‘La Invisible es una especie de memoria de Málaga’ – Entrevista a Carolina Suárez

Entrevista: Marta Caballero y Laura Rueda

Carolina es migrante argentina y vive en Málaga desde el año 2002. «En la búsqueda intensa que se da al llegar, una comienza a dar con diferentes espacios y uno de ellos fue La Casa de Iniciativas, un centro social autogestionado que funcionaba entonces en calle Postigo de Arance, y más tarde en calle Gaona», nos cuenta. Con ella hablamos de . Allí comencé a formar parte de un Grupo de mujeres que con el tiempo se autodenominó Feministas Nómadas».

Primer recuerdo que tienes de La Invisible. Año aproximado

En el año 2007 empezó a fraguarse la idea de ocupar un edificio durante el Festival de Cine para realizar un festival alternativo, el Festival de Cultura Libre que pusiera el foco en la necesidad de promover a las creadoras y creadores locales, denunciando la situación de falta de apoyo. Yo me relacionaba de manera periférica y empezando recién a formar parte del grupo de mujeres, pero ante la llamada de apoyo, estuve el día de la ocupación con algunas amistades que nos presentamos a apoyar ese día. Mi recuerdo es de absoluta sorpresa y admiración al ver el despliegue tan vasto y organizado de muchísimas personas que vinieron de diferentes localidades a realizar toda una logística que permitió poner en marcha esa misma tarde las primeras actividades. Tengo ese día grabado como muy emocionante y novedoso para mí, estaba muy sorprendida de todo lo que estaba pasando delante de mí.

¿Qué actividad has desarrollado/desarrollas en La Invisible?

El grupo Feministas Nómadas se reunía en Casa de Iniciativas y pasó a reunirse en La Invisible tras la ocupación, como forma de apoyar el proyecto y llenar de actividades el espacio, así que esa ha sido mi primera participación. A partir de allí empezamos a participar de la Asamblea de la casa, no sólo porque asumíamos que como parte de los acuerdos adoptados cada colectivo tenía que participar de alguna manera en ese espacio común, sino también porque empezamos a darnos cuenta que en la propia asamblea podían darse y se daban dinámicas que podríamos caracterizar como machistas y relaciones de poder que sentíamos que había que señalar. Esto se daba de una forma casi paralela a nuestra propia conciencia de ser feministas, empezar a analizar los micromachismos (en ese momento era un concepto relativamente nuevo, o al menos no tan extendido, así como los análisis micropolíticos, los postfeminismos, la teoría queer, las ideas decoloniales….). Es decir, había como una retroalimentación permanente entre lo que nos pasaba y estudiábamos y experimentábamos como grupo, y aquello que llevábamos y vivíamos en la Asamblea.

Luego algunas seguimos formando parte de la Invisible desde otros grupos, talleres, diferentes iniciativas y/o la propia asamblea de gestión. Yo personalmente he estado en el Grupo de estudio “Fugas”, en varios grupos de acogida, en otros que intentaban afrontar diferentes situaciones conflictivas (“Atravesar la violencia”) o de generar protocolos de apoyo y clarificar las condiciones mínimas de participación (“Grupo de Seguimiento y apoyo”), colaboré en la investigación Otra Málaga 2.0 en el área temática de nuevas subjetividades y malestares sociales.

También el grupo feminista Pariendo Deseos inició su andadura en La Invisible y aunque ahora no se reúne allí, todas las que formamos parte del colectivo nos sentimos unidas y parte en alguna forma de La Casa Invisible y muchas de la actividades que hemos desarrollado han tenido lugar en ella.

Como muchas personas en la ciudad, he participado en talleres de la casa como alumna y acudido a muchísimas actividades culturales y sociales en estos 14 años de vida de La Invisible.

Actualmente colaboro con algunas tareas del área de economía.

Propicia el surgimiento de relaciones, iniciativas, ideas, proyectos, conversaciones, debates, etc., o incluso proyectos que nacen o se desarrollan en otros espacios encuentran lugar en La Invisible

Carolina Suárez

¿Qué te ha dado La Invisible como creadora/activista/persona…?

En resumen diría que la mayor parte de mi vida activista, los análisis importantes en términos políticos y feministas, y al fin de cuentas las cuestiones interseccionales que he podido tener/pensar/abordar/problematizar durante estos años, han tenido, de alguna, manera relación con La Casa Invisible. Ya sea como escenario en el que se dieron estas prácticas intencionadamente, o bien porque (y esto para mí es muy importante) La Casa Invisible como espacio de encuentro. Propicia el surgimiento de relaciones, iniciativas, ideas, proyectos, conversaciones, debates, etc., o incluso proyectos que nacen o se desarrollan en otros espacios encuentran lugar en La Invisible para crecer, para conectarse parcialmente, para difusión, apoyo, puesta en común, en fin… Creo que La Invisible funciona como catalizador de muchas fuerzas sociales que circulan por la ciudad.

