Nola Darling: una comedia sexy que va en serio y encuentra el feminismo

La serie dirigida por Spike Lee y escrita por cinco mujeres tiene como protagonista a una chica original que lucha para encontrar su lugar en las relaciones, en el arte y en su ciudad.

En 1986 el director americano Spike Lee realizó, con poco presupuesto y poco tiempo, su primer largometraje She gotta have it, definida por el mismo director como «A seriously sexy comedy», es decir, una comedia sexy que va en serio. En el cuenta el presente de una joven mujer afroamericana, Nola Darling (Tracy Camilla Johns) que vive en Nueva York y está decidida a triunfar como artista, buscando un lugar para expresarse y ser ella misma. Nola es la que hoy en día definiríamos poliamorosa, ya que mantiene relaciones con más de una persona: su amante Greer es maduro y estable, su amante Mars (interpretado por el joven Spike Lee) es alegre y divertido, y su amante Jamie es culto y sofisticado. Los tres a veces rivalizan entre ellos y con Opal, una amiga lesbiana que llama mucho la atención de la protagonista. De esta forma, en una Nueva York ochentera y en blanco y negro, Nola, sin duda adelantada a su tiempo, desafía abiertamente el doble rasero de la moral que ve mal que una mujer se acueste con más de una pareja a la vez, pero que lo encuentra totalmente normal en un hombre. La película lanzó la carrera de Spike Lee como director y es considerada como una joya del cine negro independiente.

33 años después y en el pleno auge del #metoo, el director ha decidido resucitar a Nola para una serie producida por Netflix que lleva el mismo nombre que la película. Resulta interesante poder ver la peli original (disponible también en Netflix) para comparar la vida de Nola después de tantos años de distancia. Esta vez Spike Lee, quizás consciente de que una serie que quiere aludir al feminismo no puede tener un creador masculino, ha contado con la colaboración de cinco autoras, incluida Tonya Lewis Lee, su mujer y su hermana Joie Lee (que interpreta a Clorinda en la peli y a la madre de Nola en la serie) y hasta con su hija Satchel Lee, como asistente de producción.

Esta vez Spike Lee, quizás consciente de que una serie que quiere aludir al feminismo no puede tener un creador masculino, ha contado con la colaboración de cinco autoras, incluida Tonya Lewis Lee, su mujer y su hermana Joie Lee (que interpreta a Clorinda en la peli y a la madre de Nola en la serie) y hasta con su hija Satchel Lee.

Enseguida nos damos cuenta que la rebeldía de Nola sigue siendo desafiante para la moral dominante, que desgraciadamente ha cambiado poco en estos años: todos intentan poseerla pero ella no quiere quedarse encasillada y intenta vivir las cosas tal y como las quiere ella. La serie muestra una mujer que toma las riendas de su vida amorosa, la vive con alegría y define sus límites de manera clara y asertiva, si bien es cierto que sigue existiendo ese extraño desequilibrio amoroso y emocional que la coreógrafa Chloé Brûlése definió de forma tan poética y certera “cuando uno quiere y el otro no”. Históricamente estamos acostumbradas a que “la que quiere” es con más frecuencia una mujer, porque se nos enseña que para nosotras el amor es una (o mejor dicho LA) prioridad, pero esta vez los roles están invertidos y es Nola “la que no quiere”, o si quiere, pero a su manera.

Porque Nola en los años 2000 además de disfrutar de su vida amorosa quiere encontrarse a sí misma, dar forma a su arte y plasmar su vida conforme a sus necesidades, sin vivir ajena a las luchas sociales que existen a su alrededor y que tocan la vida de sus amigas, su familia o la gente de su barrio.

La Nola actual (DeWanda Wise) sigue siendo una mujer con un genuino espíritu libre y segura de sí misma que establece relaciones abiertas con sus amantes, los mismos que antaño se contendían su atención./ Fotograma de la serie.

