Un escudo coronado para el señor presidente

Con toda la crisis sanitaria, económica y social que tenemos encima, esta nueva semana de confinamiento Andalucía ha abierto los ojos con la polémica comparecencia del jefe del ejecutivo andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, ante las cámaras de televisión este pasado domingo. La polémica no se ha suscitado por sus palabras, ha sido el escudo que presidía el atril desde el que el presidente daba cuentas sobre la actualidad de la pandemia y que ha desatado todo tipo de críticas.

¿Podría el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, utilizar en actos públicos representando al Estado español un escudo que no fuera el oficial aprobado por la Constitución española? ¿Podría quitarle la bandera de España? ¿Sería lícito?. En estas líneas intentamos aportar algo de luz a este despropósito.

Las reacciones no se han hecho esperar, como el escrito presentado por la Plataforma Andalucía Viva, solicitando al Defensor del Pueblo Andaluz que pida explicaciones al ejecutivo andaluz a la vez que manifiesta que la atribución de los laureles y especialmente de la Corona al escudo (de Andalucía) es un hecho inaudito e injustificable en la heráldica nobiliaria y vexilología militar, únicamente reservado a la Monarquía y en quien ella establezca.

El polémico escudo que ha suscitado tanto revuelo recoge parte de la imagen del actual escudo de Andalucía que recoge la tradición de los símbolos nacionales de Blas Infante y las y los andalucistas históricos. En él aparece la figura centrada de Hércules entre columnas y dos leones a diestra y siniestra. Hasta ahí bien. La polémica se suscita ante el atrezo añadido al escudo, dos cadenas de laurel laterales que se cierran en su parte superior con una corona. Sí, al escudo se le pone una corona y se le quita la bandera de Andalucía que aparece a los pies de Hércules.  Esa bandera verde y blanca elegida, al igual que el escudo,  por la Asamblea Andalucista de Ronda en 1918 y que toma su valor institucional al ser refrendada por el Estatuto de Autonomía de 1981. 

«Para acordar el escudo de Andalucía, se inspiró en el de Cádiz, cabecera de nuestro Pueblo, después de Tartessos en los tiempos primitivos; símbolo también adecuado para la expresada obra de restaurar un País, siempre cultural».

Según el padre de la patria andaluza, Blas Infante, «para acordar el escudo de Andalucía, se inspiró en el de Cádiz, cabecera de nuestro Pueblo, después de Tartessos en los tiempos primitivos; símbolo también adecuado para la expresada obra de restaurar un País, siempre cultural; figurando un Hércules juvenil, expresión de la fuerza eternamente joven del Espíritu, domando o coordinando la fuerza instintiva de los estímulos animales, representada por los leones e inscribiendo al pie del escudo, esta leyenda: «Andalucía, por sí, para España y la Humanidad».

Ante la avalancha de críticas que vienen cayendo en cascada desde este pasado domingo, el gobierno andaluz ha manifestado que no es un escudo, que es un “distintivo” para uso del Presidente en su actividad diaria, en el que se mezcla el escudo de Andalucía con la imagen que muestran las Medallas de Andalucía. 

Decreto de cambio de imagen

Pero, ¿dónde está el origen de este cambio? ¿tiene soporte legal? Este cambio de imagen surge de los cambios que el Gobierno andaluz aprueba por Decreto el 11/2020, de 3 de febrero y según el cual se actualiza el Manual de Diseño Gráfico para su utilización por el Gobierno y la Administración de la Junta de Andalucía.  Y aunque desde el Gobierno andaluz se está ahora asegurando que ya lo venía usando Moreno Bonilla en un pin en la solapa, lo que sí que es cierto es que la primera vez que lo exhibe en público ha sido este pasado domingo 3 de mayo en su comparecencia pública.

Según ese decreto publicado en el BOJA del 5 de febrero (recordamos que en ese momento el tema del COVID-19 ya estaba en todas las agendas, tal es así que la Junta, a finales de enero ya emite un comunicado sobre el tema) manifiesta que con motivo de la conmemoración del 40 aniversario del referéndum andaluz del 28 de febrero, se considera apropiado renovar la imagen corporativa de la Administración para reforzar los valores consolidados de cultura, diversidad, solidaridad y convivencia que representan a nuestra Comunidad Autónoma… aportando una imagen más dinámica y adaptable a la sociedad actual, que permita identificar y diferenciar la representación de parte de las instituciones que conforman la Junta de Andalucía, en particular, la Presidencia y el Consejo de Gobierno, y por ende, su Administración”. 

