El Parlamento de Andalucía aprueba la propuesta de VOX contra el lenguaje inclusivo

Decía Virginia Woolf que “en realidad nada ocurre hasta que se describe”. Pero ¿qué pasa cuando la descripción es sesgada e invisibiliza a una parte de la población, en este caso a las mujeres que son más de ese 50%?

La respuesta habrá que ir a preguntar a los grupos de VOX, PP y Cs del Parlamento de Andalucía pues con sus votos, el pasado mes de julio, se aprobó en la cámara andaluza una proposición no de ley (PNL) sobre la “adopción de medidas para ajustar el lenguaje de la Junta de Andalucía a las recomendaciones de la RAE”.

La PNL aprobada en la Comisión de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación a iniciativa de Vox, insta al Consejo de Gobierno a “adoptar  medidas  para  ajustar  el  lenguaje  de  la  Junta  de  Andalucía a las recomendaciones de la RAE, que concluye en el innecesario uso del desdoblamiento por género del llamado lenguaje inclusivo.

Según recoge el diario de sesiones del Parlamento (pag.60) la diputada de Vox, Mulas Belizón, manifestó ante la Cámara en su defensa de la PNL que “la artificialidad del lenguaje inclusivo lo convierte en un instrumento ideológico y un medio de control sobre el pensamiento, de represión mental. En español el plural en masculino implica ambos géneros gramaticales y, junto con el género neutro, son los únicos géneros que existen”.

La cosa no queda ahí. Más adelante añade que “se hace un mal uso del lenguaje y de la gramática de la lengua española por motivos ideológicos o por ignorancia, no sabemos qué será peor” y que “esta neolengua progre del desdoblamiento cansino, que va a coces con el lenguaje, fue inventada por activistas de grupos de presión minoritarios pero muy bien organizados”. Ya al final de su intervención la Sra. Mulas Belizón se lamenta diciendo que “parece mentira que tengamos que proponer esta iniciativa para que sus señorías aprendan a hablar correctamente el español”.

Con este argumentario, y desoyendo legislaciones y recomendaciones de instituciones como UNESCO, Unión Europea, Gobierno español y de la propia Junta de Andalucía desde hace más de tres décadas, sus señorías de VOX, PP-A y Cs aprobaron con diez votos a favor y ocho en contra (PSOE-A y Adelante Andalucía) una PNL que tras la enmienda presentada por PP-A queda de la siguiente manera: «Adoptar medidas para hacer un buen uso del lenguaje inclusivo en el ámbito de la Administración de la Junta  de  Andalucía, de manera que,  siguiendo las recomendaciones de la RAE, se evite el uso abusivo e innecesario del desdoblamiento».

¿Qué dicen las voces expertas?

Una vez conocido lo ocurrido en la cámara legislativa andaluza, pasamos a hablar con distintas expertas y expertos en el tema. Lucía Estevan Reina es investigadora posdoctoral de la Universidad de Granada y acaba de publicar junto a la profesora Soledad de Lemus Martin una investigación sobre “La importancia del lenguaje inclusivo en la lucha contra la desigualdad de género”. También hemos pedido su opinión a la profesora de periodismo de la Universidad de Málaga, Teresa Vera Balanza y al médico y profesor de la Universidad de Granada, Miguel Lorente Acosta.

Lucía Estevan Reina, investigadora posdoctoral de la Universidad de Granada.

Comenzamos con la investigación de Lucía Estevan Reina y Soledad de Lemus, quienes manifiestan sobre esta PNL que “desde un punto de vista psicosocial consideramos necesario insistir en la importancia del lenguaje no sexista en la lucha contra la desigualdad” pues según manifiestan, “el problema no es sólo la invisibilización y exclusión que genera el uso del masculino genérico, sino también las consecuencias que se derivan de ello».

Esta práctica comunicativa, manifiestan, es una forma pasiva y culturalmente aceptada de ostracismo que tiene un impacto sobre el bienestar de quienes lo sufren, ya que amenaza necesidades básicas como el sentimiento de pertenencia, el control sobre la propia vida, la autoestima y la necesidad de una existencia con sentido”. Para Estevan y de Lemus, “el  lenguaje sexista no sólo es consecuencia de las desigualdades de género existentes, sino que también es causante de ellas, lo que le otorga una enorme potencialidad a la hora de combatirlas”.  

Lucía, ¿crees que la  aprobación de esta PNL supone que en Andalucía vamos a tener un lenguaje sexista a partir de que nuestros representantes en esta cámara han aprobado esta proposición?

