Diálogo Córdoba – Palestina con Marta Jiménez y Maha Abualkas

2 // Resistencias desde la Comunicación Feminista en tiempos de COVID-19.

El relato que os servimos en esta segunda entrega de Resistencias desde la Comunicación Feminista en tiempos del Covid-19 lo comparten dos periodistas: una de la ciudad de la Mezquita, Córdoba, MARTA JIMÉNEZ ZAFRA; otra, de la Franja de Gaza, Palestina, MAHA ABUALKAS. 

Marta Jiménez Zafra, periodista del medio digital Cordópolis nos retrata la situación vivida debido a la pandemia desde la ciudad andaluza de Córdoba. Analiza la gestión de las medidas que se han tomado para paliar las consecuencias del COVID, retrata cómo , a través de las informaciones falsas, se puede llegar a propagar mensajes y generar desconfianza entre la ciudadanía. Además, nos habla sobre cómo se ha evidenciado la importancia del periodismo local en una crisis global, que ha dejado en evidencia la “crisis” de los cuidados y cómo siguen recayendo, en su mayoría, en las mujeres. 

Maha Abualkas, corresponsal de France 24 en árabe, nos acerca a la Franja de Gaza, históricamente asediada y bloqueada por las políticas coloniales israelíes que lleva ejerciendo en Palestina desde el siglo pasado. Una ciudad de casi un millón de habitantes y con recursos limitados, afronta una situación de la que difícilmente podría hacer frente ante una epidemia como el coronavirus en caso de propagarse. En este caso, la situación de confinamiento y las medidas tomadas por las autoridades palestinas para evitar el contagio, han destapado la vulnerabilidad en la que se encuentra la ciudadanía, y en especial, las mujeres gazatíes.

Os invitamos a acercaros a estas realidades, contadas por comunicadoras comprometidas. ¿Nos acompañas?

Vistas desde las azoteas de nuestras entrevistadas confinadas. / Fotos cedidas por: Marta J. y Maha A.

¿Cómo está afectando el COVID-19 a tu país o provincia?

PALESTINA / Maha Abualkas – La pandemia por supuesto que ha afectado a Palestina. La geografía política en Palestina (Cisjordania, Israel y las comunidades palestinas dentro de Israel) es  determinante en este sentido. La posible movilidad de la gente en dichas zonas ha causado casos de coronavirus en Cisjordania y muchos más en Israel.

En la franja de Gaza, donde vivo, al principio no hubo propagación del virus, por lo que no se tomaron medidas. Pero, tras las declaraciones del Presidente, debido a la situación de la epidemia a nivel mundial, se decidió cerrar las escuelas, universidades, mezquitas, y más tarde, los restaurantes y cafeterías.

CÓRDOBA / Marta Jiménez Zafra – Aunque aquí la pandemia ha golpeado menos que en otras zonas de España y, por fortuna, no ha habido saturación en los hospitales, el centenar de muertes en la provincia y los principales focos en residencias de ancianos han sido noticias terribles. A finales de marzo supimos de la muerte de un médico de Atención Primaria de un barrio de la ciudad, lo que fue un mazazo para el colectivo sanitario en particular, pero también para la ciudad. Emocionalmente se hace muy difícil gestionar todo esto.

¿Qué incidencias sociales y económicas, o de otro tipo,  destacarías de esta pandemia en los distintos colectivos de mujeres de tu país?

PALESTINA / Maha Abualkas – Al igual que el movimiento comercial mundial y el poder adquisitivo han sido afectados, todos los negocios de mujeres también. Sin embargo, algunas han empezado negocios pequeños de comida o costura  en sus casas  que luego venden como  productos online, o bien haciendo entregas a domicilio.  Pero aún no se ha tomado ninguna medida para ayudar a las personas que dejaron de trabajar.

En el aspecto social hay impactos, como el aplazamiento de bodas. Para las amas de casa, el confinamiento es una carga adicional, sobre todo, para las madres. Se han aumentado mucho las discusiones y riñas en esta situación, lo que es normal.

