Anne with an E, una serie entrañable que te estrujará el corazón

Una nueva versión de Ana de las Tejas Verdes, la bella historia de resiliencia de una niña que se pregunta por el papel de las mujeres a principios del siglo XX.

Netflix acaba de estrenar la tercera y última temporada de Anne with an E.  A pesar de las quejas de la audiencia y sus continuas peticiones por mantener la continuidad de la serie, la cadena no ha podido cambiar esta decisión. 

La serie ha tenido una gran acogida, y su calidad no ha menguado a lo largo de su recorrido, lo que ha hecho que cada vez consiguiera más público afín.  Aún así la CBC anunció que no continuaría colaborando con Netflix, puesto que consideran que este contrato termina alimentando a plataformas como Netflix o Amazon en lugar de hacer crecer su propio negocio nacional

No es la primera vez que se lleva a la pantalla la novela de la escritora canadiense Lucy Maud Montgomery.  En 1985 apareció la miniserie Ana de las Tejas Verdes (la más famosa de todas las adaptaciones) que ganó un Emmy al mejor programa infantil. Anteriormente en 1979 Japón ya la había adaptado también en una serie de anime de 50 episodios.  Muchas de las que hemos crecido con esta historia, recibimos la noticia de una nueva versión con gran alegría y un pálpito de nostalgia en nuestro corazón.  Y Anne with an E no nos ha defraudado.

El mundo audiovisual sigue siendo un ámbito masculinizado donde las mujeres trabajan con mucha dificultad.  Puede que esta sea la receta para acabar con la endogamia laboral masculina: establecer alianzas y contratarnos unas a otras. 

La belleza de su cabecera ya nos pone en situación, con las pinturas creadas por Brad Kunkle que suele mostrarnos un mundo onírico en sus obras donde las mujeres aparecen envueltas en un manto de naturaleza dorado.  Éstas representarán los cambios de las estaciones simbolizando el viaje emocional de Anne, mezcladas con el alegre tema “Ahead by a Century” del grupo canadiense Tragically Hip y con poéticas frases de la propia Anne, una delicia de intro.

Mujeres contratando mujeres

En 2017 se estrenaba la primera temporada de esta nueva adaptación de las novelas escritas por Lucy Maud Montgomery en 1908, Ana de las Tejas Verdes (Anne of Green Gables), guionizada y producida por Moira Walley-Becket y Miranda de Pencier para CBC Televisión. 

Miranda de Pencier es una importante productora canadiense que antes había sido actriz y que, curiosamente, interpretó un papel en la producción de la misma serie de 1985, quedándose prendada de esta historia.  Siempre tuvo la idea de hacer una nueva versión, y con esa idea contactó con Moira Walley-Becket, la guionista desconocida que pasó de la nada al top ten cuando guionizó un episodio de la serie Breaking Bad y se llevó el Emmy al mejor guión.  Moira Walley-Beckett no quería hacer una adaptación canónica del libro inicial, de esta manera ha mantenido los rasgos generales y los momentos más recordados del libro, añadiendo nuevos personajes para introducir temas más actuales.

De izq a derecha Moira Walley-Becket, Amybeth McNulty y Miranda de Pencier, en los Canadian Screen Awards

Así mismo la mayoría de los episodios son dirigidos por mujeres: Helen Shaver (Orphan Black, Vikings), Niki Caro (Whale Rider, North Country), Sandra Goldbacher (Victoria, The Hour), Patricia Rozema (Grey Gardens), Amanda Tapping (Travelers, Sanctuary)…y dos directores Paul Fox y David Evans (Downton Abbey).  Es sabido que el mundo audiovisual sigue siendo un ámbito masculinizado donde las mujeres trabajan con mucha dificultad y esto se denuncia casi cada año en las ceremonias de premios sin que haya muchos avances.  Puede que esta sea la receta para acabar con la endogamia laboral masculina: establecer alianzas y contratarnos unas a otras. 