La Invisible es mucho más que la casa , su organización y los proyectos que alberga “formalmente”. La casa la compone también la ciudadanía que la visita y las fuerzas que la atraviesan de formas no predecibles o no nombrables a priori. Este es un valor inmenso que tiene que ver con la presencia y el encuentro, y con la posibilidad de dar cabida a manifestaciones múltiples, a introducir una diferencia en lo establecido, a permitir que se dé lo que aún no se sabe. Eso da mucha alegría y es un gran antídoto ante el miedo y la soledad.

«A través de la historia de La Invisible puedes conocer la historia de una Málaga que ha cambiado mucho, de forma devastadora con sus gentes y patrimonio»

Carolina Suárez

Haciendo balance de estos casi 15 años, ¿cómo crees que ha cambiado la actividad de la invisible el paisaje-la radiografía de la ciudad de Málaga?

No sé medir realmente la incidencia de La Invisible en la ciudad para quienes no la conocen, es decir, en términos macro, pero La Invisible desde luego genera impacto en quienes la conocen, en quienes la visitan y en quienes la viven más de cerca. Y para mucha gente es un referente en la ciudad. A través de la historia de la Invisible (de su archivo sonoro y gráfico, de los proyectos y actividades, de los eventos, etc.) puedes conocer la historia de una Málaga que ha cambiado mucho, de forma devastadora con sus gentes y su patrimonio. La Invisible en ese sentido diría que puede ser como una especie de memoria de Málaga, de lo que era hace tan solo 15 años y lo que le queda de barrio, de cultura local, de pequeños negocios, de espacio para la gente. De memoria y de denuncia.

«Lo que se vende con orgullo en la supuesta ‘Málaga cultural’ necesita tener espacios donde ser posible, donde desarrollarse’

Carolina Suárez

En una ciudad como Málaga, en la que la cultura y el arte están tan presentes, y que es referente en el resto de ciudades del estado español, ¿por qué es importante la existencia de un espacio como La invisible?

La cultura que se vende y se promociona y se expone y tiene lugar en los museos o los espacios institucionales es importante. Pero la contracultura, la cultura más crítica, lo que tiene que ver con el aquí y el ahora de las creadoras y creadores locales, la cultura que prueba, experimenta todo el recorrido previo que pasa fuera y antes o después de lo exitoso, lo mainstream. Lo que se vende con orgullo en la supuesta “Málaga cultural” necesita tener espacios donde ser posible, donde desarrollarse. Eso para mí es fomentar la cultura, y por eso es necesaria La Casa Invisible y los pocos espacios de la ciudad que propician la cultura. Además, también es importante como Centro social, que a veces se quiere desligar lo cultural de lo social.

«Como en todos los espacios, La Invisible está en continua revisión, y ya sabemos que el patriarcado se cuela por todos lados en cuanto nos despistamos»

Carolina Suárez

Que aporta el feminismo a la invisible / Que tiene de feminista la invisible

Creo que el feminismo ha cogido una fuerza y una presencia en los últimos años que me parece increíble que al principio de La Invisible no se pensara en el feminismo como un valor que la define y que se enuncia sin complejos ni dudas. Creo que los grupos feministas han facilitado este proceso. Hemos sido las mujeres de los centros sociales las que hemos empezado a señalar (desde siempre y otras antes que nosotras) los comportamientos machistas y micromachistas de nuestros compañeros (y a veces de nosotras mismas), las dinámicas sexistas, los juegos de poder, etc. Los grupos feministas han contribuido a que el feminismo, los cuidados y la vida empezaran a ponerse en el centro, a tenerse en cuenta, no de forma marginal ni solo en los espacios de mujeres, aunque creo que en los espacios de mujeres es donde se da con más facilidad, o donde mejor se practica, pero es justo reconocer una expansión hacia todos los espacios y discursos.

Hoy es así, gracias al esfuerzo de muchas, lo cual no quiere decir que La Invisible sea feminista de una vez y para siempre. Como todos los espacios, está en continua revisión, y ya sabemos que el patriarcado se cuela por todos lados en cuanto nos despistamos. Ahora no estoy en el cotidiano como antes para responder  a esta pregunta en lo más micro, pero imagino que estamos más alertas, que se sabe poner más límites, que hay cosas que ya no hay que explicar, que el discurso poco a poco va calando, y que hay que seguir cuidando y haciendo feminismo siempre.

Acerca de Laura Rueda

Creo en la comunicación que reivindica otras realidades, y en la cultura como herramienta de transformación del alma y de la sociedad. Nunca me etiquetes ni me digas que no puedo hacer algo, soy una entusiasta con la energía y cabezonería suficientes para demostrar que mi manada y yo siempre podemos.

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