Lilith, el homenaje que María Rodés hace a las brujas

A María Rodés le echaron las cartas cuando era niña y le dijeron su porvenir, iba a ser cantante. Ella tenía la esperanza de que la tarorista le descubriera que en realidad era una bruja, así que, en cierto modo, se llevó un chasco al descubrirse artista en su futuro más próximo. Sin embargo, lo que el público ve sobre el escenario del Centro Cultural María Victoria Atencia en Málaga, mientras nos cuenta esta historia, es a una bruja cantante. Su forma de hablar, sus movimientos y su mirada la delatan. 

Además, la acompaña su banda, que en realidad es su aquelarre. Sentadas en un círculo, Isabelle Laudenbach, Marta Roma, Marina Tomás Amado y Pepino Pascual, cada una con su instrumento, cantan a la luna llena, que luce al fondo y, entre canción y canción hacen rituales y hechizos al ritmo de los metales que constituyen su altar. Todas las personas que conformamos el público somos ahora cómplices de su identidad y, durante una hora y media nos sabemos también seres mágicos.

Lilith, un homenaje a las mujeres libres

Después de doce años sobre las tablas, cuatro álbumes de estudio, un EP, un libro sobre sueños, algunas bandas sonoras, múltiples colaboraciones y una obra de teatro que está en activo, Las Bárbaras, María Rodés nos sorprende con un espectáculo dedicado al particular universo de las brujas. La cantante y compositora barcelonesa define a Lilith como  un “pequeño homenaje a todas aquellas mujeres libres que se han atrevido a mostrar su inteligencia, su curiosidad, su creatividad y su inconformismo, aunque por ello muchas acabasen en la hoguera”.

Esta función, que disfrutamos en Málaga a finales de octubre, es una idea original de María, y un posterior encargo del Festival Internacional de Arte Sacro, que este año celebraba en abril su XXIX edición con una programación majestuosa, que incluía a diosas andaluzas contemporáneas, como Rocío Márquez, María José Llergo o Soleá Morente. La Rodés, con su Lilith, estuvo dos días, uno de ellos en la sala 67 del Museo Nacional del Prado, dialogando directamente con las Pinturas Negras de Goya. Y si el embrujo que sentimos con apenas atrezzo en el centro cultural malagueño puso los pelos de punta, no imaginamos cómo tuvo que ser escuchar estas canciones frente a cuadros como El aquelarre o El Gran cabrón, Asmodea y Las parcas o Saturno devorando a sus hijos

W.I.T.C.H., Conspiración Terrorista Internacional de las Mujeres del Infierno

Si en otros países son popularmente conocidas las de Salem o la de Blair, en la Península Ibérica tenemos a las de Zugarramundi, las meigas gallegas o les bruixes de Cataluña. Aunque si hablamos de activismo, quizá no tanta gente conozca al colectivo W.I.T.C.H., precursoras de las Guerrilla Girls y las Femen, a las que María Rodés cita para explicar Lilith. “Si eres una mujer y te atreves a mirar dentro de ti, eres una bruja. Crea tus propias normas. Eres libre y hermosa. Puedes ser invisible o visible acerca de cómo elijas dar a conocer tu cara de bruja”, W.I.T.C.H.(2007). 

“Mujeres de todos los tiempos que se rebelaron contra el patriarcado, que no acataron con lo establecido, que no encajaron en la normatividad”.

Detrás de estas siglas estaba el acrónimo de Conspiración Terrorista Internacional de las Mujeres del Infierno (Women’s International Terrorist Conspiracy from Hell). Brujas urbanas que actuaron en Nueva York entre 1968 y 1970, lanzando hechizos mágicos, usando el arte feminista y la acción directa. Escobas, muñecas vudú, esténciles, poesía música… Usando múltiples y variadas herramientas y, sobre todo, el humor y la parodia, a través de lo que llamaron “teatro de guerrilla”, condenaban el machismo y las repercusiones del sistema capitalista.

Genealogía bruja

Quizá, como reivindica Silvia Federici en Calibán y la bruja, es hora de reivindicar nuestra genealogía brujesca y contar la historia teniendo en cuenta a las que fueron quemadas y también a las que fueron silenciadas. Mujeres de todos los tiempos que se rebelaron contra el patriarcado; que no acataron con lo establecido; que no encajaron en la normatividad; que pidieron lo que les correspondía; que no asintieron porque sí; las que prefirieron la libertad de la soledad a las cadenas de un matrimonio… 

Para todas ellas y para todas nosotras es Lilith, un espectáculo ad hoc, que incluye canciones inéditas que giran en torno al mundo de las brujas y otras adaptadas, que incluyen nuevos arreglos. Como Ay, pena, penita, pena dentro de su álbum María canta copla o Chocará conmigo, una cumbia que está dentro de Eclíptica, su últimos disco, inspirado en un antepasado de su familia, el astrónomo Lluis Rodés. 

María Rodés y su aquelarre en Málaga./ Foto: Laura Rueda.

De bruja a brujas con Poderío

Después del concierto saludamos a María. Hacía diez años que no nos veíamos, los mismos que habían pasado desde que tocó en Málaga por primera y última vez, cuando mi antiguo y extinto colectivo ALMMA (conformado por Mónica López, Alicia Gutiérrez y una servidora) había contado con ella y con Ramón Rodríguez (The New Raemon) para protagonizar uno de nuestros Conciertos Mínimos. La Rodés nos contó más anécdotas sobre Lilith y sobre mujeres que se atreven a salirse de las normas patriarcales; y nos dedicó un saludo de bruja a brujas con Poderío. Pero esto tenéis que verlo con vuestros propios ojos en el siguiente vídeo. Mientras tanto, ¡volad alto, brujas queridas! 

Laura Rueda

Acerca de Laura Rueda

Creo en la comunicación que reivindica otras realidades, y en la cultura como herramienta de transformación del alma y de la sociedad. Nunca me etiquetes ni me digas que no puedo hacer algo, soy una entusiasta con la energía y cabezonería suficientes para demostrar que mi manada y yo siempre podemos.

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