Inés Molina, nuestra maga más internacional

Entrevista a la Maga Inés. A esta maga granadina que triunfa con sus espectáculos allí donde va, le gusta, le entusiasma la magia, sobre todo la Magia de Cerca. Ahora está en Madrid con su espectáculo MagicROOM, con el que lleva haciendo las delicias del público desde hace ya seis temporadas.

La magia es tan antigua como la historia de la humanidad y ya a su manera la practicaban los neandertales hace 50.000 años. Estuvo vinculada a los cultos solares o las pinturas rupestres en cavernas y grutas naturales, que se creían conectadas con las entrañas de la tierra. Tal vez el primer acto mágico de la humanidad fue la obtención del fuego. Pronto empezaron a descubrir que con sus manos podían modificar las cosas cercanas y pequeñas, a desentrañar los misterios de la vida. 

Desde entonces la magia nos ha acompañado, haciéndonos soñar, evadiéndonos, sorprendiéndonos y elevando un peldaño nuestra percepción del mundo. De esto ha hecho su profesión una de las mejores y más consolidadas magas que tenemos en España, la granadina de la fértil Huétor Vega (Granada) Inés Molina, La Maga Inés.

Inés Molina inicia su carrera profesional hace ya unos cuantos años, en 2006, en el programa Nada x aquí  Desde entonces ha llevado su buen hacer por distintos escenarios, participando en los mejores festivales de magia y actuado en programas de televisión nacionales y extranjeros, como el prestigioso The Next Great Magician británico, que reúne a los mejores magos y magas del mundo.

Inés, ¿qué es la magia?

Para un espectador es asombro, misterio, desafío… Para mí es todo esto y, además, mi pasión, el motor que me permite jugar con la imaginación de los espectadores y transportarlos a la dimensión del imposible

¿Cuándo pensaste por primera vez “quiero ser maga”? ¿Cuál fue tu primer contacto con la magia?

Cuando escuché por primera vez la palabra M A G I A  me quedé cautivada, atrapada, quería descubrir todos los secretos que se escondían detrás de esas cinco letras. Mi primer contacto lo tuve en el colegio, en las escuelas de abajo en Huétor-Vega, cuando cursaba 2º de EGB. En los recreos, mi profesor don Eduardo hacía magia, yo siempre le tiraba de su chaqueta de pana para que los repitiese una y otra vez. Todavía hoy siento aquella emoción con la misma intensidad.

¿Qué te atraía de este mundo cuando empezaste y qué es lo que más te gusta ahora de él, después de tantos años como profesional?

Siempre me ha fascinado el método que te permite llevar a cabo un juego. Cuando veo uno nuevo no quiero saber cómo se hace, primero quiero intentar averiguarlo. Es como un rompecabezas. Cuando lo descubro no dejo de admirar el ingenio que hay detrás y si no lo consigo, me mosqueo, me da rabia y hasta envidia sana de no haberlo pillado antes.

«Cuando veo un juego nuevo no quiero saber cómo se hace, primero quiero intentar averiguarlo. Es como un rompecabezas. Cuando lo descubro no dejo de admirar el ingenio que hay detrás»

 El mundo del ilusionismo, ¿qué te ha aportado en tu forma de ser, en tu forma de actuar?

La magia me ha hecho ser diferente. Yo, por ejemplo, entro en un bazar chino o en unos grandes almacenes y no paro de imaginar todas las cosas al servicio de la magia: tornillos que se desenroscan solos, arandelas voladoras, un taladro que localiza una carta elegida… Lo que para otros puede ser un plomazo de sitio, para mi es una fuente de inspiración.

Se te presenta como una de las ilusionistas más relevantes del panorama internacional, pero me imagino que esto ha supuesto mucho trabajo y algún que otro sinsabor. ¿Qué es lo que más te ha costado y de qué estás más orgullosa?

Recuerdo que durante años estuve rechazando un trabajo fantástico en EEUU por miedo al idioma. Un año acepté y me arrepentí de no haberlo hecho antes. Aprendí muchísimo, desarrollé nuevos métodos para mis juegos, ¡conocí un público diferente… y lo del idioma al final no era pá tanto! 

Cuando te dedicas a lo que te apasiona siempre encuentras el camino para seguir adelante y cualquier dificultad se convierte en un reto, en una oportunidad.

