Lo nuestro es puro teatro | Diálogos de mujeres rurales sobre teatro y empoderamiento

Lo nuestro es puro teatro | Diálogos de mujeres rurales sobre teatro y empoderamiento

Se lo recomendaría a todo el mundo, por lo menos, que lo probara, que no diga “yo no valgo”

En Andalucía, en la actualidad, se desarrolla una práctica teatral diversa e interesante. Multitud de certámenes y festivales se celebran cada año. Destacan por ser los más conocidos la Feria de Teatro del Sur de Palma del Río (Córdoba) que en 2018 cumplirá 35 años, el Festival Internacional de Teatro de Cazorla (Jaén), que viene celebrándose desde 1996, y el Festival de Teatro de Málaga, con su trigésimoquinta edición recién fianalizada.

La escena teatral andaluza está poblada de grandes profesionales pero también de multitud de grupos de lo que conocemos como “teatro amateur” o “teatro aficionado”. Con elencos poblados, sobre todo por mujeres, estas producciones teatrales pueden considerarse magistrales en lo que a vestuario y escenografía se refiere, reflejo del arte invisibilizado de las mujeres: son costureras, pintoras, cocineras, expertas en reciclaje y en logística. Además estas compañías ofrecen piezas únicas en tiempo récord y con los recursos justitos, que precisamente son las obras más cercanas al pueblo, con las que vibra y las que sienten como parte de su legado, de su vida cotidiana y de su identidad. Los grupos de teatro se constituyen también como lugares de encuentro donde tejer lazos y, como explican nuestras entrevistadas, puede convertirse en una experiencia “terapéutica”.

Pero esto ni se queda aquí, ni es nuevo. En Marzo de 2017 se celebró en Sevilla el 1º Encuentro de Teatro y Empoderamiento, organizado por la Escuela de Teatro Social del Sur SalamandrA y el Centro de Documentación de las Artes Escénicas de Andalucía, desde donde nos invitan a asomarnos a estas experiencias teatrales con reflexiones como esta: “Las mujeres en el ámbito rural dan muestra de su valor y buen humor en un entorno donde la división sexual del trabajo social les impone un doble rasero de obligación e “invisibilización”. Resultan imprescindibles, en cambio no hay un reconocimiento de sus aportaciones en lo social, en lo económico, en lo político, en lo vital. El teatro en este caso es un medio de autodefinición colectiva, una forma de tomar protagonismo y de hacerse escuchar.”

Por el día en sus obligaciones y responsabilidades, a veces elegidas y otras asignadas, y por la tarde se abre la puerta a un mundo que solo se los da el teatro. Y esto, es lo que pasa entre tantas de las experiencias cotidianas de las actrices de dos grupos de teatro de la provincia de Málaga: Mami Teatro de Cuevas de San Marcos, y el grupo de teatro de la Asociación de Mujeres Amatista de Coín.

Nueve actrices de estos dos grupos han abierto sus teléfonos y sus corazones para participar en esta entrevista y compartir sus experiencias.

¿Desde cuándo hacéis teatro? ¿Cómo llegó a vuestras vida?

Pepa Urbaneja González (Amatista): Hago teatro hace mucho tiempo, desde que mis hijos eran chicos y estaban en el colegio. Allí empecé con el AMPA. Hace ya por lo menos 18 años, se nos presentó la ocasión y yo no pensaba que fuera a ser capaz de hacerlo, pero empecé, me gustó y aquí sigo todavía.

Isabel Porras Luque (Mami Teatro): Empecé a hacer teatro en el colegio hace 7 u 8 años. Llegó a mi vida por medio de los niños y resultó que me gustaba mucho, así que seguí.

Juana Jiménez Ríos: Soy la presidenta de la Asociación de Mujeres Amatista. El teatro llegó a mi vida sin pensar en ello. Me ofrecí al grupo para ayudar a confeccionar el atrezzo o de apuntadora, pensando que yo no podría actuar, porque yo tengo mucho sentido del ridículo y nunca pensaba que sabría hacerlo bien, lo de memorizar y todo, pero empezamos con el cuento de “Nina, Fina y Tina” que lo hicimos para todos los colegios y me dieron el papel protagonista. Así que sin darme cuenta, entré por la puerta grande vamos. Y no me había dado cuenta, cuando me di cuenta estaba aterrorizada. Yo que nunca había hecho nada, ni nunca había bailado ni nada, vaya, nunca me había disfrazado ni en Carnaval. Cuando me puse el traje de payaso, la peluca y salí al escenario, me transformé y aquello me encantó, me encantó… Aquello me atrapó.