Yo quiero pensar que no. Resistiremos para que no sea así, pero desde luego parece ser que, por lo menos en todos los documentos de la Junta de Andalucía, esa es la pretensión, ir dando pasos para atrás.

Creo que una cosa es la intención de los textos que aprueben y otra cosa son los pasos que hemos dado mucha gente en este tema y que no estamos dispuestas a ir para atrás. Y también la conciencia social general que ha ido avanzando en estos años al respecto. Pero ya, simplemente el hecho de que la Junta de Andalucía se plantee modificar cosas que ya estaban en lenguaje inclusivo para ponerlas en lenguaje excluyente es una auténtica barbaridad. Supongo que sí, eso es lo que pretenden. Otra cosa es que les dejemos que lo consigan, ¿no?.

¿Cómo definirías el lenguaje sexista?

Nosotras lo definimos como una práctica comunicativa que excluye a un género deliberadamente del proceso comunicativo. Ya Victoria Saú lo definía así, la invisibilización, que es simplemente que ellas no constan. La exclusión a las que se las somete abierta y deliberadamente. La subordinación, al aparecer como sujeto pasivo en la comunicación. Y la desvalorización, se las considera inferiores. Son estos los cuatro fenómenos principales que describe Sau para hacer referencia a lo que es la discriminación en el lenguaje.

En vuestra investigación  habláis de estudios empíricos que demuestran que el lenguaje sexista intensifica los estereotipos de género en base a la discriminación. ¿Me puedes hablar de esos estudios?

Sí. Hay muchos estudios a nivel internacional. Nosotras hemos replicado algunos del contexto del Estado español pero los hay a nivel internacional. Sobre todo en Alemania, Suiza… que han hecho muchos de estos estudios. Creo que una de las cosas más interesante es que han demostrado que existe el  sesgo en la representación de género cuando se utiliza el masculino genérico. Se dice, “el lenguaje reproduce”, sí, reproduce y también la perpetúa y por eso mismo que la perpetúa tiene también la posibilidad de combatirla, es lo que nosotras planteamos y es muy sencillo.

Ahora que tanto prima la perspectiva económica en todo tipo de decisiones políticas, esto no cuesta dinero. Es una cosa bastante económica de llevar a cabo y dado que reproduce desigualdad, hay que darle la vuelta y plantear que tiene potencialidades para promover cambios sociales.

Sobre todo las investigaciones que se han hecho son sobre el sesgo de género que te comento, de las representaciones mentales. Pero también hay otro bloque de investigaciones bastante potente que dice que no solamente es que se reproduzcan los estereotipos de género, sino que tiene implicaciones personales en la mujer, provocándole desmotivación u ostracismo, al sentirse excluida de determinados entornos.

Por ejemplo, un conjunto de investigaciones muy interesantes estudia esto en el contexto laboral, en los anuncios de puestos de trabajo, y demuestran que cuando el puesto de trabajo se describe en masculino genérico es mucho menos probable que las mujeres aspiren a él. De alguna manera, las mujeres no se sienten interpeladas para ese puesto de trabajo, o no en la misma medida que cuando se plantea en lenguaje inclusivo. Entonces de alguna forma utilizar el masculino genérico está haciendo que algunas mujeres no opten a puestos de trabajo.

Ilustración del documento plurilingüe que UNESCO publica en 1999
«Recomendaciones para un uso no sexista del lenguaje».

También abordáis el perjuicio que puede suponer la utilización de este tipo de lenguaje para el desarrollo de las niñas y los niños, perpetuando así en un futuro la discriminación que conlleva el uso de este lenguaje no inclusivo.

Claro, y pensamos que esto es muy importante porque al final el tema del lenguaje inclusivo es más un hábito comunicativo que una cuestión deliberada. Mucha gente habla en masculino genérico porque es lo que han aprendido. Cuesta hacer el esfuerzo de cambiarlo, sobre todo, al principio. Pero si desde chiquititas nos lo enseñan en el cole es mucho más sencillo que lo integremos. Claro, cuanto antes acometamos los estereotipos de género, más posibilidades tendremos de acabar con ellos.

Hay muchos de estos estudios que se han hecho precisamente con niñas y con niños para demostrar hasta que punto el lenguaje masculino genérico, el lenguaje sexista, se interioriza desde edades muy tempranas. Cuando decimos muchas veces que no hay referentes de mujeres en ciertas carreras contraestereotípicas, o carreras técnicas, tecnológicas, o cuando decimos que no se nombra a las mujeres en los textos académicos, o no se habla de las filósofas, no se habla de las científicas, esto es más de lo mismo. Si no se plantea que hay matemáticas en femenino, quizá muchas niñas no se sienten interpeladas.