Algunos hombres, en proceso de tramitación de divorcio, han aprovechado el cierre de los juzgados de Sharía en Gaza para quedarse con los hijos y no permitir que las madres los vean, o ignorar sus obligaciones de cara a los trámites de custodia de los niños, el divorcio o la herencia.

«Algunos hombres en proceso de tramitación de divorcio han aprovechado el cierre de los juzgados para quedarse con los hijos y no permitir que las madres los vean, o ignorar sus obligaciones de cara a los trámites de custodia de los niños, el divorcio o la herencia».

Maha Abualkas

CÓRDOBA / Marta Jiménez Zafra – Más allá de los datos y las estadísticas, del horror de tantas mujeres conviviendo atrapadas con sus agresores y de cómo esta crisis va a afectar al desempleo femenino, uno de los más vulnerables en todas las crisis económicas como advierte ONU Mujeres, en estos días no puedo soportar la situación que están viviendo muchas mujeres trabajadoras dentro de sus empresas.

En este sentido, estoy viendo cómo el miedo a perder sus puestos de trabajo lo están pagando a un precio demasiado alto: retroceder en derechos. He conocido la situación de mujeres, también de algunos hombres, despedidas en pleno estado de alarma, con empresas que no han querido hacer ERTES y cuyas trabajadoras han firmado consentimientos por esos despidos como si fueran legales. Tengo compañeras de profesión a las que les han recortado el sueldo sin mediación sindical de ningún tipo, trabajando aún más horas en casa y con mucha más presión que la que tenían en sus oficinas o redacciones. Otras, incluso con hijos a su cargo, han sido obligadas a ir a sus redacciones a realizar un trabajo que podrían haber hecho perfectamente en casa sin correr ningún peligro de contagio.

Todo ello me parece un mal presagio para lo que nos viene, amén de la campaña de desprestigio al movimiento feminista como chivo expiatorio de la propagación del virus el pasado 8 de marzo. De nuevo, todo vuelve a pasar por el cuerpo de las mujeres. Ya lo advirtió Simone de Beauvoir en su célebre frase sobre como nuestros derechos no se dan por adquiridos nunca y que debemos permanecer vigilantes siempre. Por eso hoy me quedo más que nunca con otro de sus mandamientos: “El feminismo es una forma de vivir individualmente y de luchar colectivamente”.

«Tengo compañeras a las que les han recortado el sueldo sin mediación sindical y trabajando aún más horas en casa y con mucha más presión que la que tenían en sus oficinas o redacciones. Otras, incluso con hijos a su cargo, han sido obligadas a ir a realizar un trabajo que podrían haber hecho perfectamente en casa sin correr ningún peligro de contagio».

Marta Jiménez Zafra

¿Cómo afecta esta pandemia y que situación genera en los casos de  violencia hacia las mujeres?

PALESTINA / Maha Abualkas – Gaza tiene casos de violencia de género y crímenes de honor, y no son pocos. Pero actualmente no se registraron en comisarías casos de violencia machista o asesinato por motivos de género. Es probable que haya casos no denunciados. Aunque, también los haya que se arreglan entre las propias familias.

Habitualmente los casos de violencia de género son denunciados en centros de policía o remitidos a los comités tribales para arreglarlos. Algunas ONGs  que se encargan de la violencia doméstica siguen los casos de mujeres apuntadas en  las mismas. De hecho, no hay ningún plan específico para tratar el tema de violencia contra las mujeres en confinamiento.

CÓRDOBA / Marta Jiménez Zafra – No se ha tomado ninguna medida excepcional para un tiempo excepcional desde ninguna de las administraciones, local y provincial, cordobesas. El Consistorio mantiene sus teléfonos de denuncia y la Policía Local continúa prestando el servicio de asistencia a las mujeres. Las políticas principales en esta materia siguen siendo andaluzas y las canaliza el IAM (Instituto Andaluz de la Mujer). Lo que ocurre es que la realidad sigue su curso y no entiende de confinamientos ni de cuarentenas, así que tres víctimas de violencia de género han ingresado durante el estado de alarma en centros de acogida y se detuvo a un hombre el pasado 22 de abril, de madrugada, por violencia de género en una vivienda de la capital. En esta ocasión la Policía recibió un aviso de los vecinos y no hubo que lamentar una tragedia mayor.

