Los huevos Kínder y la cuestión de género

Este texto está en la sección La Corrala, el patio de vecinas de La Poderío donde cada una charlotea, cascarrilla y pone colorá lo que sea mientras le da el fresquito o el sol en la cara. Más agustito que te quedas, oú. Eso sí, La Poderío no tiene nada que ver con lo que se pone aquí, solo apoya la participación de las lectoras. Puedes enviar tus artículos a ole@lapoderio.com. Otra cosa, antes de hacernos las propuestas pedimos que leas nuestro ideario.

Susana Falcón./ Escritora y periodista.

Rosa o celeste. Niña o niño. La surrealista pregunta me sorprendió cuando, como cada sábado, cumplía con la rutina del afecto. Le regalo a un nene de tres años esa magia encerrada en un huevo de chocolate (los Kínder de toda la vida), esos minúsculos juguetitos envueltos en cacao. Él, cada semana, los recibe con la inaugural alegría propia de sus pocos años.