Hay que trabajar por ahí para atajarlo desde la infancia. Es más fácil en esa edad instaurar esos hábitos comunicativos y así nos ahorramos todas esas consecuencias perjudiciales que puede tener el desarrollo del lenguaje en términos excluyentes.

¿Cuáles son las conclusiones principales de vuestra investigación?

El principal resultado que encontramos, basándonos en estudios previos realizado en otros países, es que el lenguaje sexista provoca que las personas se sientan menos motivadas con una determinada tarea y que experimenten mayor sentimiento de ostracismo, exclusión, en el contexto en que se encuentran.

En concreto, nuestras investigaciones, esto es lo novedoso, profundizan en el proceso por el que esto sucede y que sería el siguiente. El lenguaje sexista tiene un  efecto negativo sobre la identificación con la tarea, lo que lleva a que las personas experimenten un menor sentimiento de pertenencia y esto, en última instancia, hace que se sientan menos motivadas y motivados y que experimenten mayor ostracismo.

Estos resultados los encontramos en chicas y chicos, tanto en el contexto de una tarea escolar (alumnado de secundaria), como en el contexto laboral (simulación de una entrevista de trabajo con población universitaria). Si le damos la vuelta a los resultados, interpretamos que el lenguaje inclusivo aumenta la identificación con la tarea, tanto en un contexto escolar como laboral, lo que a su vez incrementa su sentimiento de pertenencia y en última instancia influye en que las personas se sientan más motivadas y experimenten menos sentimiento de ostracismo.

La evidencia científica es clara…el lenguaje inclusivo favorece o contribuye a reducir esa desigualdad, mientras que el lenguaje sexista contribuye a perpetuarla. Entonces, ¿por qué esta resistencia? ¿Por qué ir hacia atrás?

Según las conclusiones de vuestra investigación ¿consideras que esta PNL puede suponer un ataque a la defensa de los derechos humanos, derechos de las mujeres?

Sí, creo que sí. Porque en ese texto que escribimos sobre nuestra investigación procuramos ser lo más neutrales posibles presentando los resultados empíricos liberando toda posible subjetividad, aunque sea complicado porque ya sabemos que lo que estudiamos está marcado por lo que pensamos y lo que creemos, pero nosotras hicimos ese esfuerzo. Y creo que la evidencia científica es clara.

Hay evidencias de que el lenguaje inclusivo favorece o contribuye a reducir esa desigualdad, mientras que el lenguaje sexista contribuye a perpetuarla. Entonces, ¿por qué esta resistencia? ¿Por qué ir hacia atrás? Y además sabiendo todo el trabajo que falta por hacer. No solamente no seguimos avanzando sino que deshacemos lo que hemos hecho. No tiene ningún sentido cuando la evidencia empírica claramente demuestra que es bueno apostar por el lenguaje inclusivo. Entonces, por supuesto que nos parece una marcha atrás sin sentido ninguno.

¿Cuáles serían las estrategias para hacer un buen uso del lenguaje?

Fundamentalmente serían dos, la feminización y la neutralización. Para la feminización hay distintas formas de hacerlo, desde plantear (hay gente que le parece muy loco) el uso del femenino genérico, en igual término en el que se plantea el masculino genérico. Llevamos toda la vida escuchando el masculino genérico y ahora la gente cuando hablas en femenino genérico se escandaliza. Esto demuestra que algo escuece. Podría ser una estrategia en ocasiones, sobre todo, en aquellos momentos en los que es más que pertinente como cuando estás en una clase en la que hay doce chicas y tres chicos, pues quizá lo más justo sería utilizar el femenino genérico.

Otra alternativa sería el uso del desdoblamiento de género, la barra con el o y el a. Y el hecho de que estudie estas cosas no quiere decir que no entienda que se haga pesada la lectura, pero por eso mismo se pueden utilizar en ocasiones y en otras ocasiones desdoblar de otras maneras.

También el uso de la x y de la e, que reivindican muchos sectores de la sociedad porque de esta manera evitamos el binomio hombre-mujer, femenino-masculino y podemos incluir otras entidades no binarias.

Y luego está toda la parte de neutralización, x y e, y también la utilización de los sustantivos genéricos siempre que sea posible. O hacer uso de estrategias que no necesariamente apelen al género cuando el género no sea necesario en un contexto comunicativo determinado.