Anne with an E

Anne with an E nos cuenta la historia de Anne Shirley, una niña de 11 años que lleva toda su vida en orfanatos y con familias de acogida.  Los primeros episodios nos muestran lo dura que ha sido su corta vida, aparecen malos tratos y humillaciones. Anne tiene una imaginación desbordante, instrumento que le ha servido para superar o poder llevar de alguna manera su doloroso pasado; lo pone de manifiesto ella misma al exclamar “Me gusta mas imaginar que recordar.  

Anne con una E como a ella le gusta que la llamen, pues dice que suena más distinguido, llega a la vida de Mathew y Marila Cuthbert, un hermano y una hermana que comparten su vida en la granja llamada “Tejas Verdes”, a causa de un malentendido.  Esta familia había decidido adoptar a un muchacho del orfanato para que les ayudase en las faenas de la granja, cuál no será su sorpresa cuando se encuentren con esta niña pecosa de trenzas pelirrojas y de aspecto aparentemente débil.  

Anne tiene una imaginación desbordante, instrumento que le ha servido para superar o poder llevar de alguna manera su doloroso pasado; lo pone de manifiesto ella misma al exclamar “Me gusta mas imaginar que recordar


Anne es impulsiva, fantasiosa y soñadora, utiliza palabras grandilocuentes y rimbombantes para hablar de una manera poética, le gustaría llamarse Cordelia y suelta frases como que tiene un cementerio perfecto de esperanzas enterradas ante las desilusiones. Pero, ante todo, Ana es una niña maravillosa que, como cualquier niña de su edad y sus circunstancias, tiene una necesidad enorme de ser amada y que va a llegar como una revolución a las a tranquilas vidas de Mathew y Marila para ponerlo todo patas arriba.  Marila es una mujer adusta, sin paciencia para los sentimentalismos y Mathew un hombre patológicamente tímido con un corazón tierno. Una de las mejores partes de la serie es ver la evolución de estos dos personajes interpretados brillantemente por Geraldine James y R.H. Thomson.

Amybeth McNulty

Anne, es interpretada por la actriz canadiense de origen irlandés Amybeth McNulty, que parece haber nacido para este papel.  Encarna a la perfección el espíritu sensible de la protagonista, una niña frágil pero extraordinariamente valiente y decidida, a veces incluso demasiado entusiasta. 

El derecho a ser diferente

Uno de los valores que, junto a otros muchos, se repite a lo largo de esta serie costumbrista es el derecho a ser diferente. Avonlea es un pueblecito ficticio situado en la Isla de Príncipe Eduardo, donde se encuentra Tejas Verdes. La llegada de Anne supone una revolución no sólo en la vida de la familia que la adopta, sino en la de todo el pueblo. Anne llama la atención por extranjera, por el color de su pelo, por su forma de hablar, por su manera poco convencional de comportarse… en definitiva, por ser diferente. No es fácil para Anne hacerse un hueco en esta comunidad, y aunque este es un designio que la ha acompañado durante toda su vida, ella no se acostumbra a no ser aceptada y sufre mucho. Porque nuestra protagonista anhela ser ella misma, pero tiene la necesidad de complacer para ser querida y sentirse una más.   En este sentido la historia de Anne rompe una lanza por el derecho a ser, sentir o pensar de un modo distinto al de la mayoría, el derecho a vivir la vida como mejor nos parezca y que esto no nos estigmatice.  

No será la historia de la protagonista la única que gire sobre el resorte de la diferencia. Durante la segunda temporada veremos a Cole, un chico sensible que desea ser pintor y va descubriendo su homosexualidad en un entorno hostil. Aunque esta es una historia de principios de siglo XX, el derecho de ser una misma sigue siendo un tema pendiente de ser superado. La adolescencia es una época compleja, no ser aceptada puede constituir una auténtica tragedia, y más aún si esa diferencia traspasa lo físico y llega a la identidad o la orientación sexual. Es vital encontrar apoyos y modelos alternativos, y esto es justo lo que proporciona el personaje de la tía Josephine, familiar de Diana Barry (la mejor amiga de Anne), una mujer muy sabia y de avanzada edad, que ha vivido de una manera muy poco convencional compartiendo casa durante toda su vida con otra mujer.  Este personaje apoyará las ideas de estas jóvenes amigas, y las empujará a vencer sus miedos y vivir la vida que quieren con sabios consejos.  