Veamos la representación de estos valores  de:  diversidad, solidaridad y convivencia, y esa imagen dinámica adaptada a la sociedad andaluza que, según el decreto, representa esta imagen renovada: 

Imágenes del Escudo de Andalucía y del nuevo diseño de «distintivo presidencial».

Y veamos qué dicen las voces expertas del sector. Carlos Fuente, uno de los grandes especialistas en Protocolo, ex-jefe de protocolo de los Premios Princesa de Asturias durante 37 años y director de Protocolo-ISEMCO, preguntado por La Poderío sobre la utilización de este escudo presidencial, nos contesta  que el uso de un sello presidencial propio sí es legal, pero ese sello no puede entenderse como símbolo de Andalucía sino de su estatus de presidente, y añade: «Es absurdo ¿Qué finalidad tiene? Y más en estos tiempos que corren. No hay otra comunidad que tenga un sello distintivo del presidente como tal, al menos que yo sepa”.

Y, ¿qué pasa con la corona? ¿Se puede incorporar a un símbolo sin más? ¿Se puede añadir la corona al escudo de Andalucía por las buenas? A este respecto nos manifiesta que el uso de la corona ya es más discutible, pues aunque no haya normativa vigente al respecto, si damos por buenos los usos y costumbres, sólo puede usar la corona aquellos a quien la Corona con mayúscula se lo otorga. Por eso hay muchos municipios que llevan la corona real, porque en su momento la Casa Real se lo otorgó. Pero todo esto es muy discutible porque estamos ante un gran vacío legal. Es muy americano, y por lo tanto en mi modesta opinión se ha equivocado, le sitúa en un estatus lejano que no le conviene y debe por encima de todo promocionar Andalucía, no su condición de presidente. Eso es lo que pienso».

Destacar en torno a toda esta polémica que este tema de la inviolabilidad de las señas de un país o comunidad, como son el escudo, el himno y la bandera, le sonará al Sr. Presidente de la Junta, pues según reza en su CV, cuenta con un grado de Protocolo y Organización de Eventos por la Universidad Camilo José Cela. Parece que el día que se trató el tema del Escudo faltó a clase y se quedó solo con los apuntes relativos al uso de las banderas.

Escrito de queja al Defensor del Pueblo andaluz

De las muchas reacciones en contra  la más inmediata y contundente es la que realiza la Plataforma Andalucía Viva.  Su portavoz y profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Córdoba, Antonio Manuel Rodríguez Ramos, registró un escrito de queja al Defensor del Pueblo Andaluz por la “alteración del Escudo de Andalucía por el Presidente de la Junta de Andalucía”. Según dice este documento en la última comparecencia del Presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, el domingo 3 de mayo de 2020, aparecía en el atril un escudo atribuido a su presidencia en el que se altera el establecido y protegido legalmente como símbolo histórico de Andalucía, rodeado por laureles y rematado por una corona”.

La Plataforma solicita al Defensor del Pueblo  que  se pidan explicaciones al Presidente de la Junta de Andalucía y se retire de inmediato el uso de este escudo con laureles y corona, porque supone una alteración unilateral e ilegal del símbolo histórico regulado y protegido legalmente, así como una ofensa al pueblo andaluz y a nuestra memoria«.

Andalucía Viva recuerda que la Ley 6/2006 sobre el gobierno de Andalucía habilita al Presidente de la Junta en su artículo 15 su derecho inherente” a “utilizar la bandera y el escudo de Andalucía como distintivo cuando represente a la comunidad en el ejercicio de su cargo, sin que ello implique la facultad exorbitante de modificarlo unilateralmente y a su antojo y añade que es el art. 3 de la Ley 3/82 de 21 de diciembre, el que establece las situaciones en las que debe utilizarse el escudo institucional de Andalucía, el único establecido legalmente, en particular en los distintivos usados por las autoridades de la Comunidad Autónoma” (art. 3.6) y en los objetos de uso Oficial en los que por su carácter representativo, deban figurar las insignias de Andalucía”, como el atril desde donde realiza las comparecencias el Presidente de la Junta de Andalucía.  Es el art. 9 de la misma ley, continúa el escrito, el que establece incluso la protección penal del escudo en idénticos términos a los que se acuerden las leyes estatales para los símbolos del Estado.  