Black lives matters 

Nola vive en la comunidad afroamericana de Brooklyn, un lugar donde los conflictos sociales están a la orden del día. En la serie se hace directamente referencia al #BlackLivesMatter, el movimiento internacional nacido en Estados Unidos a raíz del homicidio por parte de la policía de Trayvon Martin de solo 17 años. El movimiento tiene como objetivo denunciar la violencia estructural que sufren las personas negras y se define feminista y queer como nos ha contado en su gira española la activista americana Keeanga-Yamahtta Taylor.

Nola es una mujer negra, rodeada de otras mujeres negras, que visibiliza y honra sus raíces afro con su estilo, hecho de pañuelos en la cabeza y pelo afro o trenzas y citando e inspirándose a muchas referentes culturales de la comunidad afroamericana como las escritoras Zora Neale Hurston y Maya Angelou o participando en exposiciones colectivas o retiros artísticos exclusivos para artistas afrodescendientes. Conociendo su historia de alguna forma podemos entender las problemáticas que atañen a este colectivo afectado por la llamada mysoginoir, la doble discriminación por ser mujeres y negras. Esta puede pasar por la pobreza y la exclusión, pero también por la hiper-sexualización de su imagen y una relación conflictiva con su cuerpo o pelo.

Conociendo su historia de alguna forma podemos entender las problemáticas que atañen a este colectivo afectado por la llamada mysoginoir, la doble discriminación por ser mujeres y negras. Esta puede pasar por la pobreza y la exclusión, pero también por la hiper-sexualización de su imagen y una relación conflictiva con su cuerpo o pelo.

Estos temas están presentes en otras series protagonizadas por mujeres negras como Insecure y Dear White People, que sin embargo no han recibido la atención que merecían y a veces han sido tildadas de “complicadas” por el público blanco debido a las constantes referencias a una cultura que las europeas no compartimos ni conocemos y que «evidentemente» no tenemos ganas de conocer. Para muchas otras series esto nunca ha sido un  problema: ¿cuántas personas saben tanto de química como para entender realmente lo que pasa en Breaking Bad? Y, ¿cuántas, sin tener ni idea de lo que es la “Teoría de cuerdas” se ríen por  los chistes de Big Bang Theory?. Así que más que falta de contexto, el verdadero problema es el racismo.

Y sin embargo es importante que existan series protagonizadas por mujeres negras porque a ellas también les apetece reconocerse en la protagonista de una serie pero la ausencia de diversidad racial sigue siendo la norma en la producción audiovisual y además porque nosotras las feministas blancas tenemos mucho que aprender de ellas.

En España el colectivo Afrofeminas trabaja para la visibilización de las mujeres afrodescendientes y llamó la atención al movimiento feminista en uno de los momentos más importantes de nuestra historia reciente, el 8M del 2018, cuando decidió no sumarse a la huelga feminista denunciando la invisibilización de las mujeres racializadas dentro del movimiento feminista español. Aquel día nos enseñaron que el feminismo será descentrado y decolonial o no será.

Fotograma de la serie.

“Mi nombre no es” y “ El pequeño vestido negro”: el feminismo sale a la calle

La vida de Nola se ve alterada cuando una noche andando por la calle un hombre empieza a importunarla con frases obscenas, hasta agarrarla e insultarla cuando ella lo rechaza. Aun consiguiendo escapar, se siente violada, humillada y triste: todas esas sensaciones que vivimos las mujeres cuando sufrimos un acoso callejero. Afortunadamente Nola encuentra una forma de canalizar sus sentimientos negativos en el arte, creando una serie de imágenes de mujeres acompañadas de mensajes que recitan: “Mi nombre no es baby”, “Mi nombre no es tía buena”, “Mi nombre no es nena” y otras frases del estilo, con el fin de evidenciar el acoso sufrido por las mujeres a diario cuando hacen algo tan normal como andar por la calle.

