Erige Sehiri: «Las cineastas árabes no necesitan que las rescaten, más bien que se las escuche»
Erige Sehiri: «Las cineastas árabes no necesitan que las rescaten, más bien que se las escuche»

LolaFPalenzuela

5 junio 2026

Hablamos con la cineasta y productora franco-tunecina, Erige Sehiri, quién volvió al Festival de Cine Africano de Tarifa, FCAT, tras la presentación en 2022 de su opera prima “Entre las higueras”. En esta ocasión Sehiri consiguió el favor del jurado y del público y se llevó el premio al mejor largometraje con su tercera película “Promis le ciel” una coproducción de Túnez, Francia y Catar, protagonizado por Aissa Maïga, Laetitia Ky, Deborah Lobe Naney y Estelle Dogbo.

El jurado internacional del FCAT (Aída Esther Bueno Sarduy, Mehdi Bekkar y Mohamed Saïd Ouma) basaron su decisión en que la película de Sehiri  “se acercarse con sensibilidad y complejidad a las experiencias de las mujeres migrantes africanas dentro del continente, mostrando sus trayectorias no como destinos cerrados, sino como procesos atravesados por la autonomía, el deseo y la posibilidad legítima de partir, permanecer o regresar”.

En nuestra charla con Erige Sehiri, hablamos de su película, de sus motivaciones, del cine árabe y del papel que tienen en él las mujeres, así como de la importancia que tiene que los no africanos veamos cine hecho desde África para quitarnos clichés y estereotipos y acercarnos un poco más a sus realidades. 

Erige Sehiri en el Festival de Cine Africano de Tarifa. Foto: LolaFPalenzuela.

Una edición más vuelve a mostrar su cine en el Festival de Cine Africano de Tarifa. Lo hizo en 2022, con su primer largometraje “Entre las Higueras” que, tras su estreno en Cannes, consiguió importantes reconocimientos en festivales y fue elegida para representar a su país, Túnez, en los Oscar, donde fue nominada para competir por la estatuilla a la mejor película internacional. 

Es muy importante para mí. Como dices ya había presentado mi anterior película en este Festival. Creo que es muy importante formar parte del cine africano y mostrar a Europa historia de este continente que se cuentan de una manera diferente a lo que se está habituado a ver.

Uno de los temas centrales que aborda su film es la relación que existe entre las mujeres protagonistas.

Tenía muchas ganas de hacer una película en la que se contaran las historias de unas mujeres que se encuentran en una casa, a pesar de no tener ningún vínculo entre ellas, de proceder de entornos sociales diferentes y de tener edades distintas, y entre las que existe una forma de solidaridad. Y al mismo tiempo, narrar esa solidaridad que se ve puesta a prueba por la situación política y por la presión de la policía y de la sociedad. Quería mostrar cómo la solidaridad femenina puede ser a la vez muy hermosa e imperfecta.

Pero en “Promis le ciel” será la migración la cuestión central sobre el que gira la trama de este drama, un tema de máxima actualidad y muchas veces mal contado y tergiversado. 

Era importante contar de verdad lo que a menudo se olvida, que el 80 por ciento de la migración africana tiene lugar dentro de África y que el 50 por ciento de los migrantes son mujeres, no solo hay hombres. Por eso quería centrarme en historias que apenas se ven en el cine. Por lo tanto, la migración interna en África, pero también la migración femenina, muestra rostros diferentes e historias diferentes. También porque lo que está ocurriendo es un tema de total actualidad, con todas esas políticas antiinmigración y los acuerdos entre la Unión Europea y los países del norte de África para frenar la migración en África, donde se ven claramente las consecuencias que esto tiene en la vida de las personas y, para mí, es importante hacer una película contemporánea sobre este tema.

Está claro que se trata de temas académicos pero, sobre todo, desde el punto de vista europeo, siempre se aborda la cuestión de la migración como si se tratara de una crisis migratoria europea cuando en realidad, se trata ante todo de una cuestión africana, ya que, como decía antes, la migración se produce, en primer lugar, entre países africanos. Hay muchísimos países, como Costa de Marfil, por ejemplo, que acogen a un gran número de migrantes procedentes de otros países del África subsahariana.

Así que es una cuestión que nos concierne a todos y, sin embargo, siempre tenemos la sensación de verlo desde un punto de vista negativo. A mí también me gusta que se pueda contar desde una perspectiva humana, como a través de estas mujeres que tienen una enorme creatividad, dignidad, fuerza y complejidad. No existe un arquetipo de mujer migrante. Hay muchas mujeres migrantes.

