Yo, feminista de pueblo
yo soy de pueblo
Yo, feminista de pueblo

Lucía Muñoz Lucena

17 septiembre 2019

El feminismo ni ha llegado ni ha venido para quedarse. El feminismo en los pueblos ya estaba y, si acaso, se ha despertado con más mala uva que nunca, pero eso sí, siempre de la mano de las vecinas. Que te hace falta un puchero, ahí está. Que no tienes donde dejar los niños, traelos pa´ca´.

En los pueblos, no se habla de LGTBI, ni de diversidad sexual, ni identidad de género, esas son las marimachos, las tortilleras, las bolleras, los mariquitas, bujarras o maricones, pero para no normalizarlo como un insulto, ya está el feminismo que no tiene altura por encima de ningún hombro, te defiende y se parte la cara si hace falta por sus amigas, ¡aaaains, de aquel que se meta con las amigas! 

Susana Pérez de Marea violeta Sierra de Cádiz explica en este vídeo qué es ser feminista de pueblo./ Vídeo: EntreFronteras.

“No me toques las palmas, que me conozco”, se dice. Y las palmas retumban de las manos de las andaluzas que se levantaron un 8 de marzo de 2018. Algunas lo hicieron desde sus casas, otras se tuvieron que ir del pueblo para desinhibirse y a otras les sudaba lo de ahí abajo. En Arcos de la Frontera, en la pura y blanca serranía de Cádiz, junto a más pueblos de la comarca, decidieron montar una caravana que les llevase hasta Jerez de la Frontera. Más de 30 coches se juntaron con sus banderas y globos. “Fue la primera vez que tomamos conciencia de que teníamos que ir juntas y unir fuerzas”, recuerda Susana Pérez, integrante de Marea Violeta Sierra de Cádiz. 

Mujeres organizadas para sentir la libertad. Manifestarse, cantar, gritar, sin sentirse juzgadas es el motivo por el que las mujeres del pueblo quisieron ir a Jerez de la Frontera. Algunas mujeres salen a llenar las plazas por primera vez con pintadas moradas. “En el pueblo hay falta de destape, o como diría Mar Gallego, de salir del armario. Dar un paso adelante y decir esa soy yo y ese es un trabajo que hay que hacer entre todas”, dice Susana. Y es que aunque (que) parezca que en estos últimos años se dan pasos de gigantas, todavía se criminaliza el feminismo, la idea y los actos.

Por eso, Susana lo explica con mucha cercanía y mucho poderío. “En el feminismo de pueblo, y en los demás, se trata de que las mujeres puedan ser las protagonistas de su propia vida, intentar aparcar el cuidado al otro y a la otra y posicionar en el centro su propia historia de vida. Hay que empezar a trabajar desde la toma de conciencia de dónde estamos y por qué estamos y a part