Esto que ha pasado en Andalucía ¿crees qu es parte de la ola reaccionaria que vivimos en estos momentos en clave internacional y que en nuestro país tan bien representa el partido de la ultraderecha, Vox?

Sí, totalmente, es un elemento del contexto político en el que estamos. Y es cierto que estos grupos ultras consiguen no sólo hacerse un espacio en el Parlamento, que desgraciadamente están ahí y tenemos que vivir con ello, sino que consiguen arrastrar a otras fuerzas parlamentarias.

De alguna forma nos hacen temblar al ver que algunas cosas que pensábamos que estaban bien establecidas, todavía se pueden tambalear. De ahí nuestra aportación, de que más allá de posiciones políticas queramos plantear estos datos de la forma más neutral posible. Y ahí están los datos para que cada una lo juzgue.

Como académicas nos interesa que las investigaciones que realizamos se tengan en cuenta, porque para eso se invierte públicamente en nuestra formación y en los proyectos de investigación que recibimos y con lo que hacemos ciencia, para devolverle a la sociedad lo que hacemos. Y lo que hacemos en este caso es demostrar claramente que tiene sentido seguir defendiendo el uso del lenguaje inclusivo. Cuando nos encontramos que nuestros representantes políticos van totalmente en contra de lo que nuestras investigaciones dicen, nos cabrea, pues están haciendo política en base a sesgos ideológicos y no a lo que las evidencias empíricas están demostrando.

Ilustración del documento «Recomendaciones para un uso no sexista del lenguaje», publicado en 1999 por UNESCO.

Vox en su enunciado de la PNL apela a la RAE, manifestando que “en 2012 las máximas autoridades lingüísticas publicaron un documento mostrando el posicionamiento oficial de la Academia. En el documento, los académicos mostraron una posición tajante, contraria al uso del lenguaje inclusivo”. ¿Qué opinión te merece?

Bueno, el debate con la RAE es enorme. El conflicto con la RAE es importante, no sólo con el feminismo, con la gente que defendemos la igualdad de género, también han tenido conflictos étnicos, raciales, por ejemplo con la comunidad gitana, y en un montón de usos del lenguaje. Y siempre el debate es el mismo.

«Que algo se use no quiere decir que sea justo  y si priorizamos la justicia social a recoger lo que la gente utiliza aunque sea discriminatorio, pues creo que el debate está acabado».

Ellos dicen que la RAE tiene que reconocer las expresiones que se usen más allá de que sean discriminatorias o que se puedan interpretar de manera discriminatoria. Esa es su posición y la que nosotras planteamos es que hay que acabar con la desigualdad y si éste es un campo para acabar con la desigualdad, por qué no se va a hacer un esfuerzo al igual que se hace en otros campos. Que algo se use no quiere decir que sea justo  y si priorizamos la justicia social a recoger lo que la gente utiliza aunque sea discriminatorio, pues creo que el debate está acabado.

En cuanto al tema de lo bonito o no bonito del castellano respecto a la escritura, creo que en contextos poéticos u otros, el autor o autora a quien corresponda puede utilizar el lenguaje como lo considere, pero en textos  políticos, por ejemplo, creo que nadie hace poesía. Entonces esa excusa no nos vale.

Y por último, ¿qué destacarías como relevante en el proceso investigador que habéis desarrollado?

Una cosa muy interesante que creo que tienen nuestras investigaciones y que en otras de otros países no se han encontrado, y además que nos gustaría profundizar porque yo estudio mucho el papel de los hombres en la lucha por la desigualdad, es que nosotras hemos encontrado estos resultados tanto en hombres como en mujeres. Es decir, los hombres no se sienten tan amenazados con respecto al lenguaje inclusivo como muchas veces se nos vende.

En los estudios que nosotras hacemos, unos en contextos de institutos y otros con población universitaria, ellos también detectan que el lenguaje inclusivo es menos discriminatorio que el masculino genérico. Ellos son capaces de verlo y no se sienten ofendidos.

«El lenguaje inclusivo no va en contra de ellos, es simplemente incluir dos géneros en una frase para que cada cual tome aquel que le represente, sea hombre o mujer o tenga una categoría genérica no binaria».

