“Ahora yo estoy decidiendo mi futuro”

Esta charla es la tapa de atrás (o la primera para quienes empiecen por el final) de las premas El Salto Andalucía en papel con la que colaboramos en toda regla cada 30 días.

Salima tiene 18 años. Es de Nador, Marruecos. Hace tres meses llegó a Málaga en un ferri desde Melilla con una mano delante y otra detrás. No conocía a nadie en esta ciudad, pero el boca a boca la llevó hasta Málaga Acoge. Ella es una de nuestras niñas y niños que dejó su país y su familia en busca de un futuro mejor y que tanto el PSOE andaluz como el actual gobierno en la Junta de Andalucía —PP y Ciudadanos con el apoyo de Vox— tratarían de retornar sin tener en cuenta las garantías de la infancia. 

¿Cuándo has llegado? ¿Y cómo? 

Llegué hace casi tres meses a Málaga y tenía 16 años cuando crucé sola la frontera de Melilla. Al principio la policía no me dejó cruzar porque era menor de edad, pero hablé con un hombre que no conocía de nada para que se hiciera pasar por un familiar. Así que el hombre le dijo a la policía que era su sobrina. Una vez al otro lado de la frontera, me quedé otra vez sola y la policía me llevó a comisaría. Serían las once de la noche y no sabía hablar nada de español, así que vino un traductor y me llevaron a un centro de menores después de que viniera un doctor. 

Cruzar la frontera sola es una decisión muy importante, ¿por qué lo hiciste? 

Quería conseguir un futuro mejor que el que tenía en Marruecos. Quería aprender y estudiar otros idiomas, y más cosas. Quería hacer “los papeles” y conocer a mucha gente. Escuchaba a la gente decir que al otro lado de la frontera la vida es mejor. Decían que Melilla es muy bonita y que podría estudiar. En el fondo, tener una vida mejor. 

«En Marruecos solo hay tres cosas: te casas, trabajas en la casa de tu madre o muérete. Tres cosas».

¿Cómo es la vida en Nador? 

Es una vida pequeña y un poquito dura. Porque en Marruecos la gente siempre dice lo que puedes hacer y lo que no. Y cuando cumples 18 años te tienes que casar. Mi familia no quería que me casara porque soy la única niña. 

Supongo que eso no será así en todo Marruecos. ¿Qué opina tu familia? ¿Mantienes el contacto con ella? 

Soy la menor de seis hermanos y todos son varones. Apenas tengo contacto con ellos, solamente con mi madre y mi tía, que me ayudaron a conseguir la documentación para cruzar la frontera. Mi madre venía a verme a Melilla dos veces a la semana, cuando podía. En Marruecos solo hay tres cosas: te casas, trabajas en la casa de tu madre o muérete. Tres cosas. Por eso he venido a Melilla. 

¿Qué tal la experiencia en el centro de menores? 

Estaba en el centro de menores Gota de Leche. Allí solo hay niñas. Aproximadamente había unas 80, aunque ahora hay más de cien y cada vez entran más porque hay más que cruzan la frontera solas. Yo era la mayor y cuando cumples los 18 años ya no puedes estar en el centro. No hay piso de mayores y cuando terminas te quedas en la calle. A veces te subes a un barco y otras veces te buscas la vida. 

«Cuando cumples los 18 años ya no puedes estar en el centro. No hay piso de mayores y cuando terminas te quedas en la calle. A veces te subes a un barco y otras veces te buscas la vida». 

Y ahora, tú decides tu futuro. 

Sí, ahora yo estoy decidiendo mi futuro. En Málaga Acoge me ayudan y me dicen qué puedo hacer, qué opciones tengo, me ayudan en todo. Ahora estoy estudiando y vivo en un piso con más gente. Mi sueño de estudiar y aprender otros idiomas. Poco a poco, lo estoy consiguiendo. Quiero ser camarera. 

Conocemos la historia de muchos niños que realizan su proyecto migratorio sin sus familias, pero muy pocas veces sabemos la historia contada por una niña… 

Es verdad que siempre se habla de los niños. También es verdad que en el centro de Málaga Acoge soy la única niña, pero hay más niñas que cruzan la frontera y, después del centro de menores en Melilla, son muchas las que vienen a España y nunca se habla de que existimos. 

El gobierno andaluz se ha reunido con el rey de Marruecos para trasladar su intención de retornar a las niñas y niños que han venido sin sus familias. ¿Imaginas que te hubiera pasado a ti cuando eras menor de edad? 

Eso no es bueno para los niños, claro que no. No es bueno para nadie. Si salimos de nuestra casa y dejamos a nuestras familias es para tener un futuro mejor. Me quedaría flipada si pasara eso.

Lucía

Acerca de Lucía

Impulsiva, quejica, cabezona. Mu de mi casa. Me gustan las lentejas, y si no las dejas. Feminista y periodista que va por ahí con una cámara hablando de lo que la Ley Mordaza no quiere que contemos.

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