Anne anhela ser ella misma, pero tiene la necesidad de complacer para ser querida y sentirse una más.   Su historia rompe una lanza por el derecho a ser, sentir o pensar de un modo distinto al de la mayoría, el derecho a vivir la vida como mejor nos parezca y que esto no nos estigmatice.  


Hay un episodio que transcurre en casa de la tía Josephine, y en este aparece la fotografía en blanco y negro de las que se supone que son ella y su difunta amada Gertrude sobre la mesilla de noche, es curioso porque es la misma foto de la portada del libro “Señoras que se empotraron hace mucho” de Cristina Domenech, en el que cuenta historias de mujeres victorianas que se rebelaron contra el matrimonio y pese a todas las dificultades de su tiempo se atrevieron a expresar su sexualidad y desafiar a su época.  También la nueva maestra que llega a la escuela es otro modelo en el que fijarse: una mujer viuda que se mueve en motocicleta, vive sola y utiliza unos peculiares métodos de enseñanza. Ella también sufrirá el juicio del pueblo, por su independencia y su comportamiento calificado de poco moral.

La serie no se queda en la resignación ni en el sufrimiento, sino que ahonda en la valentía de sus personajes y su resiliencia, demostrando que esos espacios de disidencia se consiguen con el apoyo de la comunidad, siendo más tolerantes, demostrando unos valores más humanos y dejando constancia de un pensamiento propio, desterrando así el pensamiento único que el entorno tiende a mantener. Evidenciando que esas diferencias son las que provocan los cambios y el progreso. 

Adopción y búsqueda de los orígenes

Marila:    – Habrá que devolver a la chica.

Mathew: – Da pena devolverla. Le hace tanta ilusión quedarse.

Marila:    – ¡Mathew Cuthbert! ¿Insinúas que deberíamos quedárnosla?

Mathew: – No…supongo que no.

Marila:    – ¡Por supuesto que no! ¿En qué nos ayudaría?

Mathew: – Nosotros podríamos ayudarla a ella. 

En un primer momento querían a un niño que ayudase en la granja, ya que les es difícil sacar la cosecha adelante, pero cuando conocen a la niña, Mathew es el primero en darse cuenta de que su intención debe revertirse.  El primer mito que va a derribar Anne with an E es el de presentar a las huérfanas como unas personas a las que solo les espera una vida de delincuencia al no haber sido criadas en familia. La serie nos muestra una adopción exitosa, que llevará a todos los miembros de esta familia a través de un viaje que les cambiará la vida para siempre. 

En esta última temporada llega el momento en que Anne siente la necesidad de organizar sus recuerdos y reconciliarse con los hechos y los sentimientos del pasado, encontrar a su madre y padre biológicos y saber por qué la abandonaron.  Esto hace que tanto Marila como Mathew sientan una fuerte inseguridad, no saben cómo actuar porque tienen mucho miedo de perder a Anne. Afortunadamente tras unos cuantos malentendidos y algún disgusto, aprenderán a acompañar a Anne con tanta generosidad y entrega que puede apuntarse ésta como una lección de lo que hay que hacer si nos vemos en la misma tesitura. 

El valor de la sencillez y la sencillez de lo rural

Anne with an E es una serie encantadora que nos recuerda a Mujercitas o a las historias de Jane Austen, buena parte de las cuales sucedían en entornos sencillos y rurales. La serie nos muestra escenarios de colores muy vivos e intensos, que en cierta manera nos contagian el optimismo y la alegría de vivir de la protagonista. La conexión con la naturaleza se transmite a través de los impresionantes paisajes naturales de la isla de Príncipe Eduardo (Canadá), lugar donde se rodó la serie. Aparecen acantilados, lagos, jardines llenos de flores, bosques… tanta belleza que llena nuestras pupilas de júbilo y el corazón se nos ensancha sintiendo que existe un mundo mejor.  La casa de Tejas Verdes tiene esa sencillez de las casa de campo, con lo preciso para vivir que nos recuerda que la felicidad no está en las cosas que poseemos si no en lo poco que necesitamos.  