Parece que una de las críticas que se hace normalmente al uso del lenguaje inclusivo es: “Ahora qué, ¿es que le vamos a dar la vuelta a la tortilla?” No. Es que si tú incluyes los dos géneros no hay quien se sienta ofendido. Entonces creo que esto también es un mensaje bueno para la sociedad porque, muchas veces, se plantea el que los hombres se puedan quejar. No, es que el lenguaje inclusivo no va en contra de ellos, es simplemente incluir dos géneros en una frase para que cada cual tome aquel que le represente, sea hombre o mujer o tenga una categoría genérica no binaria.

El uso del pronombre -GEN en Suecia, que se incorporó hace unos cuantos años, al principio generó mucho rechazo social por la novedad, pero en los estudios últimos que hay sobre esto se ve que se está integrando bastante bien. Esto demuestra que esto es un hábito comunicativo y que, de primeras, cambiar la forma en la que hablamos nos cuesta, pero conforme se va generalizando el uso lo aceptamos.

Las resistencias reales las hay , pero las hay por parte de sectores muy reaccionarios y quizá el mensaje social que hay que promover es que esto no es tan difícil, realmente es pequeño el cambio que tenemos que hacer y grande el fruto de lo que podemos conseguir, sin incorporamos el lenguaje inclusivo en nuestras prácticas comunicativas.

Lenguaje inclusivo y punto

Sumamos aquí otras opiniones que hemos recabado sobre la aprobación de la PNL de Vox aprobada por el Parlamento andaluz, la de Teresa Vera Balanza y Miguel Lorente Acosta, de las universidades de Málaga y Granada, respectivamente.

¿Qué dice Teresa Vera Balanza?

Teresa Vera Balanza, profesora de periodismo de la Facultad de Ciencias de Comunicación de la Universidad de Málaga y coordinadora en la actualidad de GMMP-España.

La proposición no de ley aprobada por el Parlamento revela un cierto desconocimiento porque el desdoblamiento no es la única manera de fomentar el lenguaje inclusivo, existen los nombres colectivos, los abstractos, las perífrasis y tantas otras posibilidades que enriquecen la lengua y su uso. Ahora bien, el mismo tono y las palabras utilizadas en la proposición no de ley y recogidas en el diario de sesiones del Parlamento de Andalucía muestran cómo se ridiculiza el planteamiento forzando un discurso carente de sentido de la realidad que es diversa y plural y, como tal, hay que nombrarla.

Sobre la posición de la RAE, también habría que confrontar con los argumentos de lingüistas autorizados, reflexionar sobre la incorporación de términos en cada edición del Diccionario de la Lengua, o recordar que hace dos años esta misma institución se pronunció favorablemente sobre el uso de Consejo de Ministras y Ministros porque respondía a una realidad. El respeto a una lengua pasa indudablemente por el respeto a las personas que la usan y no por la ocultación de la mitad de la población y la invisibilización de las mujeres.

Miguel Lorente Acosta

Miguel Lorente Acosta, médico y profesor de la Universidad de Granada y destacado experto en los temas de violencia contra las mujeres.

Cuando no se adopta una medida para corregir una medida injusta que hace referencia en este caso al lenguaje no inclusivo, se está adoptando la referencia machista que excluye la necesidad de abordar lo femenino porque lo incluye en lo masculino. Es decir, el planteamiento no es incorrecto, es ideológico. Cuando te dicen que no es necesario adoptar una medida para que se diga ciudadanos y ciudadanas, no está diciendo nada anormal, está diciendo que ciudadanos, es decir el masculino, es la referencia del castellano bajo la construcción patriarcal, pues incluye lo femenino. Entonces es claramente un cuestionamiento a favor de esa construcción machista de la realidad.

El lenguaje inclusivo no es solo mencionar hombres y mujeres como cree la gente. El lenguaje inclusivo no es pasar lista de todas las personas que pueden estar presentes en un lugar sino es transmitir la realidad desde esa formación plural, pero sobre las características de esa pluralidad.

«Si tú ocultas la referencia a lo femenino estás ocultando, estás minimizando el impacto de la desigualdad, de la discriminación, del abuso, del acoso, de la violencia».

Para integrar hace falta referir, hace falta mencionar y luego contextualizar. Luego, si tú quitas una parte fundamental como es la referencia a la persona, a uno de los elementos claves, al final es muy difícil integrar, y si no integras, es muy difícil darle significado a lo que está sucediendo. Porque aquí lo que se está ocultando no es cualquier cosa, sino aquello sobre lo cual el machismo impacta. Si tu ocultas la referencia a lo femenino estás ocultando, estas minimizando el impacto de la desigualdad, de la discriminación, del abuso, del acoso, de la violencia.