Para llevar a cabo la intervención artística se ha contado con el trabajo de la artista urbana Tatyana Fazlalizadeh que previamente había realizado una serie de intervenciones callejeras con el título “Stop Telling Women to Smile” (“Deja de pedir a las mujeres que sonrían”) cuyo subtítulo es “Historias de acoso callejero y de como nosotras estamos recuperando el poder”. Muchos han visto en Tatyana “la verdadera Nola Darling”, ya que ella también es una artista y activista afrodescendiente afincada en Brooklyn, que a menudo mezcla arte y activismo feminista.

En el episodio tres de la primera temporada, todavía turbada por la agresión que ha tenido que soportar, Nola decide desafiar la gente a su alrededor comprándose un vestido negro muy sexy que la ayudará a llevar a cabo una especie de experimento sociológico. Todos los hombres con los que sale de una u otra manera le hacen notar que el vestido es un poco “provocativo” y es responsable de las reacciones de quien lo contempla. Pero Nola parece tener claro que la culpa no era suya, ni de dónde estaba ni de cómo vestía, y aprovecha la situación para llamar la atención a sus amigos sobre actitudes y comentarios acerca de los cuerpos de las mujeres y su manera de vestir, que pueden parecer halagadores pero que en realidad no son otra cosa que acoso.

G-entrificacion 

A pesar de la fuerza y determinación que desprende el personaje, enseguida descubrimos que Nola en realidad vive de forma precaria, da clases de pintura en una escuela y pasea perros para poder pagar a duras penas el alquiler en Fort Green, una parte de Brooklyn (el barrio originario de Spike Lee). Aquí los mensajes de “compramos su casa” la esperan en el buzón y la casera la sermonea por los retrasos del alquiler, mientras que el fantasma de convertirse en una persona sin hogar se presenta a menudo en los momentos de dificultad.

La denuncia de la gentrificación se muestra en la serie visibilizando una acción callejera en la cual se dibuja una G en las casas que antes pertenecían a vecinos negros y ahora han sido adquirida por personas blancas con mayor posibilidades económica.

El director demuestra su amor por el barrio y quiere visibilizar los cambios que en él han ocurrido, a través de una serie de fotos que se presentan en la intro de la serie: allí se alternan antiguas fotos en blanco y negro, que remontan a la época de la película, con otras actuales en color de la gente del barrio, sus calles y edificios.

La denuncia de la gentrificación se muestra en la serie visibilizando una acción callejera en la cual se dibuja una G en las casas que antes pertenecían a vecinos negros y ahora han sido adquirida por personas blancas con mayor posibilidades económicas, como es el caso de la vecina de Nola que (mira que casualidad) se llama Bianca.

Querida Nola

Pensamos que a pesar de los más de treinta años que separan a la primera Nola de la segunda, la lucha de una mujer por su libertad y por no quedarse encerrada en ninguna etiqueta sigue siendo de lo más actual y necesaria. Afortunadamente Nola ahora ha encontrado el feminismo, que ha dado un sentido y un contexto a sus elecciones de vida y a su expresión artística. Esto le permite ser quizás un personaje más sólido, en cuya vida las relaciones tienen el lugar que ella quiere darles. La serie que cuenta con dos temporadas en Netflix pero, no obstante su éxito, su interés y su ilustre dirección, no tendrá una tercera parte. Quizás habrá que esperar otros treinta años para saber si la vida de una mujer negra es finalmente la que ella quiere que sea.

Mujeres Fuera de Serie

Acerca de Mujeres Fuera de Serie

"Mujeres Fuera de Serie" son Simona Frabotta y Priscila Trujillo profesoras, feministas y adictas a las series. Su objetivo es que las conversaciones sobre las series que les apasionan pasen de ser de a dos a ser de muchas. Aunque una sea más de "Girls" y la otra más de "Broad city", les encantan las historias hechas y protagonizadas por mujeres que construyen un imaginario diferente en el que podamos vernos todas reflejadas

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