Una amiga abogada especializada en violencia contra las mujeres me hablaba estos días del mecanismo que desarrollan estas víctimas al verse obligadas a convivir confinadas con su maltratador. Ellas huyen del conflicto aunque ello conlleve una sumisión total en el hogar y aguantar lo inaguantable del agresor. Ese es un comportamiento de supervivencia que muchas de las víctimas no tendrán cuando todo vuelva a normalizarse. Me pareció la descripción del terror.

¿Cómo se está informando a la población de la pandemia desde los medios de comunicación y cuál es la situación de las y los periodistas?

PALESTINA / Maha Abualkas – La cobertura mediática de la pandemia en Gaza es muy buena porque no hay brotes en la Franja, todos los casos están aislados en cuarentena en zonas lejanas. En el sur, en Rafah, fueron construidos unos cuartos de cuarentena para acoger a la gente que vuelve por el paso de Rafah. Nada más  llegar esta gente entra directamente en cuarentena, donde recibe el protocolo médico establecido.

Algunos medios optaron por el teletrabajo por el bien de su plantilla. Sacaron nuevas tarjetas de emergencia para los y las periodistas, para que puedan utilizarlas en caso de imponer un confinamiento total. Algunos medios proveyeron  de mascarillas y ropa especial para sus periodistas, otros periodistas compraron el material con su dinero.

CÓRDOBA / Marta Jiménez Zafra – Esta pandemia ha evidenciado la necesidad de la información local en una crisis global. Los medios cordobeses han subido en número de lectores y de espectadores, lo que indica que ante la necesidad de la ciudadanía de informarse sobre esta crisis, la componente local y el conocer los datos y el contexto más cercanos han sido sumamente importantes para la ciudadanía. Me llama la atención cómo se ha notado la brecha digital, un hecho que creo que se agiganta lejos de las grandes ciudades, lo que ha llevado a una parte de la población de mayor edad a seguir demandando esa información a través del periódico de papel, su aparato de radio y, sobre todo, la televisión.

«Hay que recordar la situación en la que se ha dejado a Andalucía en la lucha contra la violencia a las mujeres, eliminando la dotación de financiación a organizaciones y asociaciones como la  Plataforma Cordobesa contra la Violencia a las Mujeres, que como muchos otros colectivos andaluces tenían un conocimiento y trabajo extenso en sus provincias».

Marta Jiménez Zafra

Se ha informado de modo veraz, en general, ante una situación en la que los datos llegaban con cuentagotas por parte de las administraciones autonómica y estatal. Esta pandemia ha priorizado la transmisión de información mayoritariamente en un solo sentido, desde unos referentes centrales.

Por tanto, ha sido fundamental contrastar la información institucional en la medida de lo posible, y buscar datos municipio por municipio. Ha habido que preguntar mucho, averiguar y contar con la necesaria participación y colaboración de personas con bagaje profesional de la sociedad civil local, además de visibilizar a quienes han sido esenciales para el día a día durante el estado de alarma. En general, en este ámbito local los mensajes, los contenidos, las imágenes, los análisis y los pronósticos han tenido la interpretación informativa de acuerdo a la realidad de esta sociedad concreta, tratando de paliar la ambigüedad  y la incertidumbre.

En cuanto a la situación de medios y periodistas en mi provincia, tengo la fortuna de colaborar en un periódico local que es el único medio escrito que no ha realizado un ERTE en Córdoba, gracias a su modelo de negocio, completamente digital, y a una estructura sostenible. La casi total paralización del tejido económico de la mayoría de las áreas locales ha afectado de lleno a la viabilidad de los medios de comunicación. Para no caer en el desaliento, quiero creer que la necesidad de promoción y publicidad que comportará la reactivación de la actividad y el negocio va a seguir existiendo mientras haya un público objetivo que continúe queriendo conocer información contrastada de todo aquello que está aconteciendo a su alrededor.