Mar Gallego nos enseñaba, en el IX Foro Feminista Rural dedicado a las Identidades Diversas, que funcionamos con un pensamiento binómico pueblo vs ciudad, y que así nos construimos: lo del pueblo es desvalorado para poner en valor lo de la ciudad. La guionista de esta serie eligió contar la historia con realismo absoluto desde el punto de vista del escenario, para seguir lo más cerca posible la forma de vida en una pequeña región de Canadá en 1890 mostrándonos con todo lujo de detalles la vida a finales del s. XIX y ha sido uno de los grandes aciertos de la serie. Aplaudimos que esta decisión sea una mirada positiva hacia el campo y la vida rural.  

Feminismo para todo el mundo

La ventaja de ser una serie para cualquier público es que su mensaje es capaz de llegar a cualquiera. Durante sus tres temporadas ha abarcado muchos temas importantes: el bullying, la mentira, la muerte, el racismo, la homosexualidad, la adaptación a nuevos lugares, la maternidad/paternidad o el amor, y todos ellos desde una mirada abierta, respetuosa, inclusiva, diferente y moderna.   Pero si tenemos que destacar algo que ha sido una pieza clave desde sus inicios es el feminismo que impregna cada episodio.  

La serie ya nos da pistas sobre su cometido desde los títulos de los episodios: Tu voluntad decidirá tu destino, El arrepentimiento es el veneno de la vida, ¿Qué puede detener al corazón decidido? o Protesto contra toda conclusión definitiva, etc son citas de la novela Jane Eyre, escrita por Charlotte Brontë, y considerada una de las primeras novelas feministas. Anne se hace preguntas sobre la igualdad entre mujeres y hombres desde que llega a Tejas Verdes, cuando propone ayudar en la granja y no la dejan por ser una niña.  Aparecerá también un grupo de madres que se reúnen y comparten la preocupación de que sus hijas tengan un futuro estudiando y no esperando a servir o casarse con un hombre, pensando que la mujer debería tener más oportunidades en el nuevo siglo.

La guionista eligió contar la historia con realismo absoluto desde el punto de vista del escenario, para seguir lo más cerca posible la forma de vida en una pequeña región de Canadá en 1890 mostrándonos con todo lujo de detalles la vida a finales del s. XIX y ha sido uno de los grandes aciertos de la serie.

En esta última temporada veremos a una compañera de escuela sufrir una agresión por parte del que cree su novio, y el tratamiento que esto tiene en el pueblo y la escuela. Anne hablará abiertamente del tema denunciando que cuando una mujer dice “no”, significa que hay que parar. La protagonista encarna unos valores feministas muy avanzados para su época, muestra disconformidad con respecto a los roles de género establecidos y hará lo posible para encontrar la justicia en cada desafuero. 

Si estás cansada de explicar a tu familia lo que es el feminismo pero aun así quieres que se enteren, si quieres ver una serie con tu hija o hijo para compartir impresiones sobre el tema, o si te encantan las series de época esta es tu serie.  

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Mujeres Fuera de Serie

Acerca de Mujeres Fuera de Serie

"Mujeres Fuera de Serie" son Simona Frabotta y Priscila Trujillo profesoras, feministas y adictas a las series. Su objetivo es que las conversaciones sobre las series que les apasionan pasen de ser de a dos a ser de muchas. Aunque una sea más de "Girls" y la otra más de "Broad city", les encantan las historias hechas y protagonizadas por mujeres que construyen un imaginario diferente en el que podamos vernos todas reflejadas

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