Mariana Pineda, la revolucionaria granaína que luchó contra el absolutismo

Mariana nació un 1 de septiembre de 1804, en Granada. Hija de Mariano de Pineda y Ramírez y de María Dolores Muñoz y Bueno. Nunca estuvieron casados, pero sí vivieron una relación durante años. Mariano reconoció a la niña como suya y tanto madre como hija vivieron con él. Tras la muerte de su padre, Mariana anduvo de casa en casa de varios familiares hasta que se casó, a los quince años con Manuel de Peralta y Valle, con quien tuvo una hija y un hijo, y junto a quien se inició en la causa liberal, siendo partícipe en la clandestinidad.

Una vez muerto su esposo, conoció a Casimiro Bordett, con el que mantuvo una relación, aunque finalmente no pudieron casarse, dado que él tuvo que exiliarse a Cuba tras la represión que sufrían los liberales.

También es famosa la historia sobre Mariana que cuenta cómo libró a su primo de la cárcel, un liberal que cumplía condena en Granada, ayudándolo a disfrazarse de monje y refugiándose junto a ella en su casa, para después poder huir.

El levantamiento liberal en Andalucía contra el absolutismo de Fernando VII, parecía inminente, y en ese contexto, antes del día en el que supuestamente debía producirse, Mariana fue detenida.

En 1930, los liberales desembarcaron en Gibraltar y avanzaron hasta Cádiz, donde fue asesinado el gobernador. El levantamiento liberal en Andalucía contra el absolutismo de Fernando VII, parecía inminente, y en ese contexto, antes del día en el que supuestamente debía producirse, Mariana fue detenida un 18 de marzo de 1831, y únicamente pudieron acusarla de tener una bandera liberal (y también se duda de que no fuera puesta por algún policía). Estuvo recluida en su casa durante tres días y, después de un intento de fuga, fue enviada a la prisión de mujeres del convento de Santa Maria Egipciaca. 

La razón por la que Mariana fue detenida, más que por su posición dentro de la lucha liberal, era el intento de averiguar, por parte de la alcaldía granaína, los nombres de los cabecillas liberales de Granada. Mariana se mostró firme y no consiguieron que delatara a ninguno de sus compañeros, a pesar de las torturas que pudo sufrir.

Por otro lado, en Granada corría el rumor de que el alcalde, Ramón Pedrosa, había mostrado un interés sentimental hacia ella, siendo rechazado unas cuantas veces. Con su orgullo herido, ordenó la detención de Mariana para vengarse de su rechazo, siendo este otro motivo para la encarcelación de la joven.

En el juicio contra Mariana, el único delito del que la pudieron acusar fue encontrar en su casa una bandera a medio terminar, en la que se estaban bordando las palabras “Libertad e Igualdad”.

En el juicio contra Mariana, el único delito del que la pudieron acusar fue encontrar en su casa una bandera a medio terminar, en la que se estaban bordando las palabras “Libertad e Igualdad”, lo cual la relacionaba, según la acusación, con los grupos insurrectos liberales de la ciudad de Granada. Este hecho, que unos meses atrás no habría supuesto condena, había entrado recientemente dentro de la ilegalidad, con un decreto firmado por Fernando VII, y estaba penado con la muerte. Aunque la defensa casi logra su salvación, Mariana fue finalmente condenada.

El 26 de mayo de 1831, la joven fue conducida hasta el Campo del Triunfo de Granada, y a pesar de los intentos de los liberales por rescatarla, fue ejecutada mediante la técnica del garrote vil a la edad de 26 años.

El asesinato de Mariana se intentó utilizar como escarmiento a las luchas liberales, pero el efecto fue el contrario, convirtiéndose en un emblema y, tras eso, en una leyenda viva que aún perdura en Granada. Mariana sigue siendo, a día de hoy, símbolo de la lucha contra el absolutismo y por las libertades de los pueblos.

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Mujeres Andaluzas que hacen la Revolución

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Mujeres Andaluzas que hacen la Revolución es un proyecto online que busca situar las experiencias y los saberes de las mujeres andaluzas. Además de mujeres, somos andaluzas, lo cual significa que nuestro papel en la historia no solo ha sido ignorado, sino también manipulado a base de discursos andaluzofóbicos. Necesitamos crear genealogías y referentes que nos hablen de las manos que han construido nuestra tierra. Soy Virginia Piña y estoy aquí para hablar de historia, feminismo y Andalucía.

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