Fotos de Jean Pierre Ledos. Cedida por Inés Molina.

¿Cuáles dirías que son los dones que te hacen destacar en tu profesión?

Quizás la paciencia y la constancia. Me enamoró rápidamente de muchos juegos, pero hasta que no tengo clara su presentación o su forma de hacerlo no los hago. 

Llevas seis temporadas en Madrid con tu espectáculo MagicROOM. Cuéntanos, para quienes no hayan asistido, qué se van a encontrar en el show.

MagicROOM es un espectáculo para 30 afortunados espectadores. Es la oportunidad de ver la magia muy de cerca. Es divertido y muy participativo. Son miles los espectadores que han pasado por el Hotel Petit Palace Santa Bárbara de Madrid. Es un espectáculo de pequeño formato para que todo el mundo  pueda sentir la magia bien cerquita. Estoy todos los fines de semana y las entradas pueden comprarse en Atrápalo.

Cuando hablamos de magia, de ilusionismo, siempre se nos viene a la cabeza la figura de un hombre. ¿Qué papel tienen hoy las mujeres que como tú se dedican a esta profesión?

Cuando te dedicas a una disciplina artística, además de todo el trabajo que hay detrás hasta que consigues lo que quieres, lo importante es seguir ese instinto que te va guiando en el proceso creativo.

¿Qué referentes femeninos has tenido y tienes en tu profesión y qué destacarías de ellas?

Mis referentes fueron todos hombres, nunca necesité un referente femenino para tener claro lo que quería hacer en la vida.

¿Andalucía es tierra de magas y magos?

¡El mundo entero es tierra de magos y de magas! ¡Desde que existe el hombre y la mujer, existen los magos y las magas!  Desde hace años imparto un taller de magia en Madrid y cada vez son más niñas las que se interesan por esta disciplina. 

La pandemia con la que estamos conviviendo desde hace dos años, ¿cómo ha afectado a tu profesión?

Es un momento impredecible en cuanto a la afluencia del público, nunca sabes cómo va a reaccionar hasta el último momento. Incluso los hábitos han cambiado, antes podías programar un show a las 22h y ahora es casi imposible… 

Has hecho mucha televisión en distintos países pero, ¿dónde te encuentras más cómoda, en televisión o con público en directo?

¡Me apasionan los dos medios! La televisión te permite llegar a miles de espectadores, una pequeña moneda se ve igual de grande que un elefante. Te cuelas en los hogares como por arte de magia y actúas tanto para un espectador bien arreglado como para otro que incluso puede estar en pelotas.

El teatro es algo vivo, hay una interacción constante con los espectadores y puedes utilizar sus reacciones para añadir cualquier comentario simpático, cada espectáculo es distinto.

¿Dónde ponen las mejores “tapas” del mundo? ¡¡¡¡Eso sí que es magia!!!!!

También has trabajado para peques. ¿Hay mucha diferencia entre actuar para un público infantil y uno adulto?

Los niños son el público más exigente que existe porque no se callan nada, si ven algo lo dicen y si no ven nada incluso los hay que también dicen. ¡No tienen filtro! Son el mejor termómetro para probar un juego, si engañas a un niño quiere decir que el juego técnicamente está conseguido.

Tú que has paseado por medio mundo ¿qué elementos mágicos destacarías de tu tierra, Andalucía y de sus gentes?

Nuestra naturalidad, esa gracia genuina que nos diferencia y nuestra generosidad, ¿dónde ponen las mejores “tapas” del mundo? ¡¡¡¡Eso sí que es magia!!!!!

El mundo sin duda necesita más magia, ¿no crees? Si tuvieras una varita muy, muy mágica y potente ¿qué ilusión te gustaría llevar a la gente? ¿y qué harías desaparecer?

Creo que la mayor ilusión que tenemos todos es la de recuperar aquella maravillosa normalidad que nos permita vivir sin miedo. Y sin duda haría desaparecer el dichoso “bichito” que casi todos llevamos dentro ya es hora de jubilarlo y mandarlo al carajo. 

Acerca de LolaFPalenzuela

Obrera de la palabra, que ama las causas justas aunque sean difíciles y a veces perdidas, y que sabe que el arma más poderosa de transformación social es la palabra pensada, escrita, hablada, compartida. Creo en el periodismo comprometido y riguroso y abomino de la manipulación en todas sus formas y contextos.

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