Andalucía Viva concluye este texto destacando que la atribución de los laureles y especialmente de la Corona al escudo es un hecho inaudito e injustificable en la heráldica nobiliaria y vexilología militar, únicamente reservado a la Monarquía y en quien ella establezca”.Junto a esta petición también en estos momento está la recogida de firmas en la plataforma Change.org , que con el título de “No al nuevo símbolo de Andalucía de Moreno Bonilla” solicita:  “Sr. Moreno Bonilla, devuélvanos nuestros símbolos y deje de jugar con ellos faltando el respeto a la historia y sentimientos del pueblo Andaluz”.

A esto se han sumado un sinfín de declaraciones tanto de personas a título individual como de representantes públicos y de organizaciones. Así, la presidenta del grupo parlamentario Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez, ha publicado en su twiter: “Juan Manuel Moreno Bonilla desvela sus propios complejos con este engendro hortera que se parece más al escudo del Madrid que al de Andalucía. Retírelo y pida disculpas, toquetéese usted si quiere el logo del PP y dedíquese a lo importante, que Andalucía no es su Reino”. 

Por su parte, la secretaria general del PSOE de Andalucía y ex presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Diaz, también ha realizado distintas declaraciones a medios de comunicación pidiendo que se retire el nuevo distintivo del presidente de la Junta, tachándolo de frívolo.  Si bien en este caso hay que recordar que fue el gobierno socialista de la Junta de Andalucía quien creo el diseño de las Medallas de Andalucía, adornada de laureles y corona, modelo en el que el actual ejecutivo andaluz de Moreno Bonilla dice haberse inspirado. 

Apartado final

Como dice la senadora andalucista, Pilar González, senadora en las Cortes por el Parlamento de Andalucía  #Hércules (Heracles), era hijo de dios, Júpiter en Roma, Zeus en Grecia, y de una mortal, Alcmena. Su figura mitológica significa fortaleza, inteligencia, iniciativa, valor. Nunca fue rey ni llevó corona. Por qué no dejan los símbolos en paz y se dedican a hacer PCR a la gente?».

Es cierto que parece que no es momento de coronas y laureles, más bien de ir a lo urgente. No es un tópico decir que el dinero y el tiempo empleado en este cambio estético que se aprueba por decreto con el coronavirus ya encima, bien se podía destinar a hacer a esta tierra verdaderamente grande. 

Andalucía, con 8.446.561 habitantes, está  a la cabeza de España en cuanto a población se refiere. Pero también encabeza un triste ranking: el de más de tres millones de andaluzas y andaluces que se encuentran en riesgo de exclusión social, prácticamente cuatro de cada diez, según datos de la Red Andaluza de Lucha Contra la Pobreza y la Exclusión Social. La cruda realidad es que nuestra Comunidad se encuentra entre las regiones más pobres de España y con el PIB per cápita más bajo de Europa. Las cifras en menores, los que serán el futuro de esta tierra, dan miedo, el 13,3% se encuentra en riesgo de pobreza grave. Los datos oficiales hablan de 428.525 niñas, niños y adolescentes (menores de 18 años) que se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social, según datos de 2018.

En cuanto a las cifras de desempleo son más de 800.000 personas (según la EPA  21,2% de la población, con una tasa cada vez más alta de mujeres 25,2% frente al 17,9% de hombres)  y  más de medio de millón de andaluzas y andaluces están afectadas por los ERTE. Y no olvidemos tampoco los despidos, entre otros colectivos, del personal sanitario que vendrán después, cuando el COVID-19 se vaya, o las trabajadoras y trabajadores de sectores como el de la ayuda a domicilio o las empleadas de hogar. Todas ellas, todos ellos vienen jugándose el pellejo en esta pandemia que está suponiendo la pérdida de 1.263 de nuestras vecinas y vecinos, entre ellas muchos de nuestros mayores a los que no se les ha hecho ningún caso. 

Dejémonos, pues, de tunear escudos y vayamos a lo importante.

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