Verónica Serrano González (Mami Teatro): Tengo 2 hijas de 7 y 12 años, y la culpa un poco es de ellas, sobre todo de la mayor, porque yo empecé con ella en el colegio cuando era pequeña, en el teatro infantil, para hacerles algo bonito.

Antonia Vargas (Amatista): Desde hace 20 años por ahí que empecé a hacer teatro. Esto llegó a mi vida cuando mis niños empezaron el colegio, tenían 3 añitos, y lo primero que hice era apuntarme en el AMPA, y por medio del AMPA, decidimos un grupo de mujeres hacer un taller de teatro de madres, y con ello empezó nuestros pinitos.

¿A ti qué te da el teatro? ¿Por qué lo practicas?

Pepa Urbaneja González: El teatro me da alegría, satisfacción, seguridad… Lo practico por diversión, porque creo que me enseña y que puedo enseñar también a los demás.

Antonia Vargas: A mí me da el teatro… Cuando empecé no tenía ni idea, y empecé a ver que me gustaba demasiao salir al público. Y teníamos una profesora que nos enseñó a sacar lo positivo de nosotras mismas, nos hizo quitarnos la vergüenza, el ridículo, nos hizo subir la autoestima, nos hicieron talleres… La verdad es que me di cuenta que estábamos reprimías la verdad (risas),  porque cuando me vi en el escenario para mí significó mucho, mucho. La profesora me animaba mucho, y también la primera vez que salí y vi la reacción del público, me subió mucho la autoestima, nunca había pensado en mí de esa manera. Fue un momento que me hizo reaccionar ante algo que había en mí.

Carmen María López Repiso: Me da mucha satisfacción personal, lo practico principalmente porque me gusta mucho compartir con mis amigas, porque ya mis compañeras del teatro se han vuelto mis amigas. Por los ratos de risas, por la oportunidad de relacionarme con personas muy diferentes.

Ana Jiménez: El teatro me da seguridad, diversión, comunicación y aprender, que es lo me gusta. Lo practico por diversión, por hobby, por convivencia…

Mari Ángeles Moreno: La verdad que me da libertad, entretenimiento, compañerismo… Lo practico porque me encanta. Mientras más hago más me gusta.

Me iba los viernes por la noche, ya con los niños cenados, y así no me sentía culpable de dejarme las cosas por hacer.

¿Piensas que hacer teatro ha cambiado tu vida? ¿Lo recomendarías?

Juana Jiménez Ríos: Pues me da mucha seguridad, y como he dicho antes me sienta muy bien, me da mucha autoestima. Porque cuando vas por la calle, cuando te han visto de actuar y te dicen que qué gracias y qué bien lo has hecho. Cuando tú sabes que te has equivocado y que lo has hecho fatal, pero que la gente está encantada, eso te da una fuerza y unas ganas impresionantes. Ya te digo que a mí me sienta maravillosamente. Lo recomendaría siempre a todas las personas, pienso que el teatro te da lo que a mí me ha dado. Y pienso que si yo lo he hecho lo puede hacer cualquiera, cualquiera que piense que no… porque cuando tú lo ofreces lo primero que te dicen es lo que yo decía, pero al final, cuando te subes allí, eres otra persona. Pienso que el teatro para todos y para todas es terapéutico.

Verónica Serrano González: El teatro me aporta satisfacción y engrandecimiento personal propio, porque desde el primer minuto me invade el contexto del teatro, y hace que exprese lo que en la vida real no haría por miles de motivos, no nos dejamos llevar ni somos nosotras mismas. El teatro cambió mi forma de pensar en el sentido en que quiero y puedo hacerlo, guste más o guste menos a quiénes me vean.