Usted creó una red de mujeres directoras y productoras árabe del ámbito audiovisual. ¿Qué le movió a crear esta red?

Sí, creamos este colectivo con diferentes directoras, marroquíes, palestinas, jordanas, argelinas o tunecinas. Para nosotras es muy importante contar con una red en la que pudiéramos debatir sobre el cine árabe, sobre la representación de las mujeres en el cine árabe, pero también reforzar nuestros lazos, las posibilidades que tenemos de hacer películas o de nuestra presencia en festivales o, sencillamente, el poder comunicarnos entre nosotras e intercambiar información.

Es cierto que una directora no se enfrenta a las mismas dificultades en Túnez que en Palestina, Arabia Saudí o Yemen. Ellas se enfrentan a realidades diferentes. El papel de la mujer, por ejemplo, en el cine tunecino es muy importante desde hace mucho tiempo. Hay distintas cineastas en los festivales de todo el mundo. Hoy en día no tenemos dificultades diferentes a las de los hombres, digamos que se trata más bien de dificultades económicas.

Pero imagino que en otros países del mundo árabe quizá haya otras  dificultades, aunque yo diría que, en realidad, las cineastas árabes no necesitan que las rescaten, más bien necesitan que se las escuche. Están haciendo un trabajo bastante extraordinario, se ve claramente en los festivales de Cannes y Venecia, donde prácticamente cada año participan cineastas de la región. De eso estoy muy orgullosa porque creo que, a través de la cultura, estamos mostrando una imagen quizá diferente, menos victimizante, de lo que se suele mostrar de las mujeres árabes. 

¿Es importante para usted el papel de las mujeres en el cine para explicar, para mostrar, en la ficción o no ficción, lo que pasa en el mundo?

Creo que, inevitablemente, la mirada de una mujer —bueno, de una mujer que habla de otra mujer— quizá sea diferente a la de un hombre que habla de una mujer, pero diría que eso depende de la sensibilidad de cada uno. A mí, por ejemplo, en una de mis primeras películas, me gustó contar el destino de un ferroviario tunecino y también me gustaría mucho hablar de la masculinidad árabe desde mi propia perspectiva.

Pero creo que, al fin y al cabo, depende de nuestras propias experiencias como mujeres y es cierto que cada vez tengo más ganas de trabajar con mujeres. Me gusta trabajar con mujeres, creo que nos entendemos.

Evidentemente, luego todo depende de las personalidades de cada una, de cada sensibilidad, pero desde el primer momento hay  una forma de hacer, un trabajo que no tiene por qué ser siempre doloroso, sino que puede estar impregnado de una especie de benevolencia, de amor, de ternura, de solidaridad… Sí, creo que es bastante diferente.

¿Qué supuso para usted su primera película «Entre las higueras»? Esta película ha tenido mucho reconocimiento, de festivales y jurados y de públicos, aparte de representar a su país, Túnez, en los Oscar.

Para mí es casi una metáfora, un cuadro, una filosofía de vida. ¿Y la filosofía es también cómo queremos vivir con los demás?¿Cuáles son los lazos que nos unen unos a otros? Y para mí, ‘Entre las higueras’ es una película muy íntima porque la rodé en el pueblo natal de mi padre. Hablamos de mujeres, de mujeres de diferentes generaciones, hablamos del medio rural, del que también se habla muy poco, y también de a quién pertenecen los frutos del trabajo.

En mi última película hablo más bien de a quién pertenecen los esfuerzos de la perseverancia y de cuándo se obtienen los frutos de la perseverancia. Intento establecer vínculos entre esa especie de jardín del Edén —un falso jardín del Edén— y lo que se presenta en ‘Promesa del cielo’, todas esas promesas de la migración, de la religión, de una madre a su hijo y de ese cielo, en realidad. Al final de la película hay una canción que dice:—Me prometieron el cielo, pero mientras tanto estoy en la tierra.—

  • La película ‘Le Promis de ciel’ tras el recorrido que está teniendo por distintos festivales  y proyecciones en nuestro país: en Tarifa, en el FCAT; en Sevilla y en Catalunya, se estrenará oficialmente en nuestras carteleras el próximo 21 de agosto. 

LolaFPalenzuela

LolaFPalenzuela

Obrera de la palabra, que ama las causas justas aunque sean difíciles y a veces perdidas, y que sabe que el arma más poderosa de transformación social es la palabra pensada, escrita, hablada, compartida. Creo en el periodismo comprometido y riguroso y abomino de la manipulación en todas sus formas y contextos.

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