Esta crisis también ha acelerado algo de lo que se viene hablando desde hace años: un cambio de modelo de negocio de las empresas periodísticas que pasará de la audiencia monetizada por publicidad a priorizar las suscripciones, con periodismo de calidad que obligará a apostar por el talento capacitado y comprometido y que dará mucha más libertad a los medios al no depender exclusivamente de la publicidad, algo que los lectores ya comienzan a valorar.

¿Cuál es el papel que están jugando las noticias faltas o  fake news en esta alerta sanitaria?

PALESTINA / Maha Abualkas – En cualquier situación delicada o sensible se propagan las fake news que provocan miedo y alarma pública. Hay grupos de periodistas en redes sociales que siguen los bulos y denuncian las cuentas falsas o las que publican fake news. El Ministerio del Interior ha declarado que tomará las medidas legales pertinentes contra quienes propaguen bulos. El Ministerio también hace seguimiento de los precios de desinfectantes y de los comerciantes que venden productos que no cumplen con la normativa. En este sentido, se han dado 15 casos de comerciantes y fabricantes que fueron denunciados a la policía, 3 de ellos se enfrentan a cargos por fraude y venta de productos dañinos.

CÓRDOBA / Marta Jiménez Zafra – Es un fenómeno más global que local, pero perteneciendo a la globalidad como pertenecemos también afectan, aunque aún sin un carácter marcadamente local. El resultado de esta inmoralidad y falta de rigor divulgativo, a la luz de lo que desencadena, puede ser de lo más temible. Por su irracionalidad y desvergüenza, pero, sobre todo, por cómo radicalizan a la sociedad, su principal objetivo, y cómo demuestran la credulidad de una gran parte de la ciudadanía que creíamos formada e informada. La sutilidad con las que algunas fake news actúan es lo que me aterra.

El Reuters Institute de la Universidad de Oxford publicó un informe que analiza cómo se informa sobre la pandemia a la ciudadanía de seis países, entre ellos España. Me quedé atónita al conocer que nuestro país tiene los porcentajes más altos de personas que dicen haber visto o escuchado informaciones falsas sobre el coronavirus por parte del Gobierno (34%), los medios (36%) y los políticos (43%).

Aparte del shock de estos datos, una de las noticias que más me han indignado durante esta crisis es cómo la extrema derecha, su comunidad digital de simpatizantes y los ‘terraplanistas del coronavirus’, desencadenaron un ataque frontal contra los medios españoles especializados en verificación, Newtral y Maldita.es. Los medios independientes de verificación de contenidos se han convertido en uno de los elementos más incómodos para los políticos que basan sus mensajes a la ciudadanía en datos falsos e información no contrastada, por eso son tan importantes estas herramientas. La campaña tóxica incluyó intentos de intimidación personal en redes sociales, ataques coordinados desde foros y una mezcla entre datos parcialmente ciertos y mentiras para llegar a conclusiones erróneas que se viralizaron con facilidad.

Como explicó Noam Chomsky, si no creemos en la libertad de expresión para la gente a la que despreciamos, no creemos en ella para nada. Aun siendo creyentes en esta libertad de expresión, sí que podemos desenmascarar a quienes difunden las más graves, las más venenosas, las más dañinas y las más falsas de las informaciones.

¿De qué manera afecta esta crisis de la COVID-19 en el contexto actual de tu territorio?

PALESTINA / Maha Abualkas – La franja de Gaza está bajo bloqueo desde hace 13 años y , el movimiento de personas y bienes está muy limitado. La gente conoce bien el confinamiento debido a las guerras israelíes. La personas saben que están bajo bloqueo y no consideran que se de una nueva situación. Lo que da miedo es la incapacidad de un sector sanitario desgastado que no podrá enfrentarse a un brote, porque no hay material sanitario, ni suficientes respiradores, ni camas, porque Israel impide la entrada del material necesario.

