Éxodo: Tierra y drama (por la cultura)

Este texto está en la sección La Corrala, el patio de vecinas de La Poderío donde cada una charlotea, cascarrilla y pone colorá lo que sea mientras le da el fresquito o el sol en la cara. Más agustito que te quedas, oú. Eso sí, La Poderío no tiene nada que ver con lo que se pone aquí, solo apoya la participación de las lectoras. Puedes enviar tus artículos a ole@lapoderio.com. Otra cosa, antes de hacernos las propuestas pedimos que leas nuestro ideario.

Lula Amir/ Equipo coordinación acción Éxodo, en Málaga.

El lunes 6 de julio nos encontramos unas cuantas en La Plaza de la Constitución, en Málaga. Más de las que esperábamos y menos de las que deseábamos. Pero allí estábamos, después de casi cuatro meses de que se decretara el estado de alarma, nos confinaran y la incertidumbre se apoderara de todo. Nuestro ámbito de trabajo, La Cultura, es una de esas hijas huérfanas de la que nadie se hace cargo, pero de la que todas y todos  sienten pena.

Facilita la construcción de una conciencia crítica; participando en el desarrollo de seres humanos libres.

Este sector, compuesto por la música, el teatro, las artes visuales y plásticas, la danza, el circo, el cine, la escritura, etc. es un compendio de profesiones. Un entramado sobre el que se cimenta nuestro desarrollo como sociedad, lo que mantiene viva la historia, lo que invita a la reflexión, lo que facilita la construcción de una conciencia crítica; participando en el desarrollo de seres humanos libres. 

Ese es nuestro trabajo, ese que siempre ha sido colocado en un segundo plano, condenando a la precariedad a las miles de familias que dependen de la supervivencia del sector cultural.

El pasado lunes nos encontramos, mayoritariamente trabajadoras escénicas, envueltas en un halo de repetición, de: “Otra vez aquí compañeras, otra vez aquí…” Porque siempre hemos estado aquí: en las plazas, en los centros sociales, en la calle o en los plenos, defendiendo nuestros derechos, que nunca parecen adquiridos sino, por el contrario, han sido pisoteados históricamente.

«Defendiendo nuestros derechos, que nunca parecen adquiridos»./ Foto: Auxi J. León.

Un éxodo multitudinario

Las artes escénicas se sostienen gracias al trabajo de sonidistas, iluminadores, actrices y actores, escenógrafas, directoras, vestuaristas, maquilladores, bailarines, guionistas, maquinistas, programadoras, montadores de infraestructura, músicos, acomodadoras, regidoras, trabajadores de la limpieza, y un gran etc. de profesionales de este sector y trabajadoras de servicios asociados, las que en esta crisis hemos quedado en un limbo.

No es novedad que la magnitud de la crisis sanitaria, responde al expolio que ha sufrido nuestro sistema de salud pública durante años, al desvío de fondos públicos, al hurto de los recursos. Y es exactamente eso lo que deja al sector cultural en las condiciones en las que se encuentra actualmente. La afección que sufrimos por la paralización de la actividad cultural debida a la pandemia del COVID-19, solo recrudece la angustiosa realidad que hace años padece nuestro sector.

La gran pérdida de memoria que sufre el consistorio al ignorar negociaciones y conquistas de nuestro colectivo, tales como la Moción TEMA, aprobada por todos los grupos municipales en 2015, la que hace tiempo se llena de polvo en algún cajón.

La carencia de condiciones laborales dignas que aglutina a las trabajadoras escénicas y culturales de esta ciudad hoy, se corresponde lógicamente con los hechos que nos anteceden. Concesiones de lo público a empresas privadas, gestiones dadas a golpe de dedo, malversación de fondos, ausencia de convenios reguladores, trabas y restricciones a las pequeñas salas de teatro, música, y galerías,  persecución a los espacios autogestionados y a las artistas que trabajan en la calle, y como no, la gran pérdida de memoria que sufre el consistorio al ignorar negociaciones y conquistas de nuestro colectivo, tales como la Moción TEMA, aprobada por todos los grupos municipales en 2015, la que hace tiempo se llena de polvo en algún cajón.

Las profesionales del sector cultural nos vemos institucionalmente abandonadas, normalizando las pésimas condiciones laborales, las escasas oportunidades de empleo, la falta de transparencia y de políticas culturales sostenibles y justas, que nos permitan trabajar y vivir con dignidad.

Cultura sí, precariedad no

El modelo cultural de esta ciudad, al igual que el de muchas otras, debe cambiar. No somos entretenimiento para turistas, no somos la Bohème, no aceptamos el aberrante matrimonio entre Arte y Precariedad, que romantiza las terribles condiciones laborales a las que nos vemos condenadas.

Porque no bajamos los brazos es que salimos a la calle el pasado lunes, adhiriéndonos a la acción performática/reivindicativa, llamada Éxodo, convocada por la plataforma GradA-E.

Acción performática Éxodo, en Málaga./ Foto: Auxi J. León.

Salimos para visibilizar que nos estamos organizando, para sostener esta lucha autónoma y transversal, porque no permitiremos se nos deje para el final, si eso.

Exigimos un plan de choque inmediato, que asegure su continuidad y desarrollo, que apueste firmemente por la cultura como un bien esencial para la vida.

Nuestra profesión, profundamente vinculada con el desarrollo de una sociedad justa y libre, no estará al servicio de los intereses de los mercados. Porque lo que se programe, escriba y exponga hoy, será lo que se piense mañana.

http://lapoderio.com/todas-las-primas-sumais/
La Poderío

Acerca de La Poderío

Una revista parida en el sur, con los aires frescos, reivindicativos, inclusivos, diversos, plurales y feministas de Andalucía, pero sobre todo, con las ganas de visibilizar las historias de personas reales olvidadas en los medios de comunicación y de desgranar el sistema heteropatriarcal que las victimiza y/o criminaliza en la mayoría de los casos.

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