe como el espacio en el que “dar vida a la ideas que tenemos y queremos expresar”.

La Salvaora entre bambalinas

Sandra Rollán afirma que “quienes se dedican al teatro son incomprendidos como actores y actrices porque a la gente le parece caro pagar entradas de microteatro a 4€ por obras de quince minutos y, sin embargo, tienen la costumbre de pagar 6€ u 8€ por ver una película. Y no es lo mismo, en el teatro están actuando en directo para ti”. Para Paco Pozo y Jamp Palô, una clave interesante para reavivar la cultura teatral sería llevar, o más bien devolver, el teatro a colegios e institutos para sembrar la semilla del interés desde pequeños. En los años 90 era muy habitual que el teatro fuera una asignatura complementaria o extraescolar y a día de hoy casi no se encuentra. Todos coinciden en que vivir del teatro en Málaga es difícil, por eso se unen con estrategias como las que estas dos compañías están llevando a cabo, coproduciendo montajes teatrales  para seguir viviendo de lo que les apasiona, porque según nos cuentan, “no saben vivir de otra forma”.

 

Paco Pozo: “en Málaga es muy complicado que un espectáculo permanezca más de un fin de semana porque se busca el dinero rápido: hacer taquilla, que venga tu familia a verte y fuera”

Paco Pozo quiere reconocer el importante papel que realiza el espacio de la Sala Maynake, que apuesta por hacer temporada y porque las obras permanezcan en cartel. Esta es la manera de hacer público, dar tiempo para que suceda el boca a boca y la gente se acerque a ver teatro.

Para nuestros entrevistados, en los pueblos uno de los problemas es llegar al público más allá de familiares y amistades que acuden a ver un montaje por vínculo afectivo, más que por el hecho en sí de ver teatro. Lo mismo sucede en las ciudades. Desgraciadamente, en Málaga es muy complicado que un espectáculo permanezca más de un fin de semana porque se busca el dinero rápido: hacer taquilla, que vengan tu familia y amistades a verte y fuera. Además, suele haber una oferta abrumadora de actividades, donde constantemente se compite con algún espectáculo protagonizado por gente muy famosa o con otros eventos de masas como partidos de fútbol. Este tipo de acontecimientos son muy promocionados a través de la cultura televisiva y es prácticamente imposible hacerles frente.

Desvirtualizar a alguien que suele verse a través de la pantalla o que actúen personas con cuerpos y funcionalidades diversas, puede convertirse en un reclamo que llene un teatro, al margen de la calidad del montaje. Este fenómeno es lo que Jamp Palô denomina “pornografía emocional”, un hecho que viene educando la mirada del público hacia la búsqueda de lo raro, lo morboso, lo “freak” y lo “trash”. Esto le pasa un poquito a Cabaret Infierno, que posiciona al público en el rol de “voyeurs” que se asoman a la intimidad de La Delito.

La Delito hablando con su espejo en Cabaret Infierno

Cabaret Infierno ¿una historia que merecía ser contada? Hablemos ahora de ella, intentando no hacer spoiler.

Cabaret Infierno es una historia que surgió hace más de diez años mientras Jamp Palô iba en la línea C1 de autobuses urbanos de Málaga practicando precisamente cierto voyeurismo con el resto de pasajeras. Se imaginó un personaje con una historia de vida y una trama. Lo escribió todo y lo guardó en un cajón, hasta que en abril de 2017 lo desempolvó y le propuso a Paco Pozo que encarnara el personaje. Así, nació “La Delito” en versión para microteatro.

Al ver la aceptación entre el público, que al salir de ver la obra en vez de dar la enhorabuena daba las gracias, decidieron crear una versión más larga y ahora dura alrededor de una hora y media (que por cierto, se pasa volando).

Desde entonces han investigado, ampliado con temáticas relacionadas, y entendido que hay que abarcar ciertos temas desde un enfoque diferente al que siempre suele usarse. En palabras de Jamp Palô: “ese enfoque ha sido el del humor, porque entra como una balsita, se te queda, y al final, rompes”.