CÓRDOBA / Marta Jiménez Zafra – Al igual que en el resto del mundo, esta crisis ha supuesto una oportunidad en el reparto de tareas domésticas de forma más equitativa. Aunque hayamos visto a más hombres en el súper, la frutería o la panadería, no debemos olvidar que la gran carga de cuidados y tareas domésticas siguen recayendo sobre las mujeres. La pandemia refuerza la brecha de género y son también las mujeres quienes más flexibilizan sus empleos para cuidar.

También en la comunicación sobre la COVID-19 he observado un retroceso. El porcentaje de científicas, expertas o portavoces en los medios de comunicación ha sido mucho menor que el de sus compañeros varones. Según varios estudios al respecto, la presencia de mujeres expertas en medios ha oscilado entre el 27-29% cuando, según datos de la ONU, las mujeres que trabajan en la atención al público en los sistemas sanitarios y sociales, los más relacionados con la lucha contra la COVID-19, son del 70%. Por tanto, la cifra de su reflejo en los medios de comunicación es aún más injusta.

Sin embargo, las jefas de Gobierno de numerosos países han sido directas e innovadoras al gestionar la pandemia y las cifras de contagios y de defunciones en los países en los que gobiernan mujeres hablan por sí solas, lo que no parece sólo una coincidencia. Espero que las lideresas Tsai Ing-wen de Taiwán, Jacinda Ardern de Nueva Zelanda, la alemana Angela Merkel, la islandesa Katrín Jakobsdóttir y la Noruega Erna Solberg tengan la suficiente visibilidad para dar a conocer que otro liderazgo geopolítico es posible.

Las mujeres tienen que incorporarse en condiciones de igualdad en todos los organismos asesores y de toma de decisiones sobre la pandemia y sobre la salida de la crisis para que no suponga una reversión en los derechos de las mujeres. Si realmente queremos que esta sea una oportunidad para salir reforzados democráticamente del tiempo que nos ha tocado vivir

Marta Jiménez nos cuenta la actuación que está llevando a cabo la PLATAFORMA CORDOBESA CONTRA LA VIOLENCIA A LAS MUJERES.

La impenitente Plataforma Cordobesa contra la Violencia a las Mujeres, el colectivo de referencia en esta materia en la provincia, ha reclamado que la conciencia, el compromiso y los recursos se mantengan más allá de la pandemia, porque lo contrario sería obviarlas y dar pasos atrás tras esta pandemia del coronavirus. La Plataforma ha puesto especial acento en la prostitución, en la situación de violencia y vulnerabilidad en que se encuentran miles de mujeres a través de la trata.

Ellas piden “palabras no, hechos”, ya que no hay noticias de la cantidad destinada del Pacto de Estado, de 75.000 euros, del que ha sido dotado el Ayuntamiento y que a día de hoy no hay constancia de haberse destinado a nada en concreto.

Hay que recordar, por cierto, la situación en la que se ha dejado a Andalucía en la lucha contra la violencia a las mujeres eliminando la dotación de financiación, con un reparto injusto y desigual, a organizaciones y asociaciones como ésta, que como muchos otros colectivos andaluces tenían un conocimiento y trabajo extenso en sus provincias, lo que dio lugar al Tren de la Dignidad.

Nuestro agradecimiento al periodista palestino Mussa’ab Bashir Alazaiza por facilitarnos el poder contactar con MAHA ABUALKAS y la traducción de esta entrevista.

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La Poderío

Acerca de La Poderío

Una revista parida en el sur, con los aires frescos, reivindicativos, inclusivos, diversos, plurales y feministas de Andalucía, pero sobre todo, con las ganas de visibilizar las historias de personas reales olvidadas en los medios de comunicación y de desgranar el sistema heteropatriarcal que las victimiza y/o criminaliza en la mayoría de los casos.

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