Antonia Vargas: Me iba los viernes por la noche, ya con los niños cenados, y así no me sentía culpable de dejarme las cosas por hacer. Empezábamos a las diez de la noche y terminaba los ensayos a las 2 o las 3 de la mañana. Sí que me hizo cambiar mi vida, porque era un tiempo que le dedicaba a mí persona. Sí me sirvió mucho. Sí cambió, para mí y para mi familia. Se lo recomendaría a todo el mundo, por lo menos, que lo probara, que no diga “yo no valgo”.

Loli Senciales (Mami Teatro): Cambia mi vida tener un poquito más de vida social con las amigas. Hacemos comidas, salimos, entramos…verás que… está muy bien. Se lo recomiendo a todo el mundo, por supuesto.

Ana Jiménez: Pues cambios en mi vida, no sé… que leo más, más seguridad en mí misma, relacionarme más con las personas. Lo recomiendo a todo el mundo, mayormente a las mujeres, es una terapia genial.

Y de cara al pueblo, a tu entorno, a tu familia ¿qué supone para ellas y ellos saber que eres actriz, aficionada, pero actriz al fin y al cabo? ¿Te sientes reconocida y apoyada?

Pepa Urbaneja González: A ellos les gusta mucho porque nada más que hacen preguntar qué para cuándo va a haber otra, y que cuándo harán, y nos faltan entradas para el teatro. El apoyo se nota en las personas que nos demuestran mucho cariño, se pone el teatro en pie, y eso nos llena de satisfacción.

Juana Jiménez Ríos: Al pueblo les gusta lo que hacemos y nos lo demandan, porque nosotras somos mu de pueblo. Y pienso que a lo mejor otras personas no lo entenderían, pero que aquí nuestras amigas y amigos, y el pueblo lo entienden, nos lo demandan mucho, aunque hace ya un par de años que no actuamos aquí en Coín. Me siento muy apoyada, mi familia me apoya en todo lo que hago, no solo en esto. Ellos saben que cuando tengo que ir a ensayar no puedo hacer otra cosa, que tengo que ir a ensayar.

Antonia Vargas: A mis hermanas y mis hermanos les encanta. A mis niños bueno, a uno más y a otro menos. Y a mi marido no le gusta verme en el teatro, no le gusta porque es muy tímido y no va, pero tampoco me dice ná, me respeta mucho. A mi hija sí le encanta. Le encanta verme actuar y cómo lo hago. Y mis hijos…ellos han venido conmigo desde pequeños y saben que ese es mi espacio. Y el pueblo, bueno, en el pueblo tengo una acogida estupenda. El teatro que nosotras hacemos es la vida misma. Me siento reconocida y apoyada en todos los sentidos. Todo el mundo lo que quiere es que haga teatro y que siga haciendo teatro. Así que lo estoy deseando.

Ana Jiménez: Cara al pueblo y a mi familia creo que están encantados con las obras de teatro que hacemos, pues que no se pierden ninguna, hacen lo posible para asistir. Así que yo me siento súper bien. Me siento muy reconocida, muy apoyada, y me siento genial cuando todo el mundo te felicita, te piden más y tú estás deseando hacer una obra nueva. Te sientes súper grande.

Loli Sensiales: En mi familia pues sí, pues me apoyan. Soy una actriz entre comillas pequeñita. Pero la verdad que sí, mi marido me apoya muchísimo, mis hijos también y reconocida…no sé si me siento reconocida o no, pero cuando vamos a los colegios y los niños nos dan su aplauso, eso es lo que más vale.

Mari Ángeles Moreno: La verdad es que nunca me han dicho na ni me han puesto na, al contrario, les gusta que haga lo que a mí me gusta y ya está. Me siento reconocida, habrá gente que le guste más o menos, pero la verdad es que me da igual.

Isabel Porras Luque: Soy aficionada, no soy actriz, pero bueno, hago lo que puedo. Me siento reconocida a veces, según el sitio. Normalmente fuera, más que en mi pueblo.

Auxi

Acerca de Auxi

Canaria de nacimiento, andaluza de adopción y curiosa de profesión. Feminista hasta la médula, mi identidad es migrante porque vivo en tránsito.

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