La igualdad se alcanza promocionando la igualdad, pero también corrigiendo la desigualdad. Si solo promocionas la igualdad, como la construcción social genera desigualdad sistemáticamente porque es una construcción patriarcal, machista, androcéntrica o como queramos llamarla, está generando desigualdad continuamente.

Para mí es muy gráfico el argumento de que no es necesario, de manera que te dicen que no es que no estemos considerando el problema, que no estemos considerando a las mujeres, sino que ya están incluidas en el masculino y que ya están incluidas las mujeres, por ejemplo, en la violencia familiar o en la violencia doméstica. Ese es el argumento perverso, la capacidad de condicionar la realidad a través del lenguaje pero claramente dirigida a ocultar la parte que no interesa visibilizar porque estás cuestionando el modelo.

Es muy interesante primero el que refleja el posicionamiento de esos partidos respecto a la igualdad y segundo el tipo de argumento perverso, sibilino, de no decir que no hace falta hacer nada sino que no es necesario porque ya está en otro tipo de medida incluida.

Ilustración del documento de UNESCO «Recomendaciones para un uso no sexista del lenguaje» publicado en 1999.

El debate en la calle

VOX sustenta la urgencia de que el Parlamento de Andalucía apruebe esta PNL en mitad de la crisis sanitaria y económica causada por el COVID-19 “ante la polémica por la publicación en los últimos años de guías de lenguaje no sexista, editadas por universidades, comunidades autónomas, sindicatos, ayuntamientos y otras instituciones».

Esta supuesta «polémica» dicen que ha  surgido en los últimos años ¿Más de tres décadas son para sus señorías de VOX “últimos años”? Veamos con algunos ejemplos desde cuando se viene legislando y publicando sobre la necesidad de un uso no sexista del lenguaje.

UNESCO

  • UNESCO,1987. Resolución 14.1- 24ª reunión, apartado 1 del párrafo 2 . invita al Director General a «adoptar, en la redacción de todos los documentos de trabajo de la Organización, una política encaminada a evitar, en la medida de lo posible, el empleo de términos que se refieren explícita o implícitamente a un solo sexo, salvo si se trata de medidas positivas en favor de la mujer”.
  • UNESCO, 1989. Resolución 109 – 25ª reunión, párrafo 3 recomienda “seguir elaborando directrices sobre el empleo de un vocabulario que se refiera explícitamente a la mujer, y promover su utilización en los Estados Miembros; y velar por el respeto de esas directrices en las comunicaciones, publicaciones y documentos de la Organización”.

Unión Europea

1990. El Consejo de Ministros de la Unión Europea aprobó la Recomendación sobre la eliminación del sexismo en el lenguaje, en la que reconoce la existencia de obstáculos a la igualdad real entre hombres y mujeres, considerando que el lenguaje es un instrumento esencial en la formación de la identidad social de cada persona, proponiendo tres medidas básicas:

  • Los Estados miembros deben incorporar iniciativas para promover un lenguaje no sexista.
  • Deben promover en textos jurídicos, educativos y de la administración pública el uso de terminología armónica con el principio de igualdad entre los sexos.
  • Fomentar la utilización de un lenguaje libre de sexismo en los medios de comunicación.

Parlamento Europeo

  • 2008. Aprobación del Informe sobre el lenguaje no sexista, con un anexo (Orientaciones específicas para el español) para aplicarlo en su trabajo por el funcionariado de esta institución.

Estado Español

  • Plan de Igualdad de Oportunidades, 1987
  • Orden de 1995 para adecuar la denominación de los títulos oficiales. (BOE del 28 de marzo de 1995).
  • Ley Orgánica 3/2007, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres..
  • Plan estratégico de igualdad de Oportunidades (2008-2011)

Junta de Andalucía

  • Orden 1992 sobre la eliminación del lenguaje sexista en los textos y documentos administrativos
  • Orden 1993 Normas para el cumplimiento del principio de no discriminación en la información y divulgación
  • Instrucción 2005 Para evitar un uso sexista del lenguaje en las disposiciones de carácter general de la Junta
  • Ley 12/2007 para la promoción de la igualdad de género en Andalucía.
http://lapoderio.com/todas-las-primas-sumais/
LolaFPalenzuela

Acerca de LolaFPalenzuela

Obrera de la palabra, que ama las causas justas aunque sean difíciles y a veces perdidas, y que sabe que el arma más poderosa de transformación social es la palabra pensada, escrita, hablada, compartida. Creo en el periodismo comprometido y riguroso y abomino de la manipulación en todas sus formas y contextos.

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