Para Paco Pozo, Cabaret Infierno es una putada mugrande (y se ríe). Aunque suene raro, nos cuenta que como actor hay algunos trabajos en los que “da igual la caja porque encarnar al personaje es un gusto”. Al personaje de “La Delito” le pasa que genera mucha empatía entre el público y les ve disfrutar, por eso no le importa a veces ganar un poquito menos, porque le compensa.

Cuando Jamp Palô la escribió pensó que era muy difícil sacarla porque el protagonista es una mujer atrapada en cuerpo de hombre que visibiliza situaciones de violencia de género. Pero a medida que han ido pasado los años, las situaciones actuales que no presentan ninguna mejora: suicidios por acoso a chicas y chicos trans, asesinatos por violencia machista cada dos por tres, y casos de homofobia, entre otras, han materializado la necesidad de proponer un personaje como el de “La Delito”. Además de la historia, para el director este personaje tiene un valor añadido al ser encarnado por un actor heterosexual, que lleva su barba y anillo de casado,y que no va con pechos, pero sin embargo es percibido en todo momento como una mujer. Esto refuerza en el público la comprensión de que el género está más allá del cuerpo físico y no es sino un rol. Afirma que “no sabe hasta qué punto hacen falta textos como el de “La Delito”, pero de lo que sí está seguro es de que hace falta más gente comprometida con ciertas temáticas sociales”.

Paco Pozo opina  que es necesario contar esta historia porque lo que busca el teatro es que “el público entienda, comparta y comprenda lo que les pasa a los personajes”. Para él, “La Delito” invita a reflexionar sobre muchas preguntas que necesitan tener respuesta hoy en día: “por qué hay que ningunear o despreciar a alguien porque no piense como tú o porque es diferente a ti, o si realmente le pasa algo a tu vida porque esa persona exista. La verdad es que no, sin embargo hay gente que se empeña en que hay un orden establecido y ese orden hay que cumplirlo y si no, no vale”.

Jamp Palô: “no sé si hacen falta más textos como el de “La Delito”, pero sí sé que hace falta más gente comprometida con ciertas temáticas sociales”

 

Para finalizar, le pedimos a Paco Pozo que se rompa la camisa y nos cuente qué ha supuesto para él encarnar un personaje tan complejo como “La Delito”, que al fin y al cabo, es una persona socialmente excluida por su identidad y su orientación sexual.

Empezando por la izquierda: Paco Pozo, Sandra Rollán y Jamp Palô.

Nos cuenta que con “La Delito” le ha pasado algo muy curioso, y es que ha terminado de conocerla a través de la interpretación, de llevarla a escena. Preparó el personaje como hace siempre: estudiando el contexto histórico, los antecedentes, y la situación existencial de ser una persona transexual que no tiene la libertad de ser cómo desearía y en el Cabaret Infierno encuentra su línea de fuga. Confiesa que hasta que no ha estado en la función, con el público delante, intercambiando emociones, no ha sido consciente de lo que estaba haciendo. Interpretando este papel el espacio-tiempo no existe, desaparece, porque es una vivencia real. La gente suele decirle que se le hace corto y a él también se le pasa volando, a pesar que es una hora y media hablando. Concluye diciendo que  “como personaje, La Delito es un regalo que descubres cuando lo estás haciendo, y que te aporta en tu vida como actor: te hace un pequeño click que te ayuda a mejorar como persona”.

Dicen en este pedazo de equipo teatral compuesto por La Duermevela y La Coracha que “La Delito” enamora, y en La Poderío podemos dar fe de esta afirmación. La que firma este artículo fue una de las afortunadas que tuvo entrada en los pases de Febrero. Ahora que ha vuelto en Mayo a la Sala Maynake, te queda el próximo fin de semana para conocerla y rendirte a sus encantos. No te la pierdas.

 

 

Auxi

Acerca de Auxi

Canaria de nacimiento, andaluza de adopción y curiosa de profesión. Feminista hasta la médula, mi identidad es migrante porque vivo en tránsito.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *